28 Diciembre 2010 Seguir en 
Es el arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados. La actividad de quienes rigen o aspiran a regir los asuntos públicos. La actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto, o de cualquier otro modo. Es el arte de gobernar y dar leyes y reglamentos para mantener la tranquilidad y la seguridad públicas y conservar el orden y las buenas costumbres. Estas son algunas definiciones de la política. Se atribuye al español Manuel Fraga Iribarne la popular expresión: "La política es el arte de lo posible; para lograrlo hay que intentar muchas veces lo imposible".
Se ha dicho con mucha frecuencia que es una de las actividades más nobles del hombre porque implica trabajar por el bienestar de los demás y la vocación de servicio es una condición indispensable. En los últimos tiempos, este arte ha experimentado una significativa degradación como consecuencia de la mala praxis de muchos políticos. Ello llevó al escritor suizo Louis Dumur decir: "La política es el arte de servirse de los hombres haciéndoles creer que se les sirve a ellos".
En noviembre pasado, la comisión de Pastoral Social de la Arquidiócesis, con la colaboración de la fundación Generación Ciudadana, convocaron a dirigentes políticos a una reunión que tuvo como principal expositor al arzobispo de Tucumán, quien instó a los políticos que acudieron a la cita a buscar el bien común por sobre los intereses personales. Durante tres horas, autoridades de partidos, funcionarios del Poder Ejecutivo, legisladores provinciales y nacionales debatieron en grupos sobre la realidad social, la vocación política, los asuntos que deberían formar parte de la agenda pública en 2011 y los aportes que harían a los procesos electorales que se celebrarán el año que viene. Respecto de las conclusiones de los grupos de trabajo que se dieron a conocer, el equipo de la Pastoral Social de la Arquidiócesis advirtió en el prólogo del documento que no pretenden construir una oposición al Gobierno ni una fuerza de adhesión al oficialismo, sino que el deseo es cooperar en la construcción de nuestra vida común y en la resolución de los problemas. Entre la prioridades sociales que deben atenderse, los dirigentes políticos señalaron: pobreza y exclusión social; la inseguridad en los centros urbanos y la impunidad; la drogadicción; el empleo en negro y calidad del empleo, fuentes de trabajo y crecimiento, necesidad de fomentarlo con políticas públicas.
Hicieron hincapié en el flagelo de la falta de educación, en necesidad de que haya una articulación entre educación y mundo del trabajo; en la mejora de los ingresos de los tucumanos, en la redistribución de la riqueza impulsando la creación de una nueva ley tributaria y una nueva ley de coparticipación nacional; el 82 % móvil para los jubilados y la mejora de la renta familiar. Destacaron la importancia de la alternancia del poder, el respeto a la división de poderes, recuperación de un sistema judicial independiente, así como la necesidad de iniciar y fortalecer una verdadera participación ciudadana responsable y comprometida, capaz de exigir a sus representantes y comprometerse en acciones. Abogaron por recuperar el prestigio de la clase política, efectuando una autocrítica que distinga entre "vivir para la política" y "vivir de la política".
Una de los grandes problemas argentinos radica en la dificultad de pasar de la palabra a la acción. Las ideas y propuestas pueden ser muy buenas pero si estas no cruzan la frontera de una mera declaración se transforman en sólo una expresión de deseo. El único modo de lograr modificar una realidad adversa es a través del trabajo, del diálogo, del consenso tras un objetivo común que debe ser el bienestar del pueblo. Ese es el modo de dignificar la política. Ese tal vez sea el gran desafío.
Se ha dicho con mucha frecuencia que es una de las actividades más nobles del hombre porque implica trabajar por el bienestar de los demás y la vocación de servicio es una condición indispensable. En los últimos tiempos, este arte ha experimentado una significativa degradación como consecuencia de la mala praxis de muchos políticos. Ello llevó al escritor suizo Louis Dumur decir: "La política es el arte de servirse de los hombres haciéndoles creer que se les sirve a ellos".
En noviembre pasado, la comisión de Pastoral Social de la Arquidiócesis, con la colaboración de la fundación Generación Ciudadana, convocaron a dirigentes políticos a una reunión que tuvo como principal expositor al arzobispo de Tucumán, quien instó a los políticos que acudieron a la cita a buscar el bien común por sobre los intereses personales. Durante tres horas, autoridades de partidos, funcionarios del Poder Ejecutivo, legisladores provinciales y nacionales debatieron en grupos sobre la realidad social, la vocación política, los asuntos que deberían formar parte de la agenda pública en 2011 y los aportes que harían a los procesos electorales que se celebrarán el año que viene. Respecto de las conclusiones de los grupos de trabajo que se dieron a conocer, el equipo de la Pastoral Social de la Arquidiócesis advirtió en el prólogo del documento que no pretenden construir una oposición al Gobierno ni una fuerza de adhesión al oficialismo, sino que el deseo es cooperar en la construcción de nuestra vida común y en la resolución de los problemas. Entre la prioridades sociales que deben atenderse, los dirigentes políticos señalaron: pobreza y exclusión social; la inseguridad en los centros urbanos y la impunidad; la drogadicción; el empleo en negro y calidad del empleo, fuentes de trabajo y crecimiento, necesidad de fomentarlo con políticas públicas.
Hicieron hincapié en el flagelo de la falta de educación, en necesidad de que haya una articulación entre educación y mundo del trabajo; en la mejora de los ingresos de los tucumanos, en la redistribución de la riqueza impulsando la creación de una nueva ley tributaria y una nueva ley de coparticipación nacional; el 82 % móvil para los jubilados y la mejora de la renta familiar. Destacaron la importancia de la alternancia del poder, el respeto a la división de poderes, recuperación de un sistema judicial independiente, así como la necesidad de iniciar y fortalecer una verdadera participación ciudadana responsable y comprometida, capaz de exigir a sus representantes y comprometerse en acciones. Abogaron por recuperar el prestigio de la clase política, efectuando una autocrítica que distinga entre "vivir para la política" y "vivir de la política".
Una de los grandes problemas argentinos radica en la dificultad de pasar de la palabra a la acción. Las ideas y propuestas pueden ser muy buenas pero si estas no cruzan la frontera de una mera declaración se transforman en sólo una expresión de deseo. El único modo de lograr modificar una realidad adversa es a través del trabajo, del diálogo, del consenso tras un objetivo común que debe ser el bienestar del pueblo. Ese es el modo de dignificar la política. Ese tal vez sea el gran desafío.







