20 Junio 2003 Seguir en 
WASHINGTON.- El presidente de EE.UU., George W. Bush, y su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, sostendrán hoy un histórico encuentro en la Casa Blanca para determinar si pueden encarar juntos los problemas de América Latina. La reunión, que durará unas tres horas y a la que asistirán numerosos ministros de ambas partes, busca demostrar que las relaciones entre ambos países van más allá de las diferencias típicamente ventiladas en público, como los problemas comerciales. Estados Unidos es el principal inversor extranjero y socio comercial de Brasil.
El encuentro, a invitación de Bush, podría servir fundamentalmente para dejar de lado divergencias ideológicas e implementar una visión común para las Américas. "Creo que ellos comparten una visión para abordar los problemas sociales en nuestro hemisferio", dijo ayer la embajadora de Washington en Brasilia, Donna Hrinak.
Temas intocables
La agenda es abierta, aunque un portavoz de la Casa Blanca dijo que la promoción de la libertad en la región y el comercio serán ciertamente grandes temas. No obstante se evitará discutir el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) -el ambicioso proyecto estadounidense para liberar el comercio hemisférico de bienes y servicios- y otras áreas en las que Brasil y EE.UU. mantienen fuertes diferencias. "No vamos a discutir ni el ALCA, ni el acero, ni el jugo de naranja", dijo el embajador de Brasil en Washington, Rubens Barbosa. "Vamos a mirar hacia el futuro", agregó.
Lula también se entrevistará hoy con los jefes del Fondo Monetario Internacional (FMI), del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo.
Para Myles Frechette, presidente del Consejo para las Américas, la reunión Lula-Bush tiene igual trascendencia que otra celebrada durante la II Guerra Mundial entre los presidentes Getulio Vargas y Franklin Delano Roosevelt, cuando Vargas decidió apoyar a los aliados. "Bush tratará de determinar cómo, si Lula es un buen tipo -dijo Frechette-, logró entablar una cálida relación de trabajo con los presidentes de México y Rusia, Vicente Fox y Vladimir Putin, respectivamente, al principio de su mandato". (Reuter)
El encuentro, a invitación de Bush, podría servir fundamentalmente para dejar de lado divergencias ideológicas e implementar una visión común para las Américas. "Creo que ellos comparten una visión para abordar los problemas sociales en nuestro hemisferio", dijo ayer la embajadora de Washington en Brasilia, Donna Hrinak.
Temas intocables
La agenda es abierta, aunque un portavoz de la Casa Blanca dijo que la promoción de la libertad en la región y el comercio serán ciertamente grandes temas. No obstante se evitará discutir el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) -el ambicioso proyecto estadounidense para liberar el comercio hemisférico de bienes y servicios- y otras áreas en las que Brasil y EE.UU. mantienen fuertes diferencias. "No vamos a discutir ni el ALCA, ni el acero, ni el jugo de naranja", dijo el embajador de Brasil en Washington, Rubens Barbosa. "Vamos a mirar hacia el futuro", agregó.
Lula también se entrevistará hoy con los jefes del Fondo Monetario Internacional (FMI), del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo.
Para Myles Frechette, presidente del Consejo para las Américas, la reunión Lula-Bush tiene igual trascendencia que otra celebrada durante la II Guerra Mundial entre los presidentes Getulio Vargas y Franklin Delano Roosevelt, cuando Vargas decidió apoyar a los aliados. "Bush tratará de determinar cómo, si Lula es un buen tipo -dijo Frechette-, logró entablar una cálida relación de trabajo con los presidentes de México y Rusia, Vicente Fox y Vladimir Putin, respectivamente, al principio de su mandato". (Reuter)







