"Demandan mucho afecto"

Marina Cabrera.

13 Mayo 2011
Empecé el curso para cuidadores para darle una mano a mi mamá con mi abuelo Miguel, que tenía 89 años. Hace poco falleció. Siempre he sido de ayudarla en su cuidado. Era un hombre hipertenso, con un corazón agrandado. Es decir que tenía mucho riesgo cardiovascular. Me gustó la capacitación que recibí durante seis meses y actualmente estoy trabajando con adultos mayores. Trabajo con tres personas: dos hombres de 80 y de 82 años y una señora de 90. Voy a cuidarlos por la mañana y por la tarde. Estoy con ellos un promedio de cuatro horas en cada turno. Uno tiene Parkinson y otro Alzheimer, pero los tres me esperan ansiosos. Me encargo de todo: los entretengo, los saco a pasear, los llevo a visitar a sus amigos, los higienizo, les doy los remedios y les doy de comer. Son como niños... Demandan cariño y mucha atención.

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