13 Marzo 2011 Seguir en 

Poesía
POESÍA ARGENTINA
INSTITUTO TORCUATO DI TELLA
(Universidad Nacional de Quilmes - Buenos Aires)
A 48 años de su primera y única publicación, vuelve a editarse el volumen Poesía Argentina. Ese libro, a criterio del Instituto Torcuato Di Tella (verdadero ícono de la transformación cultural de los años 60, aunque injustamente etiquetado sólo en el terreno de las artes plásticas), reunió a diez de los mejores poetas de entonces. Si bien no se trata de una copia facsimilar, el material original está íntegro (incluyendo el dibujo de portada) y rescata todo el espíritu de ese tiempo.
La idea de la antología fue respetuosa y simple; el Instituto seleccionó a los poetas y dejó que ellos eligieran sus propios trabajos, con generosidad: más de 300 páginas para sólo diez autores. Los nombres son ineludibles y contundentes: Raúl Gustavo Aguirre, Rodolfo Alonso, Edgar Bayley, Alberto Girri, Julio Llinás, Francisco Madariaga, Enrique Molina, H. A. Murena, Olga Orozco y Aldo Pellegrini. Es un verdadero panorama de la poesía de ese momento, pero sólo de Buenos Aires, ya que ocho de los diez autores son de la capital, y los otros dos (Orozco, de La Pampa; y Pellegrini, de Rosario) también vivían allí. Eso no le quita valor a este trabajo; sólo que, con una visión propia de estos tiempos, lo parcializa. Creo que, aunque con otra decena de ausencias notables, este libro reúne a los mejores poetas de entonces, que luego de la edición de esta antología siguieron produciendo durante décadas. Todos confluyen en un momento y en su necesidad de expresarlo, aunque la orientación de sus obras responda a diferentes escuelas. Esa riqueza temática y estilística hace de este libro un muestrario magistral.
El 21 de junio de 1964 el suplemento literario de LA GACETA comentó la edición primigenia de esta cuidada antología. Como la materia de este libro, sin lugar a dudas, es la palabra; y la palabra, aunque sea a través de imágenes, es la materia de la poesía, vale la pena reproducir un concepto del actual prologuista, Enrique Oteiza: "La soledad del lector con la poesía que está leyendo lo convierte en intérprete, en poeta a él mismo, y este es ya un papel activo que requiere una apertura especial."
Es una verdadera pena que la poesía haya perdido un lugar de importancia en la enseñanza argentina; nuestro sistema educativo, con escasas excepciones, está prescindiendo de esta disciplina que ha dado y sigue dando tantos buenos exponentes. Este libro, especialmente, es un ejemplo imprescindible.
© LA GACETA
Rogelio Ramos Signes






