Expectativas que frustran a la población

17 Enero 2011
Se suele decir que no sólo de pan vive el hombre. Necesita, por cierto, de las relaciones afectivas, de los sueños, de los proyectos que son los que les dan sentido a su existencia Aunque el cineasta y músico Woody Allen, señala que "no sólo de pan vive el hombre. De vez en cuando, también necesita un trago". Cuando estos sueños sólo sueños son, al decir de Calderón de la Barca, pueden convertirse en frustraciones porque no se concretan nunca.

A lo largo de su historia, los tucumanos hemos padecido de las promesas incumplidas de muchos de nuestros gobernantes. A veces estas surgieron como una expresión demagógica, de buenos deseos o como una propuesta que comenzó a cristalizarse pero que los sucesores en el poder no la continuaron y quedó abandonada.

En las últimas décadas, quién no escuchó hablar alguna vez de la construcción de un subterráneo o de un tren elevado que iría desde la Banda del Río Salí a Yerba Buena. O de iniciativas que quedaron truncas como la ciudad universitaria de la época de Horacio Descole; el funicular a San Javier; el proyecto ferrourbanístico de las calles Córdoba y Mendoza; los diques Potrero de las Tablas y El Potrero del Clavillo; la Quebrada del Portugués; el camino de Hualinchay a Salta; la explotación de la mina de caliza Peñas Azules o el Instituto Cardiovascular.

Varios de estas ideas, en algunos casos, fueron usadas por la clase dirigente para ganar la adhesión de sectores de la ciudadanía, como aquellos asuntos referidos al ferrocarril que fue desmantelado en casi todo el país durante las presidencias de Carlos Menem. En 2004, se dijo que el tren de pasajeros Concepción-Tucumán iba a volver a circular en 2005, cuando se concluyera la recuperación de las vías. La obra ya había sido financiada y licitada. Pero nada sucedió. En 2006, el gobernador anunció que en 2007 el cochemotor estaría funcionando en ese tramo. No se descarta algún nuevo anuncio. Luego de 32 años, la algarabía sacudió a Tafí Viejo el 18 de junio de 2009 cuando vio llegar al tren Apolo, traído de España. La alegría duró apenas 24 horas. Tras malogrados pronósticos de funcionamiento del convoy, el escepticismo se adueñó nuevamente de una buena parte de los taficeños que se sintieron usados electoralmente.

La construcción de túneles o puentes sobreelevados sobre las calles Mendoza y Córdoba para romper con el cinturón ferrourbanístico y agilizar el tránsito ocupó la verborragia de la clase gobernante desde 2004. La concreción de esta obra es cada vez más incierta. Se ve que los rieles cuentan con algún privilegio en algún sector del inconsciente de la dirigencia. En 1988, el ministro de Economía local aseguró que se contaba con el apoyo de japoneses y de empresarios para construir un subterráneo que uniera Yerba Buena con la Banda del Río Salí. El 13 de enero de 1995, el entonces intendente de San Miguel de Tucumán dijo en conferencia de prensa que dos de sus anhelos eran la edificación de un centro cívico y el montaje de un tren aéreo. Se dijo en la oportunidad que una empresa suiza ya había elaborado un anteproyecto. En ambos casos, no se supo más de los asuntos.

La esperanza de la construcción de la terminal de Concepción y el dique Potreros de las Tablas ha envejecido a lo largo de los años. Muchos tucumanos se preguntan por qué los gobernantes lanzan ideas sin hacer primero estudios exhaustivos. Otros aseguran que son maniobras electoralistas o que se busca distraer a la población con estas cosas irrealizables en una realidad conflictiva para ganar tiempo. Lo cierto que estas historias inconclusas generan malestar en la población por las ilusiones destruidas y atentan contra el mismo progreso cuando a las palabras y a los proyectos se los lleva el viento.

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