Una figura que emergió de la nueva españa

04 Mayo 2011
La frase "No estamos solos...", pronunciada con fuerte acento español, se convirtió para los argentinos en un sinónimo de José Sacristán. El inolvidable monólogo que decía en "Solos en la madrugada", la película que en 1978 dirigió José Luis Garci, traía a la Argentina los vientos frescos que el fin de la censura del franquismo dejaba soplar en España. Durante la década del '80 Sacristán estuvo asociado indivisiblemente a esa idea del nuevo cine español, mientras en el país se vivía la primavera de la recuperada democracia. Sin embargo, la trayectoria de Sacristán venía desde lejos. Este madrileño, nacido en 1937, dejó su oficio de tornero mecánico para dedicarse al teatro cuando tenía poco más de 20 años. Ya convertido en actor profesional en los teatros españoles, comenzó a hacer pequeños papeles en cine a mediados de los años '60. En los '70 su nombre se fue haciendo cada vez más popular tanto en su país como en Argentina, hasta convertirse en uno de los actores españoles más reconocidos, a la par de Fernando Fernán Gómez o José Luis López Vázquez. Además de varias comedias atrevidas, filmadas al calor del famoso "destape" español, Sacristán confirmó sus excepcionales dotes actorales en títulos históricos como "Asignatura pendiente" (1977, José Luis Garci). "Arriba Hazaña" (1978, José María Gutiérrez Santos), "La colmena" (1982, Mario Camus), "El viaje a ninguna parte" (1986, Fernando Fernán Gómez) o "El pájaro de la felicidad" (1993, Pilar Miró), entre muchos otros. Filmó a las órdenes de directores  argentinos "Un lugar en el mundo" (1991, Adolfo Aristarain), "Convivencia" (1994, Carlos Galettini) y "Roma" (2004, Aristarain). Ha dirigido tres películas: "Soldados de plomo" (1983), "Cara de acelga" (1986) y "Yo me bajo en la próxima, ¿Y usted?" (1992). De su larga carrera en teatro, Buenos Aires pudo verlo en la comedia musical "El hombre de la Mancha" (1999), junto a Paloma San Basilio, o en "Dos menos" (2008), junto a Héctor Alterio y bajo la dirección de Oscar Martínez.

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