Una fiesta con temblor y lluvia

A pesar del mal clima y del sacudón que generó algo de inquietud, Los Nocheros le pusieron un broche de oro a la Fiesta del Queso en Tafí del Valle. El público bailó en el barro y los artistas cumplieron su rutina con la complicidad de la platea

22 Febrero 2011
TAFÍ DEL VALLE (Especial por Rodolfo Casen).- Ni la lluvia persistente ni el temblor imprevisto que sacudió en la madrugada a la provincia, alcanzaron a quitarle brillo a la jornada de cierre de la 44º edición de la Fiesta Nacional  del Queso. Más bien le dieron un toque distinto. Con corridas y algo de miedo, pero la música nunca se detuvo.
Los casi 7.000 espectadores que ingresaron al Complejo Municipal "Democracia", disfrutaron de un folclore de alta jerarquía al amparo de los paraguas y la enorme carpa que se levantó frente al  escenario "Jerónima Sequeira". Los Nocheros, Raly Barrionuevo y Néstor  Garnica fueron las principales figuras que deleitaron a la gente con  chacareras, zambas, chayas y canciones. La alegría fue tal que hasta se improvisaron bailes bajo la lluvia, en medio del lodazal. Garnica,  que se apresta a lanzar su nuevo disco "A puro violín", agitó el delirio con sus chacareras, chayas y zambas. Con razón reflexionó: "a la gente de Tucumán no la detiene nada cuando se tiene que divertir". Después habló de su música. "Lo que hago es un folclore tradicional, como el que me enseñaron mis mayores. Sucede que se está  haciendo cosas que nada tienen ver con el folclore", sostuvo críticamente en un diálogo  con LA GACETA.
Raly también estuvo al nivel de la exigencia del  público que concurrió a la fiesta desafiando la inclemencia del tiempo. El santiagueño  repasó temas de su anterior disco "Noticias de mi alma" y del último, "Radio AM". Fue una hora en la que principalmente los jóvenes hicieron estribillos con temas como "Zamba y acuarela",  "Cuarto menguante" o "Hasta siempre". "Tengo muchas ganas de sacar un  nuevo disco este año. El último salió hace dos años y ahora tengo varios temas míos en la gatera, para acompañar a los que ya están en  el camino. Por ahora estoy concentrado en la temporada festivalera; después veremos si nos ponemos a trabajar en el proyecto", confesó.  "Todos mis temas hablan de cosas que me van pasando. 'Zamba y acuarela' la escribí cuando era muy chico y veo que los muchachos la tocan en  las guitarreadas. Forma parte del juego seductor que tienen ellos para  conquistar a las chicas. Mi folclore se identifica con ellos", agregó.

El temblor

El cierre de la fiesta estuvo a cargo de Los Nocheros, conjunto  integrado por Rubén Ehizaguirre, Kike, Mario y Alvaro Teruel (reemplazante de Jorge Rojas). Los salteños cantaron temas de su  reciente disco "Carnaval pasión del Norte" y de "La otra luna". "La mora negra", "La saya", "Señal de amor",  "Ayer te vi" y "La repiqueteada" fueron algunos de los más aplaudidos. "Hay en el país una movida musical muy importante y que redunda en beneficio de todos nosotros. Lo lindo es que todos los festivales, como este de los Valles, fueron un gran éxito y eso significa que se están fortaleciendo las fiestas populares", comentó Kike Teruel.
Fue cuando interpretaban "Serafina" cuando el Valle comenzó a temblar. Algunos percibieron el movimiento en medio de la algarabía musical. Desconcertados algunos salieron de la carpa para mirar a todos lados  intentando saber qué pasaba y otros simplemente se abocaron a comentar lo que habían sentido. Los Nocheros, en cambio, siguieron cantando,  mientras los músicos se cruzaron miradas de preocupación. "Si la lluvia no nos paró, menos lo iba a lograr el sacudoncito que sentimos",  comentó Kike al término del show. Afortunadamente todo no pasó de un simple susto. La fiesta reunió en las cuatro noches más de 30.000 espectadores, según los organizadores. "Pese al mal tiempo que nos acompañó, la celebración podemos decir que fue un éxito. El temblor fue el condimento inesperado. Lo importante es que esta fiesta se consolidó como una de  las más importantes del NOA", apuntó el jefe comunal. Los Quesos de Oro fueron entregados a los ballets folclóricos Calchaquí (de Lito y Beti) y Parroquial (de Goyo y Mari).

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