Las bondades y los excesos en internet

28 Enero 2011
En las dos últimas décadas se ha producido un revolución en la informática y en los medios de comunicación. En la actualidad, es impensable que alguien no tenga en nuestro país un teléfono móvil. Según el Indec, en mayo pasado los celulares en servicio ascendían a 53,6 millones, es decir 1,34 aparatos por persona promedio. Internet se ha popularizado y cada vez son mayores los adeptos a las redes sociales, como Facebook y Twitter.

El desarrollo tecnológico ha favorecido, por un lado, la comunicación y paradójicamente, ha logrado también el efecto contrario, de ir perdiendo el contacto en vivo con el prójimo y con la vida cotidiana. De acuerdo con un estudio llevado a cabo por la firma AVG Internet Security entre madres de más de 2.200 niños, de 2 a 5 años, procedentes de 10 países, reflejó que los chicos tienen más conocimiento de la tecnología y el uso de internet que de cosas como andar en bici, nadar o atarse los cordones. Se indica que existen más niños que pueden interactuar con un juego de computadora (un 58%) que los que saben andar en bicicleta. La diferencia con otra actividad que muchos aprenden de pequeños, como es la natación, es comparada con la capacidad para abrir un navegador: un 25% pueden hacer esto último, mientras que un 20% ha aprendido a nadar.

Estos nativos digitales también están preparados para realizar llamadas telefónicas. El 28% de las madres ha comentado que sus hijos son capaces de establecer una comunicación con el celular; la mitad de ellos están entrenados para jugar a muchos de los entretenimientos que traen los teléfonos celulares. Estos juegos no deberían suplir a los que implican actividad física, como los deportes, o andar en bicicleta, o en los trabajos manuales como recortar, modelar, dibujar que contribuyen a desarrollar la motricidad. Dos expertas consultadas por nuestro diario coincidieron en que el empleo de internet ha contribuido a recuperar en los chicos el interés por la lectura. "Los alumnos leen mucho y sobre diversos temas, también escriben más, en celulares y computadoras", pero acotaron que el problema está en los límites.

En un sentido parecido, se había manifestado hace unos días el papa Benedicto XVI, que se refirió a las posibilidades de los nuevos medios y las redes sociales. "Entrar al ciberespacio puede ser una señal de una auténtica búsqueda de encuentros personales con otros, siempre y cuando se eviten peligros como encerrarse en una especie de existencia paralela, o de exponerse excesivamente en el mundo virtual", dijo.

También advirtió sobre los riesgos de despersonalización, alienación, autoindulgencia y de tener más amigos virtuales que reales. "Siempre es importante recordar que el contacto virtual no puede y no debe reemplazar el contacto humano directo con personas en todos los niveles de nuestra vida", señaló el jefe de la Iglesia Católica que no navega por internet, pero pide con frecuencia a sus colaboradores que lo hagan. Indicó que los vastos horizontes de los nuevos medios demandan urgentemente una seria reflexión sobre el significado de la comunicación en la era digital y agregó que las redes sociales pueden ayudar al diálogo, el intercambio, la solidaridad y la creación de relaciones positivas.

Como en todas las realidades, hay que combatir los excesos. Si un chico pasa demasiadas horas frente a la computadora comenzará a tener problemas de sedentarismo y posiblemente pierda en contacto con el mundo real. Son los padres -también los docentes- quienes deben involucrarse más en la informática para no aumentar la brecha generacional con sus hijos y entender sus códigos y sus nuevas inquietudes. Así como internet es un telón abierto al conocimiento y a la información, también encierra peligros.

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