Los días pasan pero la búsqueda no cesa

Los familiares de personas perdidas no pierden la esperanza de encontrarlos con vida, aunque no haya rastros de su paradero. La Policía recibe unas 20 denuncias por mes de gente que no volvió a sus casas. En algunos casos parece que se los "tragó la tierra".

17 Enero 2011
¿A dónde van los desaparecidos? Busca en el agua y en los matorrales.

¿Y por qué es que se desaparecen? Porque no todos somos iguales.

¿Y cuándo vuelve el desaparecido? Cada ves que lo trae el pensamiento.

¿Cómo se le habla al desaparecido? Con la emoción apretando por dentro. (Rubén Blades)

Los familiares de los desaparecidos redoblan esfuerzos en la búsqueda de sus seres queridos. Saben que cada segundo que pasa sin tener noticias, se agranda aún más el vacío que les golpea el alma. Y en algunos casos todo es misterio: parece como si la tierra se hubiese tragado a las personas.

Si bien la mayoría de las denuncias por desapariciones que se reciben en la sección de Seguridad Personal y en la división Trata de Personas son esclarecidas, hay otras en las que no se pueden encontrar datos concretos y todo se hace cuesta arriba para los investigadores.

Durante el año 2010, 223 fueron los casos denunciados en la división Trata de Personas, mientras que solamente 20 en la sección de Seguridad Personal. Según el informe elevado por la Dirección General de Investigaciones, de los casos mencionados, solamente uno resta por resolver.

Es el caso de Mateo Ugarte. El hombre de 53 años salió de su domicilio, en El Colmenar, el 13 de diciembre a las 7 rumbo a la casa de su madre. Nunca llegó y, misteriosamente, desapareció.

"Mi papá era una persona muy buena, trabajadora y muy compinche con sus hijos. La familia está destruida por lo que pasó. No perdemos la esperanza de volver a verlo; estamos seguros que va volver", afirmó María Laura, la hija mayor de Ugarte.

Los investigadores buscan innovar, superarse día a día. Quieren reducir el margen de error y tratar de resolver los casos lo más rápido posible. "Lo más importante es que los familiares de las personas perdidas efectúen rápidamente la denuncia. A partir de ahí se aporta una descripción minuciosa de la víctima, se avisa a todas las dependencias policiales de la provincia y a los medios masivos", dijo el comisario Pablo Barrionuevo.

El jefe de la división Trata de Personas le confió a LA GACETA que la mayoría de los casos que su división investiga tiene el mismo matiz. "En el 95% de las denuncias son mujeres adolescentes que se van de sus casas por problemas con sus familiares. Además, en el 90% de esos casos se trata de personas de clase media baja", dijo.

Casualmente, esta división resolvió el jueves 6 el único caso que tenía pendiente de 2010. Una mujer que se había perdido el 16 de diciembre en Lules, fue hallada. "Este caso refleja la estadística. La mujer se fue con su novio a Santiago del Estero, ya que su familia no lo quería", dijo Julio Fernández segundo jefe de la división.

El desaparecido vuelve cada vez que lo trae el pensamiento, dice la canción del famoso compositor. Los familiares siempre los traen a su memoria. Moisés Martínez, un visitador médico, fue visto por última vez el 13 de octubre de 2008 en San Pedro de Colalao. Su desaparición constituyó uno de los hechos que más repercusión tuvo en los últimos años en la provincia. "Lamentablemente no tenemos ninguna novedad sobre mi papá. No vamos a desistir en la búsqueda, tenemos fe en que vamos a encontrarlo", relató Fabricio Martínez, hijo del visitador médico.

El dolor de los familiares de desaparecidos es muy profundo. La lucha cotidiana contra el vacío se hace cada vez más intensa y nadie quiere bajar la guardia. Ellos esperan volver a mirarlo a los ojos y poder hablar con él cara a cara, fundiéndose en un abrazo.

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