VISIÓN SATÍRICA. El talentoso británico aborda el cambio climático con ribetes de comedia negra.
08 Mayo 2011 Seguir en 

NOVELA
SOLAR
IAN MC EWAN
(Anagrama - Barcelona)
En 2005, invitado por una organización ecologista, Ian Mc Ewan (1948-) visitó el Polo Norte con el fin de constatar, junto con otros artistas e intelectuales, el efecto del calentamiento global sobre el Ártico. La experiencia inspiró su última novela. Temática y estilísticamente distinta de sus obras anteriores, Solar ofrece una visión satírica, con ribetes de comedia negra, sobre el cambio climático. Tema candente, frecuentado más por la ciencia ficción que por la ficción realista.
Ian Mc Ewan pertenece a una generación de autores que, desde los 80, vigorizaron la narrativa británica -Martin Amis, Graham Swift, Julian Barnes, Salman Rushdie-. Buena parte de su producción revela, con honestidad moral, el deseo de reconciliación con un pasado conflictivo e indigesto. Es ése el tema de su libro más exitoso, Expiación (2001), que Joe Wright llevó a la pantalla grande (2007).
Solar, en cambio, apunta hacia una conciliación con el futuro.
Durante su estadía polar, Mc Ewan observa atónito (lo relata en un episodio) que los participantes, quienes debaten largamente sobre preservación del hábitat, no pueden mantener el orden ni la limpieza de un vestidor donde guardan los equipos polares indispensables para su supervivencia. Los percheros se convierten en un caos, desaparecen las botas y gafas de hielo.
Esta ironía sesga todo el texto. El protagonista, Michael Beard, un atribulado físico que en el pasado ganó el Nobel (aunque en el presente se ocupa sólo de tareas burocráticas) busca salvar al mundo con paneles solares. Sin embargo, a escala personal, no puede librarse de conductas autodestructivas, como el consumo de alcohol y de comida saturada en lípidos. Tampoco es constante en sus afectos. Animado por las circunstancias, comete un siniestro delito contra un subordinado. Se relaciona con las mujeres sólo para satisfacer su compulsivo erotismo. En suma, Beard es casi un emblema de lo que llevó al mundo a su estado actual. La narración en tercera persona focaliza su perspectiva, sin embargo, el personaje nunca logra la complicidad del lector, más bien lo opuesto.
Aunque hay secciones que no se amalgaman fácilmente y el desenlace es abrupto, Solar se sostiene por el enorme interés que la narración y los diálogos suscitan. Aparte del tema del calentamiento y la búsqueda de energía sustentable, sus personajes no se privan de disquisiciones sobre otros debates: diferencias entre los sexos; fragilidad de los principios altruistas frente a la avaricia; los modos de textualización del conocimiento científico. Cuando Beard le cuestiona a un crítico culturalista su presencia en una conferencia, éste contesta: "Bueno, me interesan las formas narrativas que ha generado la ciencia sobre el clima. Es una historia épica, por supuesto, con un millón de autores". A Beard se le despertó la suspicacia. La gente que se emperraba en la narrativa solía tener una visión ebria de la realidad y creía que todas las versiones de la misma poseían el mismo valor.
La correcta traducción que nos ofrece Anagrama pertenece a Jaime Zulaika.
© LA GACETA
María Eugenia Bestani







