Azotó a su hijastra porque no sabía contar

Un hombre fue aprehendido ayer a la madrugada, pues lastimó con un látigo "casero" a la hija de su pareja, una niña de cinco años. Los vecinos de barrio San Francisco realizaron la denuncia en la seccional 8a. "No podíamos seguir tolerando que golpeara de esa forma a la chiquita", dijo Lidia Costilla

PREOCUPACIÓN EN EL VECINDARIO. Los vecinos de la niña decidieron acudir a la Policía ante la dramática situación. LA GACETA / ANTONIO FERRONI
PREOCUPACIÓN EN EL VECINDARIO. Los vecinos de la niña decidieron acudir a la Policía ante la dramática situación. LA GACETA / ANTONIO FERRONI
06 Febrero 2011
La obligaba a contar, una y otra vez, hasta siete. La niña, de sólo cinco años, extendía de a uno sus delgados dedos y enunciaba varios números. Pero los nervios la traicionaban; y, cada vez que fallaba, una mano tan grande como su cabeza surcaba el aire y sacudía su pequeño cuerpo.

Fueron varios intentos, varios gritos. Hasta que la criatura ya no podía siquiera decir una palabra.

Entonces, su padrastro, de 51 años, tomó un látigo que había fabricado una correa y un palo que tenía en su casa. Sin compasión, comenzó a azotar a la niña, mientras la reprendía por no conocer los números.

Esta terrible escena ocurrió la tarde del viernes en una casa del barrio San Francisco, situado en la zona sudoeste de la capital.

"Ya no quiero a mi papá ni a mi mamá", les dijo la pequeña a dos amigos de su vecindario horas después de la brutal golpiza. Les mostró las marcas en la espalda y la mano sangrante, y ellos no dudaron en contarle todo a su madre.

Lidia Costilla y una vecina, María, decidieron hacer la denuncia en la seccional 8ª. "No podíamos seguir tolerando que ese hombre golpeara de esa forma a la chiquita. Muchas veces veíamos cómo le gritaba en la calle; incluso, la dejaba durmiendo en la vereda sin comer. Algo teníamos que hacer", le dijo la mujer a LA GACETA.

Ayer a la madrugada, cerca de las 3, una comisión de policías -a cargo de los comisarios Aldo González, Luis Rodolfo Valdez y Antonio Quinteros- llegó al barrio. Ante la mirada de los vecinos, los agentes se llevaron al sospechoso detenido y secuestraron el látigo con el cual había sometido a la criatura. "El se reía, pero no la sacó barata. Nosotros lo insultamos de arriba a abajo. Es una persona mala, muy mala", dijo Lidia.

En una encrucijada

La madre de la víctima está aterrada, pero la violenta situación la tiene en una encrucijada. "Yo creo que esta vez va a aprender que no tiene que hacer eso. Ojalá entienda", ruega. Tiene marcas en los brazos y titubea cuando habla.

La mujer aseguró que trató de impedir el brutal castigo. "Yo le decía a mi esposo que me dejara enseñarle a mí a contar, que yo la iba a ayudar a la chiquita a hacer la tarea. Pero él no me dejaba y, cada vez que se equivocaba, le daba los latigazos", relató.

Además, explicó que el hombre no trata igual a la niña golpeada -hija de una relación anterior- que a los hijos que tuvieron juntos. "No sé por qué con ella hace esa diferencia", contó. Por ejemplo, a la criatura le cortó el pelo casi al ras del cuero cabelludo. "No sé por qué hizo eso. Son macanas que hacen con su cuñada. Ya les pedí que no se lo cortaran más", indicó.

Ayer, el hombre declaró ante la fiscala Adriana Giannoni. Quedó aprehendido, y la investigadora ordenó una serie de pericias. Entre ellas, que la pequeña fuera revisada por médicos de la Policía.

Su madre admitió que tenía marcas de vieja data. "Tenía la espalda y las piernas lastimadas, pero no mucho. Por suerte nunca le hizo nada grave", señaló la mujer, seguramente aterrada porque su pareja -tarde o temprano- volverá a su casa.

Los vecinos afirmaron que, de todas formas, estarán al tanto de lo que ocurra.

Lidia fue la que encabezó la denuncia, pero son varios los que se encolumnaron detrás de ella para evitar que la pequeña vuelva a ser sometida a golpes.

"Decidimos avisarle a la Policía porque varios muchachos del barrio querían buscarlo a ese tipo y sacarlo de los pelos de la casa. Pero no vale la pena ensuciarse las manos con esa gente. Creo que hicimos lo correcto", señaló, preocupada, la vecina.

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