Una pequeña línea, ampliada miles de veces con un microscopio, puede significar la libertad o la prisión perpetua para el ex oficial Alejandro Darío Pérez. Saber si su arma reglamentaria fue la que se utilizó para dispararle nueve veces al juez de Menores Héctor Agustín Aráoz es uno de los puntos más importantes del juicio. Y ayer, tras dos jornadas en las que acabó bastante mal parado por los dichos de otros expertos, Pérez por fin pudo tomar un poco de aire.
Oscar Terraza, perito ofrecido por el acusado de homicidio, declaró durante varias horas ante los vocales Pedro Roldán Vázquez, Carlos Norry y Emilio Páez de la Torre. Con fotos y videos, el licenciado en Criminalística cuestionó los informes oficiales y le tiró un "salvavidas" al ex oficial. "No fue el arma de Pérez (la usada para cometer el crimen)", expresó.
Los mortales disparos que hicieron desangrarse al juez Aráoz el 26 de noviembre de 2004 pueden ser la guía hacia el asesino. En la escena del hecho, la casona de avenida Aconquija 2.950 de Yerba Buena, cerca de El Corte, los investigadores encontraron vainas servidas y proyectiles que fueron cotejados mediante pericias con las armas de todos los acusados: Pérez (imputado junto a Ema Gómez de homicidio agravado); Rodolfo Domínguez, Andrés Fabersani y Rubén Albornoz (sospechosos de encubrimiento agravado e incumplimiento de los deberes de funcionario público).
Por ahora, la pistola FM Browning calibre 9 mm que le había sido asignada por la Policía a Pérez está en el ojo del huracán. Pero, según Terraza, ni esa arma (identificada en la causa como 278.851) ni ninguna de las otras que fueron secuestradas dispararon las balas que determinaron la muerte del juez.
Para evitar el caos
"Identidad es casi un cuestionamiento existencial. Desde los inicios del hombre se identifica los objetos, las personas, las profesiones. Es una necesidad muy importante, porque si no todo sería un caos", señaló Terraza durante la extensa introducción de su declaración.
El perito explicó que todas las armas dejan sus huellas en los proyectiles que disparan. "Toda arma tiene su propia personalidad, y esta la va a identificar", dijo.
Para esto, detalló, se comparan las vainas incriminadas (aquellas que fueron secuestradas en el lugar del hecho) con las vainas testigo (las que expulsa el arma cuando se hace las pruebas). "Directamente no hay coincidencias entre ellas. Es grosera la diferencia. No hay yuxtaposición de imágenes", aseveró mientras señalaba con un puntero láser las fotografías que proyectaba un cañón.
Además de referirse al arma de su cliente, Terraza cargó contra sus colegas que realizaron los informes oficiales, Ramón Antonio Martínez y Miguel Angel Delgado. "Yo impugné el informe técnico del perito Martínez porque había incoherencias entre el informe literal y la fotografía. Sé que Delgado es compañero de Martínez en Balística...", dijo Terraza, insinuando que aquella situación podía dar lugar a una irregularidad. Y añadió: "nunca vi que Delgado escribiera que hay un 75% de coincidencias en su informe (eso declaró el perito el lunes). Incluso, nunca había escuchado hablar de porcentajes en este tipo de trabajos".
Tras exhibir un video en el que un policía de Brasil mostraba cómo se hacen las pericias balísticas por aquellas tierras, Terraza siguió cuestionando los informes oficiales. "Pericialmente, esto es una aberración. Huelgan las palabras. Es como si se buscara una persona de 2 metros y termináramos encontrando otra de 1,70 metro. Así de grosera es la diferencia", dijo el perito de parte. Y les "pegó" otra vez a los expertos oficiales. "Se buscó de forma... no me gusta decirlo, pero fue deliberada, para que existiera una coincidencia entre las vainas testigo y las incriminadas", apuntó.
Además, cuando el abogado Cergio Morfil le preguntó si el arma de su cliente, Domínguez, podría haber sido usada para matar al juez, Terraza aseveró: "esa pistola está totalmente descartada".
La fiscala de Cámara Juana Prieto de Sólimo interrogó durante más de una hora al perito de parte. La indagatoria se basó, centralmente, en las diferencias de apreciación entre Terraza y los peritos oficiales, y en la pericia realizada a fines del año pasado en Buenos Aires, por personal de la Policía Federal.
"Las vainas incriminadas entre sí tienen plena coincidencia. Las vainas testigos que se obtuvieron del arma de Pérez tienen plena coincidencia. Pero al compararlas, hay líneas coincidentes pero que no son suficientes. Son las líneas primarias, que pueden producirse en armas del mismo calibre y del mismo fabricante", dijo el perito de parte.
Además, la fiscala le consultó por los tres proyectiles que, según el informe de la Policía Federal, se examinaron en Buenos Aires (en el lugar del hecho sólo se secuestraron dos). "Estudiamos dos proyectiles. No sé por qué consignaron eso", dijo. En esa pericia, se determinó que de ninguna de las seis armas examinadas salieron los disparos que mataron al juez.
"Los peritos podemos ser removidos, pero el resultado debe ser el mismo", había dicho Terraza cuando comenzó a declarar. Sin embargo, su opinión sobre las milimétricas líneas que quedaron en las vainas fue totalmente distinta a la de los otros expertos. ¿En cuál de ellos confiarán los jueces?