Ceremonias de seducción

Diego Torres brindó un show extenso e inspirado. Recorrió viejos éxitos y presentó las canciones de su nuevo disco. Lo apuntaló un excelente trabajo de su banda y un gran despliegue técnico. No faltaron los homenajes a Mercedes Sosa y a Michael Jackson

18 Abril 2011
Casi 24 horas antes del recital en el club Floresta, Diego Torres había escrito en su cuenta de twitter: "¡No hay frío ni llovizna que impida nuestro reencuentro! ¡A dejarnos llevar por la música!" Y así fue. El público tucumano le hizo caso al pedido del cantante, que brindó una intensa presentación de dos horas y 45 minutos con temas de su último disco -"Distinto"-. Tampoco faltaron los éxitos anteriores, como "Tratar de estar mejor" y la infaltable "Color esperanza". Hubo tiempo, además, para homenajear a Mercedes Sosa y a Michael Jackson.

Y si los espectadores se dejaron llevar fue gracias a él: el carismático Torres cautivó con su voz y su simpatía, y se dedicó durante toda la noche a seducir a su público, a veces con el humor, a veces a puro romanticismo. No fue difícil: con una carrera como solista de casi 20 años sabe entregar lo que sus fans esperan recibir. La gente festejó todas sus ocurrencias, incluidos los chistes algo tontos pero simpáticos que lanzó entre tema y tema como si fuera un comediante. "El matrimonio a veces termina bien y otra veces dura toda la vida", reflexionó con tono irónico en un momento, desatando una carcajada ensordecedora. "La vida da tantas vueltas que una vez me mareé", señaló en otro pasaje, y es otro buen ejemplo del humor que Torres exhibió a lo largo de su presentación.

Para destacar: primero, el excelente trabajo de la banda que acompañó al cantante con solidez y ductilidad; segundo, el despliegue técnico del show, sobre todo el preciso juego de luces. Dio la sensación de que ningún reflector se encendía por casualidad.

Promesa de una noche mágica

El recital empezó con el tema "Esto es lo que soy". En el medio y a ambos costados del escenario había tres pantallas gigantes (una, la que estaba hacia la derecha del público, falló en varias ocasiones) en las que podía verse con más detalle el show. También fueron utilizadas para mostrar videoclips de las canciones, fotos de la familia de Torres (durante la ejecución de "Tal vez", que el cantante compuso para su fallecida madre, la actriz Lolita Torres) y para mostrar imágenes de Mercedes Sosa durante el homenaje que se le hizo a la tucumana.

Siguieron la muy coreada "Alguien la vio a partir" y "No alcanzan las flores". Entonces Torres tomó la guitarra. Antes de empezar la siguiente canción, saludó y reveló lo feliz que se sentía por la nueva visita a Tucumán, a tres años de su última presentación en la provincia. "La noche recién empieza y será mágica. Pasarán cosas lindas", prometió.

Después de que sonaron "Perdidos en la noche", "Sé que ya no volverás", "No lo soñé" y "El mundo sigue igual" hubo un cambio en el escenario. Aparecieron un piano, una lámpara y sillones, y las luces se atenuaron para generar un clima relajado e intimista. "La idea es traer el living de la casa al escenario para cantar canciones de ayer, como esta", explicó Torres, y sonaron los primeros acordes de "Penélope", lo que generó un suspiro generalizado.

Luego interpretó "Qué será" y, al finalizar, comentó: "tengo un regalo para ustedes, algo que quiero cantarles". En la pantalla apareció Mercedes Sosa entonando "Zamba para olvidarte", en un video que mostraba a los dos artistas grabando juntos. En vivo, Torres se unió a la filmación con su voz. Fue uno de los momentos más emotivos y aplaudidos de la noche. "Para mí fue un honor cantar con ella. Y esta canción muestra lo rico y lo lindo que es nuestro folclore", destacó.

Más tarde se realizó el otro homenaje de la noche, cuando se recordó a Michael Jackson con un show dentro del show que incluyó temas enganchados del rey del pop y la presentación de un cuerpo de baile estilo breakdance.

El espectáculo cerró con "Guapa", "Mi corazón se fue" y "Que no me pierda", para terminar de redondear una noche en la que Torres maravilló a su público. Pero en esa seducción hubo algo fuera de libreto, un ida y vuelta que se manifestó en la larga despedida. El cantante parecía no querer irse del escenario y se quedó varios minutos saludando y agradeciendo a los espectadores, que se habían dejado llevar por ese torrente de emociones.

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