Matteucci habría aportado información que perjudicaba a un grupo empresario
El hombre que apareció sin vida el martes de la semana pasada estaba imputado en una causa por evasión al fisco. El hombre aseguró que a raíz de los negocios que había mantenido con una firma rosarina tuvo que abandonar su actividad.
29 Diciembre 2010 Seguir en 
"Sí, yo tenía vínculos comerciales con G.M.", admitió el hombre ante el juez. De esa manera, Jorge Armando Matteucci (el comerciante que fue encontrado sin vida el martes 21) reconoció ante el juez Federal Daniel Bejas que fue proveedor del principal imputado en una megacausa por estafa al fisco. Después del interrogatorio, Matteucci quedó detenido.
La indagatoria se realizó en octubre de 2008. Bejas está a cargo de la investigación de una presunta asociación ilícita dedicada a la obtención ilegal de créditos fiscales de libre disponibilidad. Para ello, creaban una falsa cadena de proveedores y clientes y, a través de la emisión de facturas apócrifas, obtenían esos beneficios que luego vendían a terceros.
De acuerdo a lo informado por una fuente con acceso al expediente, a Matteucci se le imputaba el carácter de participación necesaria en esta asociación ilícita. Para el juez, participaba como supuesto proveedor de materia prima (poroto). La defensa, representada por el abogado Ricardo Fanlo, apeló el auto de procesamiento.
En la indagatoria, luego de reconocer su vínculo comercial con M., Matteucci declaró haber sido engañado y que, como consecuencia de ello, tuvo que dejar el poroto y pasar a un rubro vinculado con el comercio. Según explicó su ex mujer, Liliana Moreno, a la Policía, estaba a cargo de una imprenta que figuraba a nombre de ella.
Luego de su declaración, el comerciante estuvo preso unas dos semanas. Según la fuente consultada, un hermano puso a disposición una propiedad para constituir la caución real que sustituyó a la prisión preventiva, y recuperó la libertad. Fanlo comentó a este diario que su defendido tenía expectativas de ser sobreseído en la causa.
El sábado 18, Matteucci salió de su casa para dirigirse a unas reuniones con amigos y a cambiar un cheque a un colaborador, que le había pedido como favor. Sin embargo, no llegó a ninguno de esos lugares. Tres días después, su cuerpo fue encontrado en unos pastizales, a la vera de un camino de tierra en La Aguadita. Estaba atado de pies y manos y una cinta de embalaje transparente envolvía su cabeza. Las pericias determinaron que falleció por asfixia. Hasta ahora, los investigadores no pudieron hallar pistas firmes que los lleven al responsable del homicidio, o por lo menos que les permita conocer el móvil del crimen. Lo único que tienen claro es que al comerciante lo secuestraron y que a las pocas horas lo asesinaron. Le robaron además el reloj, el anillo de casamiento y la billetera, en la que llevaba $ 3.000. En la boca le habían dejado una cadenita de oro con una imagen de la Virgen, que era de su bautismo.
Matteucci aparece denunciado en otras investigaciones penales en la Justicia Federal. No obstante ello, según fuentes judiciales, en la causa M. quedó demostrado que no tenía la capacidad operativa, funcional ni económica para ser un actor principal dentro de la asociación ilícita. "Era un proveedor menor; un tornillo dentro de una gran maquinaria. De todos modos, cuando tuvo la oportunidad, colaboró con la Justicia", opinó un empleado familiarizado con el expediente. Este dato no es menor para los investigadores del crimen. Matteucci habría aportado elementos importantes para la causa, y desfavorables para los otros acusados.
Una familia particular
Todos los imputados en la megacausa se encuentran en libertad mediante caución real. G.M. y su hermano E.M. estuvieron detenidos un año y medio en Villa Urquiza hasta que la Cámara Federal de Apelaciones decidió bajar la calificación legal de los delitos que se les imputan y obtuvieron el beneficio de la eximición de prisión.
E.M. tiene antecedentes de investigaciones en la Justicia Federal desde finales de 1970. En el presente, tiene cinco o seis causas penales abiertas en la Justicia provincial y en la Justicia de Santa Fe, donde tiene su domicilio real. De acuerdo a una fuente judicial, E.M. llegó a conseguir que la Universidad de Salta le diese $ 2 millones para una operación que nunca se concretó.
En la empresa que creó E.M. figuran sus hijos, hijastros, parejas, ex parejas, yernos y nueras. En un momento llegó a haber hasta 10 parientes en la cárcel.
Actualmente, toda esta familia vive en Rosario, Santa Fe. Sobre ellos pesa la obligación de avisar al Juzgado si planean ausentarse de su domicilio durante un plazo igual o mayor de 30 días.
Sólo están confirmados los procesamientos de G.M. y E.M. Los autos de procesamiento y de falta de mérito de los otros imputados han sido apelados por el fiscal, la querella (la AFIP) y las defensas.
Ni la ex esposa de Matteucci, ni los hermanos ni los amigos pudieron aportar datos trascendentes. Por eso los investigadores tienen hasta ahora muy pocas pistas para avanzar en el caso.
La indagatoria se realizó en octubre de 2008. Bejas está a cargo de la investigación de una presunta asociación ilícita dedicada a la obtención ilegal de créditos fiscales de libre disponibilidad. Para ello, creaban una falsa cadena de proveedores y clientes y, a través de la emisión de facturas apócrifas, obtenían esos beneficios que luego vendían a terceros.
De acuerdo a lo informado por una fuente con acceso al expediente, a Matteucci se le imputaba el carácter de participación necesaria en esta asociación ilícita. Para el juez, participaba como supuesto proveedor de materia prima (poroto). La defensa, representada por el abogado Ricardo Fanlo, apeló el auto de procesamiento.
En la indagatoria, luego de reconocer su vínculo comercial con M., Matteucci declaró haber sido engañado y que, como consecuencia de ello, tuvo que dejar el poroto y pasar a un rubro vinculado con el comercio. Según explicó su ex mujer, Liliana Moreno, a la Policía, estaba a cargo de una imprenta que figuraba a nombre de ella.
Luego de su declaración, el comerciante estuvo preso unas dos semanas. Según la fuente consultada, un hermano puso a disposición una propiedad para constituir la caución real que sustituyó a la prisión preventiva, y recuperó la libertad. Fanlo comentó a este diario que su defendido tenía expectativas de ser sobreseído en la causa.
El sábado 18, Matteucci salió de su casa para dirigirse a unas reuniones con amigos y a cambiar un cheque a un colaborador, que le había pedido como favor. Sin embargo, no llegó a ninguno de esos lugares. Tres días después, su cuerpo fue encontrado en unos pastizales, a la vera de un camino de tierra en La Aguadita. Estaba atado de pies y manos y una cinta de embalaje transparente envolvía su cabeza. Las pericias determinaron que falleció por asfixia. Hasta ahora, los investigadores no pudieron hallar pistas firmes que los lleven al responsable del homicidio, o por lo menos que les permita conocer el móvil del crimen. Lo único que tienen claro es que al comerciante lo secuestraron y que a las pocas horas lo asesinaron. Le robaron además el reloj, el anillo de casamiento y la billetera, en la que llevaba $ 3.000. En la boca le habían dejado una cadenita de oro con una imagen de la Virgen, que era de su bautismo.
Matteucci aparece denunciado en otras investigaciones penales en la Justicia Federal. No obstante ello, según fuentes judiciales, en la causa M. quedó demostrado que no tenía la capacidad operativa, funcional ni económica para ser un actor principal dentro de la asociación ilícita. "Era un proveedor menor; un tornillo dentro de una gran maquinaria. De todos modos, cuando tuvo la oportunidad, colaboró con la Justicia", opinó un empleado familiarizado con el expediente. Este dato no es menor para los investigadores del crimen. Matteucci habría aportado elementos importantes para la causa, y desfavorables para los otros acusados.
Una familia particular
Todos los imputados en la megacausa se encuentran en libertad mediante caución real. G.M. y su hermano E.M. estuvieron detenidos un año y medio en Villa Urquiza hasta que la Cámara Federal de Apelaciones decidió bajar la calificación legal de los delitos que se les imputan y obtuvieron el beneficio de la eximición de prisión.
E.M. tiene antecedentes de investigaciones en la Justicia Federal desde finales de 1970. En el presente, tiene cinco o seis causas penales abiertas en la Justicia provincial y en la Justicia de Santa Fe, donde tiene su domicilio real. De acuerdo a una fuente judicial, E.M. llegó a conseguir que la Universidad de Salta le diese $ 2 millones para una operación que nunca se concretó.
En la empresa que creó E.M. figuran sus hijos, hijastros, parejas, ex parejas, yernos y nueras. En un momento llegó a haber hasta 10 parientes en la cárcel.
Actualmente, toda esta familia vive en Rosario, Santa Fe. Sobre ellos pesa la obligación de avisar al Juzgado si planean ausentarse de su domicilio durante un plazo igual o mayor de 30 días.
Sólo están confirmados los procesamientos de G.M. y E.M. Los autos de procesamiento y de falta de mérito de los otros imputados han sido apelados por el fiscal, la querella (la AFIP) y las defensas.
Ni la ex esposa de Matteucci, ni los hermanos ni los amigos pudieron aportar datos trascendentes. Por eso los investigadores tienen hasta ahora muy pocas pistas para avanzar en el caso.







