Ni la familia ni los amigos de Matteucci pudieron aportar datos claves para el caso
Los investigadores tienen muchísimas preguntas que no pueden responder, pero creen que el móvil del crimen tiene que ver con dinero. La Justicia decretó el secreto de sumario. En menos de dos semanas, la causa pasará por las manos de tres fiscales.
28 Diciembre 2010 Seguir en 
Algún sospechoso, un testigo o el lugar del crimen. La mayoría de las veces que les tocó intervenir en un homicidio, los investigadores contaron con un indicio del cual partió la pesquisa. Pero en el asesinato de Jorge Matteucci, los detectives de la Policía tendrán que actuar como verdaderos sabuesos y elevar su olfato para encontrar algún dato que les permita dar con los autores del hecho. Desde que el cuerpo del comerciante fue encontrado hace ya ocho días semana a la vera de un camino vecinal en La Aguadita, el personal de la División Homicidios y Delitos Complejos, a cargo de los comisarios Miguel Gómez y Hugo Cabeza, llevó adelante una intensa tarea para encontrar algún rastro que permita afianzar una hipótesis.
Muchas versiones comenzaron a barajarse desde ese momento. Los investigadores interrogaron primero a la ex esposa de Matteucci, Rosa Liliana Moreno. Ella les contó que su pareja había salido alrededor de las 23 del sábado 18 de su casa. Se dirigía a la casa de un colaborador a cambiar un cheque por $ 3.000, que este le había pedido como un favor, y luego iba a asistir a unas reuniones que tenía con amigos para despedir el año.
Al día siguiente, como Matteucci no regresaba, intentó llamarlo en reiteradas oportunidades, pero no pudo dar con él. El domingo a última hora, radicó la denuncia en la seccional 3ª. Dos días después, un lugareño se acercó al costado del camino que lleva a una granja, alertado por el mal olor, y descubrió un cuerpo que estaba atado en pies y manos y tenía la cabeza envuelta con cinta de embalaje. Más tarde, la Policía confirmó que se trataba de Matteucci. Moreno les explicó a los investigadores que se había separado del comerciante hace unos 10 años, pero que continuaron manteniendo la relación y vivían juntos. Además, precisó que poseía una imprenta en Lavalle al 500 y que ella tenía un bar desde marzo.
La imprenta, donde también se vende insumos de computación, está cerrada desde el lunes de la semana pasada. LA GACETA dialogó con empleados de negocios cercanos y vecinos de la zona. Ninguno conocía a Matteucci, o solamente lo habían visto cuando llegaba al negocio. "Una clienta me dijo la semana pasada que el hombre que habían matado era el del negocio del frente. Pero yo sólo vi a un gordito que venía en moto. Creo que era el empleado", dijo el encargado de una farmacia ubicada en la acera opuesta a la de la imprenta. "Era un negocio nuevo. Por eso creo que ninguno de los vecinos lo conocíamos, más que de vista", dijo Eugenia, una vecina de la zona.
Los hermanos de Matteucci también fueron interrogados por los investigadores. A pesar de que se encontraban distanciados con la víctima, les contaron a los detectives que no conocían el entorno de su hermano, y sólo aportaron detalles de su juventud. Uno de ellos, Adrián Matteucci, dialogó ayer brevemente con este diario en su negocio. "Esperamos que este crimen se resuelva. Aportamos lo que sabíamos a la Policía, y confiamos en la investigación. Pero estamos disgustados con la forma en que los medios de comunicación están tratando el caso. Se dicen cosas que no son ciertas", afirmó. Adrián hizo referencia, sobre todo, a las diferencias que habrían mantenido ellos con la ex esposa de su hermano. "Hubo un incidente en el velorio de mi papá, pero fue un hecho aislado. Nosotros estábamos distanciados, no enemistados", explicó.
Luego de que los familiares hablaron con los policías, la tarea se centró en los allegados del comerciante. Además de los amigos, los investigadores tratan de determinar cada uno de los pasos que Matteucci dio en la última semana. Creen que de algún testimonio podría surgir un dato clave para profundizar una hipótesis. Al mismo tiempo que la pesquisa avanzaba con los interrogatorios, se conocieron los resultados de la autopsia que determinaron que el comerciante habría sido asesinado la misma noche que desapareció, y el cuerpo arrojado a los pastizales minutos después.
Sin embargo, el hermetismo que rodea a los allegados a la víctima es el principal cerrojo que los detectives deben abrir. La ex esposa y los hermanos no aportaron hasta aquí ningún dato de relevancia, y ningún conocido se acercó espontáneamente, como suele suceder en hechos de esta naturaleza, para brindar algún detalle que les hubiera parecido extraño.
La megacausa por estafa al fisco en el que Matteucci había sido procesado como partícipe secundario por el juez Federal Daniel Bejas es, hasta ahora, una de las puntas que indagan los policías. Es que están convencidos que, por la característica del homicidio, hay dinero de por medio. "Es un caso complicado, pero no hay dudas de que algo grave ha ocurrido", dijo una fuente de la investigación.
Ayer, el fiscal Carlos Sale se inhibió de la investigación, ya que al confirmarse la fecha del deceso de la víctima, la causa recae en la Fiscalía III, a cargo de la fiscala Teresita Marnero. Pero mientras tanto, Sale ya había decretado el secreto de sumario. Además en pocos días, cuando se inicie la feria judicial el 1 de enero, el expediente pasará a manos del fiscal Arnoldo Suasnábar.
Muchas versiones comenzaron a barajarse desde ese momento. Los investigadores interrogaron primero a la ex esposa de Matteucci, Rosa Liliana Moreno. Ella les contó que su pareja había salido alrededor de las 23 del sábado 18 de su casa. Se dirigía a la casa de un colaborador a cambiar un cheque por $ 3.000, que este le había pedido como un favor, y luego iba a asistir a unas reuniones que tenía con amigos para despedir el año.
Al día siguiente, como Matteucci no regresaba, intentó llamarlo en reiteradas oportunidades, pero no pudo dar con él. El domingo a última hora, radicó la denuncia en la seccional 3ª. Dos días después, un lugareño se acercó al costado del camino que lleva a una granja, alertado por el mal olor, y descubrió un cuerpo que estaba atado en pies y manos y tenía la cabeza envuelta con cinta de embalaje. Más tarde, la Policía confirmó que se trataba de Matteucci. Moreno les explicó a los investigadores que se había separado del comerciante hace unos 10 años, pero que continuaron manteniendo la relación y vivían juntos. Además, precisó que poseía una imprenta en Lavalle al 500 y que ella tenía un bar desde marzo.
La imprenta, donde también se vende insumos de computación, está cerrada desde el lunes de la semana pasada. LA GACETA dialogó con empleados de negocios cercanos y vecinos de la zona. Ninguno conocía a Matteucci, o solamente lo habían visto cuando llegaba al negocio. "Una clienta me dijo la semana pasada que el hombre que habían matado era el del negocio del frente. Pero yo sólo vi a un gordito que venía en moto. Creo que era el empleado", dijo el encargado de una farmacia ubicada en la acera opuesta a la de la imprenta. "Era un negocio nuevo. Por eso creo que ninguno de los vecinos lo conocíamos, más que de vista", dijo Eugenia, una vecina de la zona.
Los hermanos de Matteucci también fueron interrogados por los investigadores. A pesar de que se encontraban distanciados con la víctima, les contaron a los detectives que no conocían el entorno de su hermano, y sólo aportaron detalles de su juventud. Uno de ellos, Adrián Matteucci, dialogó ayer brevemente con este diario en su negocio. "Esperamos que este crimen se resuelva. Aportamos lo que sabíamos a la Policía, y confiamos en la investigación. Pero estamos disgustados con la forma en que los medios de comunicación están tratando el caso. Se dicen cosas que no son ciertas", afirmó. Adrián hizo referencia, sobre todo, a las diferencias que habrían mantenido ellos con la ex esposa de su hermano. "Hubo un incidente en el velorio de mi papá, pero fue un hecho aislado. Nosotros estábamos distanciados, no enemistados", explicó.
Luego de que los familiares hablaron con los policías, la tarea se centró en los allegados del comerciante. Además de los amigos, los investigadores tratan de determinar cada uno de los pasos que Matteucci dio en la última semana. Creen que de algún testimonio podría surgir un dato clave para profundizar una hipótesis. Al mismo tiempo que la pesquisa avanzaba con los interrogatorios, se conocieron los resultados de la autopsia que determinaron que el comerciante habría sido asesinado la misma noche que desapareció, y el cuerpo arrojado a los pastizales minutos después.
Sin embargo, el hermetismo que rodea a los allegados a la víctima es el principal cerrojo que los detectives deben abrir. La ex esposa y los hermanos no aportaron hasta aquí ningún dato de relevancia, y ningún conocido se acercó espontáneamente, como suele suceder en hechos de esta naturaleza, para brindar algún detalle que les hubiera parecido extraño.
La megacausa por estafa al fisco en el que Matteucci había sido procesado como partícipe secundario por el juez Federal Daniel Bejas es, hasta ahora, una de las puntas que indagan los policías. Es que están convencidos que, por la característica del homicidio, hay dinero de por medio. "Es un caso complicado, pero no hay dudas de que algo grave ha ocurrido", dijo una fuente de la investigación.
Ayer, el fiscal Carlos Sale se inhibió de la investigación, ya que al confirmarse la fecha del deceso de la víctima, la causa recae en la Fiscalía III, a cargo de la fiscala Teresita Marnero. Pero mientras tanto, Sale ya había decretado el secreto de sumario. Además en pocos días, cuando se inicie la feria judicial el 1 de enero, el expediente pasará a manos del fiscal Arnoldo Suasnábar.







