Fatiga, sudoración, dolor de cabeza, boca seca y náuseas anticipan el golpe de calor

El excesivo calor acompañado de alto porcentaje de humedad puede generar disfunciones orgánicas desde simples hasta muy peligrosas. Trabajar los días de mucho calor puede generar mareo, desvanecimiento y hasta inconsciencia. Estos casos requieren atención médica

05 Ene 2011
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CUIDAR EL CUERPO. Los días con sol, lluvia y calor insoportable atentan contra la salud. Médicos aconsejan protegerse del calor y beber abundante agua. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI

Cara congestionada, dolor de cabeza, sensación de fatiga y sed intensa, náuseas y vómitos, calambres, abundante transpiración, piel seca, caliente y enrojecida. Estos son los principales signos que envía el organismo cuando las altas temperaturas sobrepasan su capacidad de adaptación al entorno. Constituyen la respuesta del organismo a una agresión producida por el calor. Sus causas pueden ser la acción directa y prolongada del sol en la cabeza y en el cuerpo normalmente debido a una larga exposición. El calor excesivo afecta por dentro y por fuera del organismo, provocando disfunciones que pueden ser simples o muy peligrosas. Claro que para enfrentar el calor el cuerpo encuentra mecanismos para disiparlo.

Autorregulación

Uno es la sudoración o transpiración que al evaporarse produce la pérdida del mismo.

Por otra parte, la circulación del aire y el viento aceleran la pérdida de calor por convección, que es la remoción de la capa de aire caliente que se genera sobre la piel.

Pero cuando la temperatura es muy alta, la sudoración se convierte en la única forma efectiva para regular la temperatura corporal. Como este sudor debe evaporarse para enfriar el cuerpo, esta función se ve dificultada cuando la humedad ambiente es elevada, hecho fácilmente observable por la persistencia del sudor en la piel.

Para que estos mecanismos de regulación de la temperatura corporal funcionen bien, el cuerpo debe estar bien hidratado -lo que facilita la sudoración- y las personas tienen que permanecer en lugares frescos y ventilados. Esto facilita la pérdida de calor por radiación y convección.

"El golpe de calor es la repentina imposibilidad del cuerpo para regular su propia temperatura ante una exposición prolongada al calor y la humedad atmosférica. Esto se produce como consecuencia de la deshidratación por sudoración excesiva y posterior agotamiento de la capacidad de sudar, lo que desencadena un ascenso de la temperatura corporal", explica el pediatra Oscar Hilal, subdirector del Hospital de Niños. Aclaró que a diferencia de la fiebre, la deshidratación es muy perjudicial porque no puede autorregularse ni controlarse con antitérmicos. Los síntomas que anteceden al golpe de calor, conocidos con el nombre de "agotamiento por calor", comienzan con la sudoración excesiva. Los bebés transpiran mucho en el cuello, el pecho, las axilas, los pliegues del codo y la zona del pañal, lo cual genera irritación en esas zonas. También sufren una sensación de calor sofocante, sed intensa, sequedad en la boca, calambres musculares; agotamiento, cansancio o debilidad; dolores de estómago, inapetencia, náuseas o vómitos; dolores de cabeza; irritabilidad, llanto inconsolable en los más pequeños; mareos y hasta desmayos.

"Cuando el agotamiento por calor se agrava, la temperatura del cuerpo asciende a 39º o más -es importante que sea medida en la axila-, la piel se pone roja, caliente y seca, porque se agota la sudoración. También aparece la agitación, un dolor palpitante de cabeza, vértigo y desorientación, delirios, confusión o pérdida de conocimiento y finalmente convulsiones", detalló la médica Valeria María Pérez.

Afecta a todos

Los chicos más vulnerables son los menores de cinco años, y más aún los lactantes. También los enfermos crónicos, cardíacos, renales, mentales o neurológicas, los niños con fiebre por otra causa, o con diarrea, obesos o desnutridos, los que tienen la piel quemada por el sol, y los jóvenes que usan y abusan de bebidas con alcohol.

Pero el golpe de calor afecta a todos. "En los mayores, las altas temperaturas bajan la presión arterial, el filtrado renal e incluso los que están en situación grave entran en coma. Corren más riesgo, porque por su estado sensorial no ingieren la cantidad de líquido necesaria", enfatiza Roberto Fayanás, del Hospital de Clínicas "José de San Martín".

Si la persona sufre el calor y además es obesa, sufre males problemas cardíacos u otras enfermedades de base "la situación empeora ya que los mecanismos de conservación no funcionan bien", acotó.

Lo primero que se debe hacer cuando sucede el golpe de calor es llamar a un servicio de emergencia o trasladar a la persona al centro de salud más próximo. Se debe colocar al individuo en un lugar fresco y ventilado, si es posible con aire acondicionado frío. También es fundamental quitarle las ropas y enfriarlo lo más rápido posible, mojándole con agua fría el cuerpo y ofrecerle agua si está consciente. No se le debe dar antifebriles porque no son útiles en esos casos y pueden empeorar la condición. Ni friccionar la piel con alcohol porque causa intoxicación.
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