26 Diciembre 2010 Seguir en 
Siempre es promisorio cuando una carrera da a luz sus primeros egresados. Hace pocos días, tres jóvenes veinteañeras se graduaron en la Tecnicatura de Medios Audiovisuales que se dicta en la Escuela de Cine, Video y Televisión de la Universidad Nacional de Tucumán. Esa casa de estudios que comenzó a funcionar en agosto de 2005, cuenta actualmente con más de 260 alumnos.
Su antecedente fue el Instituto Cinefotográfico de la UNT, creado en 1946, durante el rectorado de Horacio Descole, que realizó incontables aportes a la cultura y la educación. Su obra se desarrolló según cuatro líneas fundamentales: Divulgación, enseñanza, generación de hechos artísticos y archivo. Héctor Peirano fue su director, entre 1946 y 1970.
El videasta cordobés Eduardo Sahar fue designado por el entonces rector Mario Marigliano para dirigir la carrera en la naciente Escuela de Cine que se inició con 70 alumnos. También se inauguró un Centro de Producción Audiovisual, que estuvo a cargo de Blas Eloy Martínez. Como toda novedad (sucedió algo parecido con la licenciatura de Ciencias de la Comunicación que se dicta en la Facultad de Filosofía y Letras), la carrera despertó un gran interés y llegaron a registrarse 380 interesados. Muchos de ellos eran profesionales que deseaban cumplir el sueño de rodar sus propios filmes, pero la exigencia de la carrera les mostró rápidamente que había que dedicarle un tiempo que ellos no tenían por sus múltiples obligaciones. En 2009, la cantidad de inscriptos cayó un 80%. En los dos primeros años, había estudiantes de 50 o 60 años, muchos de ellos, abogados o contadores. La tendencia actual es que se inscriban chicos de 18 o de 19 años, que concluyen el secundario. El cupo es de 60 estudiantes. Se capacita al estudiante en la creación, producción y realización de cine, video y televisión, y puede abordar desde documentales hasta programas educativos. El director de la casa de estudios destacó la importancia para la provincia de producir participantes de buen nivel para un mercado tan nuevo, con tanto futuro, en lo artístico, comercial y productivo. La demanda de contenidos audiovisuales es hoy enorme; y va a seguir creciendo.
En setiembre pasado, el rector había lanzado la licenciatura en Cinematografía que tendrá una duración de dos años. La secretaria académica de la UNT dijo recientemente que con este nuevo tramo curricular la Escuela propicia la articulación de un campo de producción en el que tome protagonismo el conjunto de organizaciones intermedias que constituyen las redes sociales de la comunidad.
La funcionaria afirmó que el espacio de formación alentará la continua circulación entre el cine, la TV, el video y los nuevos medios interactivos, que incorporen la multiplicidad de lenguajes audiovisuales contemporáneos.
La televisión digital y la nueva ley de medios abrirán un campo de acción bastante amplio para los egresados de esta carrera, por cuanto los canales del interior deberán incluir en su programación un importante porcentaje de producción local. Ello redundará en beneficio de la teleaudiencia tucumana que consume por aire los ciclos enlatados de los canales porteños. La presencia de trabajos propios es mínima en la pantalla chica, excepto en el cable donde hay canales específicos para esta producción.
De ese modo, se podría estimular la realización de programas o ciclos que tengan que ver con la educación, la cultura, la historia de Tucumán en formatos atractivos y muy creativos como lo son los del Canal Encuentro que sólo puede verse por Canal 10 durante la madrugada, cuando todos duermen. Sería una manera interesante de poder romper con la histórica hegemonía porteña y podría hacerse realidad así el tan mentado federalismo.
Su antecedente fue el Instituto Cinefotográfico de la UNT, creado en 1946, durante el rectorado de Horacio Descole, que realizó incontables aportes a la cultura y la educación. Su obra se desarrolló según cuatro líneas fundamentales: Divulgación, enseñanza, generación de hechos artísticos y archivo. Héctor Peirano fue su director, entre 1946 y 1970.
El videasta cordobés Eduardo Sahar fue designado por el entonces rector Mario Marigliano para dirigir la carrera en la naciente Escuela de Cine que se inició con 70 alumnos. También se inauguró un Centro de Producción Audiovisual, que estuvo a cargo de Blas Eloy Martínez. Como toda novedad (sucedió algo parecido con la licenciatura de Ciencias de la Comunicación que se dicta en la Facultad de Filosofía y Letras), la carrera despertó un gran interés y llegaron a registrarse 380 interesados. Muchos de ellos eran profesionales que deseaban cumplir el sueño de rodar sus propios filmes, pero la exigencia de la carrera les mostró rápidamente que había que dedicarle un tiempo que ellos no tenían por sus múltiples obligaciones. En 2009, la cantidad de inscriptos cayó un 80%. En los dos primeros años, había estudiantes de 50 o 60 años, muchos de ellos, abogados o contadores. La tendencia actual es que se inscriban chicos de 18 o de 19 años, que concluyen el secundario. El cupo es de 60 estudiantes. Se capacita al estudiante en la creación, producción y realización de cine, video y televisión, y puede abordar desde documentales hasta programas educativos. El director de la casa de estudios destacó la importancia para la provincia de producir participantes de buen nivel para un mercado tan nuevo, con tanto futuro, en lo artístico, comercial y productivo. La demanda de contenidos audiovisuales es hoy enorme; y va a seguir creciendo.
En setiembre pasado, el rector había lanzado la licenciatura en Cinematografía que tendrá una duración de dos años. La secretaria académica de la UNT dijo recientemente que con este nuevo tramo curricular la Escuela propicia la articulación de un campo de producción en el que tome protagonismo el conjunto de organizaciones intermedias que constituyen las redes sociales de la comunidad.
La funcionaria afirmó que el espacio de formación alentará la continua circulación entre el cine, la TV, el video y los nuevos medios interactivos, que incorporen la multiplicidad de lenguajes audiovisuales contemporáneos.
La televisión digital y la nueva ley de medios abrirán un campo de acción bastante amplio para los egresados de esta carrera, por cuanto los canales del interior deberán incluir en su programación un importante porcentaje de producción local. Ello redundará en beneficio de la teleaudiencia tucumana que consume por aire los ciclos enlatados de los canales porteños. La presencia de trabajos propios es mínima en la pantalla chica, excepto en el cable donde hay canales específicos para esta producción.
De ese modo, se podría estimular la realización de programas o ciclos que tengan que ver con la educación, la cultura, la historia de Tucumán en formatos atractivos y muy creativos como lo son los del Canal Encuentro que sólo puede verse por Canal 10 durante la madrugada, cuando todos duermen. Sería una manera interesante de poder romper con la histórica hegemonía porteña y podría hacerse realidad así el tan mentado federalismo.







