Un espejo incómodo

Por Daniel Santoro. Adelanto de María Julia, espejo de la corrupción (Marea)

23 Enero 2011
Para entender la corrupción del kirchnerismo había que investigar con mayor profundidad los años del menemismo a través del caso testigo de María Julia Alsogaray. Su carrera en los 90 fue tan meteórica, como escandalosa su caída en los albores del siglo XXI.
El sindicalista gastronómico Luis Barrionuevo -aquel ex ultramenemista de frases polémicas como "el país se arregla si dejamos de robar por dos años" y "la plata no se hace trabajando"- vaticinó que el ex secretario de Transporte Ricardo Jaime "se va a convertir en el María Julia de los Kirchner". Barrionuevo es un cínico con capacidad de esculpir frases que pasan a la historia. Fue él quien señaló que María Julia -la primera ex alta funcionaria condenada por enriquecimiento ilícito y a la que se le decomisaron bienes en la historia argentina- se puede convertir en el espejo en que algunos kirchneristas, empezando por Jaime, se tendrán que mirar. Ella incrementó sus bienes en un 12% en diez años y fue condenada por la Justicia, mientras que Cristina y Néstor Kirchner lo hicieron en un 158% en el 2008 y consiguieron un polémico sobreseimiento. Pero el crecimiento meteórico de los bienes K en años venideros seguirá bajo la lupa de la Justicia.
El tema de los espejos está hoy más presente que nunca. El ex jefe de Gabinete de los Kirchner entre el 2003 y el 2008, Alberto Fernández, dijo que "hay medios de comunicación que cuentan lo que pasa con el color del medio y uno no debe enojarse con el espejo cuando se levanta despeinado. Lo que está pasando es que el Gobierno se enoja con el espejo". Los Kirchner se enojarán seguramente cuando se miren o la sociedad los mire en el espejo de María Julia. ¿Los hoteles de los Kirchner en El Calafate serán rematados como el petit hotel de la Recoleta de María Julia? Es una pregunta que aún no tiene una respuesta cierta, pero sí es verdad que a partir del decomiso de ese ícono inmobiliario del menemismo cada vez son más los jueces que se atreven a aplicar el código penal y entienden que el remate de los bienes de un funcionario condenado por corrupción tiene igual o más efectividad que mandarlo a prisión.
La líder de la Coalición Cívica Elisa Carrió está convencida de ese escenario-espejo para el futuro de los Kirchner. Lilita afirma públicamente que la corrupción de María Julia es un "poroto" comparada con la del gobierno kirchnerista y que en este plano "Menem es igual a Kirchner". Carrió sostiene que el ex presidente y diputado Néstor Kirchner "terminará preso después del 2011", cuando su esposa deje el poder. Poreso lo denunció ante la Justicia como parte de una supuesta asociación ilícita. Por esas vueltas de la vida, María Julia apodó a Carrió -que en los 90 denunció la corrupción menemista y ahora embiste contra la kirchnerista como parte de su estrategia política- como "Casandra-Lilita", en una alusión irónica a la adivina de la mitología griega que profetizaba la caída de Troya y nadie le creía.
Carrió sostiene que la era menemista fue de discrecionalidad de los funcionarios públicos y de empresarios que hacían negocios con el Estado a cualquier costo y que esos parámetros son prácticamente los mismos en la época kirchnerista. En sintonía con Lilita, el alemán Peter Eigen, titular de Transparencia Internacional, suele decir que la corrupción "es como el tango, se baila de a dos y muy juntitos, es decir, un empresario que paga sobornos y un funcionario que los recibe".
En otras palabras, "la política es la continuidad de los negocios por otros medios", como dice Alejandro Horowitz al referirse a la forma de hacer política en la Argentina luego de la caída del Muro de Berlín. Horowitz parafrasea al estratega alemán Carl Von Clausewitz (1780-1831) quien acuñó la célebre frase: "La guerra es la continuidad de la política por otros medios".
De otra forma, ¿cómo hubiese podido aparecer en la primera década del siglo XXI un funcionario como Ricardo Jaime que manejó discrecionalmente casi 200 millones de dólares por mes en subsidios al transporte público entre el 2003 y el 2009 y al que el juez federal Claudio Bonadio lo procesó por recibir dádivas (recibir regalos valiosos a cambio de una decisión) por haber aceptado que 15 viajes suyos en taxis aéreos fueran pagados por los concesionarios de transporte a los que debía controlar, como el grupo Cirigliano. Paradójicamente, fue Menem el que dio en 1994 a TBA (del grupo Cirigliano) su primera concesión: la línea de trenes del ferrocarril Mitre. También el juez federal Norberto Oyarbide lo imputó en una investigación por supuesto enriquecimiento ilícito que incluye la supuesta compra, a través de un asesor, de un avión Lear Jet de casi 4 millones de dólares, entre otra media docena de causas judiciales. En algo Barrionuevo tiene razón: el caso de María Julia se parece al de Jaime, es como la misma película pero con diferentes actores.
Del gobierno del presidente Carlos Menem (1989-1999) sólo uno de sus ex funcionarios es conocido públicamente por su nombre de pila: María Julia, que funciona como una marca registrada. Ahora pasa lo mismo en los títulos de los diarios con el apellido Jaime, un nuevo actor. Todos los argentinos sabemos que María Julia es la hija de Álvaro Alsogaray. Y asocian su nombre con la polémica privatización de Entel, la empresa de teléfonos del Estado y con una escandalosa foto en la que apareció casi desnuda bajo un tapado de visón en el centro de esquí Las Leñas, entre otros hechos impúdicos grabados en la retina de los argentinos. Pero, fundamentalmente, se la relaciona con la corrupción del menemismo.

Daniel Santoro - Periodista del diario "Clarín", miembro de la Academia Nacional de Periodismo, maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano.

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