Temores y expectativas por la visita del Papa a Bosnia

Pedidos y reproches.Juan Pablo II llega a Banja Luka, capital de la Repúblia Serbia de Bosnia, una región azotada hace una década por una guerra étnica. Los desplazados.

CASI LISTO. Un operario realiza los últimos retoques a la tarima donde el Papa oficiará misa al aire libre.
CASI LISTO. Un operario realiza los últimos retoques a la tarima donde el Papa oficiará misa al aire libre.
22 Junio 2003
Belgrado.- Pocas veces fueron tan diversas las expectativas de líderes religiosos, políticos, creyentes y de la población en general frente a una visita del Papa, como ocurre ante el 101º viaje de Juan Pablo II, quien llegará hoy a Bosnia. Esta es la segunda vez que el Sumo Pontífice visita Bosnia Herzegovina, donde aún son visibles en todas partes las consecuencias de la guerra de tres grupos étnicos y religiosos entre 1992 y 1995.Esta vez, el Papa visitará Banja Luka, la capital de la República Serbia de Bosnia, habitada mayoritariamente por serbios ortodoxos. Los croatas católicos esperan ante todo el apoyo del Santo Padre para el regreso a sus hogares de todos los desplazados por los serbios durante la guerra. La mayoría serbo-ortodoxa desea, por su parte, la condena papal a los crímenes croatas cometidos contra los serbios durante la II Guerra Mundial, no sólo en Bosnia, sino también en la vecina Croacia, durante el dominio de los ustacha, aliados de Adolf Hitler.
La alegría de los católicos, que casi exclusivamente son croatas, se ve ensombrecida por el hecho de que de los 130.000 fieles de antes de la guerra sólo quedan 42.000 -7.000 en la propia ciudad-. Las autoridades serbias desplazaron durante la guerra a 70.000 croatas, de los cuales sólo 2.000 regresaron.
El Papa llamará en su misa a todos los creyentes y personas de buena voluntad al ecumenismo, al respeto de los derechos humanos y a la igualdad de todos los ciudadanos. Su visita también será un estímulo importante para seguir en la senda del acercamiento del país a los procesos de integración europeos.

Un sitio sensible
Entre los serbios, también es controvertido el lugar en el que el jefe de la Iglesia Católica tiene previsto beatificar a Ivan Merz (1896-1928), de origen judío alemán, un catequista laico croata nacido en Bosnia. La ceremonia tendrá lugar en el convento reconstruido de Petricevac, destruido por los serbios en 1995. En este lugar, ustachas croatas, con participación del cura franciscano Tomislav Filipovic, ejecutaron en un día, en febrero de 1942, a unos 2.300 serbios, entre ellos 500 niños. "El Papa también debe beatificar a esas víctimas inocentes", dijo un irritado serbio en Banja Luka. (DPA)

Tropas internacionales para la seguridad


BANJA LUKA.- Debido a que la visita de Juan Pablo II es controvertida, las autoridades serbias tomaron todas las medidas para que la ocasión, calificada de "altamente riesgosa", pueda desarrollarse como está planeado y sin incidentes. Más de 4.000 policías y soldados de la fuerza internacional SFOR deberán velar por la seguridad. "Simplemente no puede haber incidentes", dijo un vocero del gobierno de la República Serbia.
Hace dos años, extremistas serbios impidieron, con violencia, la colocación de la piedra basal de una mezquita destruida en 1993 en Banja Luka. Todo parece indicar que la visita del Papa tendrá sus contratiempos. Banja Luka, ubicada en el norte de Bosnia, en territorio serbio, apareció el viernes empapelada con carteles de protesta de color negro, con la inscripción "1942-2003 Petricevac".
Por otra parte, los carteles anunciando la visita del Papa al borde de los caminos fueron cubiertos con inscripciones, sobre todo una "U" por ustacha, sobre el rostro del Sumo Pontífice. Las autoridades de la República Srpska (entidad serbia de Bosnia, de la cual Banja Luka es la ciudad principal) indicaron que no excluían la posibilidad de manifestaciones durante la visita. (DPA/Télam-SNI)

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