Borges, doblemente ciego. Fotografía tomada por el autor el pasado 2 de abril, mientras la Plaza Urquiza todavía se encontraba en obras de remodelación.
17 Abril 2011 Seguir en 

Por Carlos Duguech
Para LA GACETA - Tucumán
Soy el Borges con ojos que extravía
miradas que parecen, no ven nada.
Soy el Borges que empieza su jornada
sin un amanecer, igual el día
que sus noches. Ser Borges: ya sabía
como nadie -ni aun mi propia almohada-
que la luz y el color en descarnada
conjura de una cruel extranjería
me apartaban de todo. Casi todo,
pues tengo las palabras, pensamientos,
y alborozo de andar como a mi modo
tanteando en laberintos, soy un ciego,
mientras digo verdades cuando miento
y a la vez casi afirmo lo que niego.
Soy el Borges, al fin, que diseñaron
los muchos que me leen y no me amaron.
© LA GACETA
Carlos Duguech - Poeta y periodista.
Para LA GACETA - Tucumán
Soy el Borges con ojos que extravía
miradas que parecen, no ven nada.
Soy el Borges que empieza su jornada
sin un amanecer, igual el día
que sus noches. Ser Borges: ya sabía
como nadie -ni aun mi propia almohada-
que la luz y el color en descarnada
conjura de una cruel extranjería
me apartaban de todo. Casi todo,
pues tengo las palabras, pensamientos,
y alborozo de andar como a mi modo
tanteando en laberintos, soy un ciego,
mientras digo verdades cuando miento
y a la vez casi afirmo lo que niego.
Soy el Borges, al fin, que diseñaron
los muchos que me leen y no me amaron.
© LA GACETA
Carlos Duguech - Poeta y periodista.






