Un Tartufo que se debate entre lo clásico y lo contemporáneo

Una obra que permite distintas lecturas, con el apoyo de muy buenas actuaciones. La comedia

CONCESIÓN. En esta escena, el director que quiere aggiornar la obra cede a la presión del famoso actor principal. LA GACETA / OSVALDO RIPOLL
CONCESIÓN. En esta escena, el director que quiere aggiornar la obra cede a la presión del famoso actor principal. LA GACETA / OSVALDO RIPOLL
14 Marzo 2011
Por Jorge Figueroa - Redacción LA GACETA

Un grupo de actores tucumanos decide poner en escena "Tartufo", de Moliere. Durante los ensayos, las relaciones entre el elenco se entrecruzan con la interacción de los personajes. Brevemente, esa es la sinopsis de la puesta de la Compañía Filodramática de Socorros Mutuos que se repone viernes y sábados en el Virla.

"Tartufo (o los impostores)" es una obra bastante rica porque los planos y niveles de lectura son múltiples. Debe aclararse, no obstante, que el teatro en el (o dentro del) teatro no es un recurso novedoso, ni mucho menos, pero en esta puesta está bien planteado y desarrollado. La obra, con dramaturgia y dirección de Pablo Parolo, entretiene y divierte, pero además hace reflexionar, sobre todo cuando esas funciones -entretener y divertir- son puestas en debate.

"No quiero buscar la risa fácil", se le escucha decir al director en la ficción (Guillermo Montilla Santillán) al impugnar la noción tradicional de la comedia, pero ahí también está hablando el director real (Parolo), ausente en el escenario. Puede que el discurso sea efectivamente sincero, pero, igualmente, que el dramaturgo se esté mofando de él. En el fondo, el interrogante desde el que parte la obra es cómo plantear un clásico (Moliére), en este tiempo, en Tucumán, en 2011. Las respuestas serán diferentes durante el transcurso de la hora y media por la que se extiende la puesta.

Rodolfo-Cleanto-Valerio (Montilla Santillán) busca aggiornar a Tartufo, quiere un clásico pero que sea contemporáneo con interpretaciones alejadas de la representación; pero Monteveccia-Tartufo (Ricardo Podazza) entiende el clásico con los modismos de época. Alrededor de este debate giran las situaciones y los contrapuntos.

Tanto Montilla Santillán como Podazza, principalmente, y Gabriel Carreras, Andrés D?Andrea y Gloria Berbuc logran componer tan distintos como logrados personajes, con matices obtenidos con profesionalismo; también se destaca Vanesa Barrionuevo. Quienes concurran al Virla podrán asistir durante la obra a tres versiones de Tartufo, al menos. Incluso, una que (en la ficción, claro) el subsecretario de Cultura reclama para otorgar el subsidio, que debe adaptarse a la temática del Bicentenario. Pero no logrará saber cuál es el Tartufo real que desea el director real.

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