31 Diciembre 2010 Seguir en 
"Feliz Año nuevo". El mensaje amable y lleno de buena onda, no lo escribió ni un familiar ni un amigo de Cristian Fontana, el propietario de Avícola Entrerriana. Lo dejó un grupo de personas que, según él denunció, le robó $ 250.000.
El agujero en una de las paredes del local, de avenida Néstor Kirchner al 1.900, es la única huella que dejaron los ladrones en la madrugada de ayer. A pesar que los investigadores siguen tratando de dilucidar lo sucedido, por ahora no hay ninguna pista concreta que los lleve a encontrar a los ladrones.
Según la denuncia policial efectuada en la seccional 3ª, un grupo de delincuentes ingresó la pared del fondo, que es de durlock, y que separa el negocio de un taller mecánico. Una vez adentro, los ladrones bebieron champán, se llevaron el botín y se marcharon serenamente, dejando el mensaje.
En la zona, nadie vio ni escuchó nada. "Nosotros cerramos el bar a las 1.30. A las 5 volvimos pero no escuchamos nada, tampoco vimos a nadie en la cuadra, no había ni autos. Yo me quedé despierto leyendo, pero recién me enteré de lo sucedido esta mañana", afirmó el dueño de un local de comidas lindante con la avícola.
El policía que custodia la puerta del local afirmó que cuando los primeros empleados llegaron, se encontraron con la novedad. "Yo llegué como a las 8 de la mañana y estaban todos sorprendidos. Los empleados comienzan a llegar a las 6, por lo que el atraco debe haber sido antes", dijo otro hombre que también prefirió el anonimato.
Por ahora son muchas las dudas y muy pocas las certezas. Además, el dueño y los empleados del local se negaron a hablar, cuando LA GACETA quiso ahondar en detalles. Todo es misterio y nadie dice ni una palabra.
El agujero en una de las paredes del local, de avenida Néstor Kirchner al 1.900, es la única huella que dejaron los ladrones en la madrugada de ayer. A pesar que los investigadores siguen tratando de dilucidar lo sucedido, por ahora no hay ninguna pista concreta que los lleve a encontrar a los ladrones.
Según la denuncia policial efectuada en la seccional 3ª, un grupo de delincuentes ingresó la pared del fondo, que es de durlock, y que separa el negocio de un taller mecánico. Una vez adentro, los ladrones bebieron champán, se llevaron el botín y se marcharon serenamente, dejando el mensaje.
En la zona, nadie vio ni escuchó nada. "Nosotros cerramos el bar a las 1.30. A las 5 volvimos pero no escuchamos nada, tampoco vimos a nadie en la cuadra, no había ni autos. Yo me quedé despierto leyendo, pero recién me enteré de lo sucedido esta mañana", afirmó el dueño de un local de comidas lindante con la avícola.
El policía que custodia la puerta del local afirmó que cuando los primeros empleados llegaron, se encontraron con la novedad. "Yo llegué como a las 8 de la mañana y estaban todos sorprendidos. Los empleados comienzan a llegar a las 6, por lo que el atraco debe haber sido antes", dijo otro hombre que también prefirió el anonimato.
Por ahora son muchas las dudas y muy pocas las certezas. Además, el dueño y los empleados del local se negaron a hablar, cuando LA GACETA quiso ahondar en detalles. Todo es misterio y nadie dice ni una palabra.







