24 Diciembre 2010 Seguir en 
"La única que puede aportar datos del entorno de Jorge es su mujer". A pesar de lo duro de sus palabras, Verónica Matteucci, la hermana del comerciante que fue encontrado sin vida el martes a la vera de un camino de tierra en La Aguadita, no acusa a su cuñada, Liliana Moreno.
Verónica le contó a LA GACETA que ella, sus hermanos y su madre se habían distanciado de Jorge hace mucho tiempo. En marzo, cuando falleció su padre, fue la última vez que lo vieron. "Estamos tan asombrados por lo que pasó como todo el mundo. No tenemos mayores datos para aportar porque no conocíamos en detalle lo que hacía él", dijo la mujer, de 38 años.
Los seis hermanos se criaron en Villa Alem. Jorge, el mayor, se casó hace 20 años. Al principio, la relación de Verónica y sus hermanos con Moreno era normal. Pero con el tiempo, las diferencias los alejaron. "El fue cambiando, creo que por influencia de ella. Nosotros éramos los pobres y ellos, los millonarios", dijo Verónica. La hermana del comerciante admitió que conocían que Moreno y Matteucci se habían divorciado, pero que la relación seguía.
El sábado, Jorge Matteucci se retiró de su vivienda y se dirigió hacia barrio Norte, donde iba a reunirse con unos amigos para despedir el año. Llevaba $ 3.000 para cambiárselos por un cheque a un colaborador que se lo había pedido como favor. Moreno, al ver que no regresaba, radicó la denuncia por desaparición en los primeros minutos del lunes.
Ayer, los investigadores se abocaron a comprobar la versión brindada por la mujer. Identificaron a alguno de los amigos que debían juntarse con Jorge Matteucci esa noche. Según trascendió, los hombres afirmaron que nunca llegó a la cita. Y al parecer, tampoco llegó a cambiar el dinero.
Para los investigadores todavía es una incógnita que hizo el comerciante al salir de su casa. ¿Tomó un taxi o alguien lo pasaba a buscar? ¿Se fue caminando? Todos estos interrogantes aún no tienen respuesta. Lo cierto es que desapareció. Lo mataron asfixiándolo con una cinta de embalaje y luego arrojaron el cadáver en La Aguadita. Le quitaron el dinero y las joyas, excepto una cadena de bautismo con una imagen de la Virgen, que apareció dentro de su boca.
Matteucci había sido notificado este año de su procesamiento en una causa donde se investiga su probable participación en una asociación ilícita, dedicada a la adulteración y falsificación de facturas y a la simulación de actividades agropecuarias con fines evasivos o para buscar la devolución del IVA por parte del Estado.
El juez federal Daniel Bejas lleva adelante la investigación, en la que están involucradas casi una decena de personas. Sin embargo, el abogado del comerciante en este caso, Ricardo Fanlo, adujo que su cliente estaba tranquilo y que tenía la expectativa de ser sobreseído. Según Bejas, Matteucci era un "prestanombre". Los investigadores no descartan que este caso pueda tener una vinculación directa con el asesinato. Las últimas actividades comerciales de Matteucci no parecieran ser de magnitud. Desde hace un par de años manejaba una imprenta, que estaría a nombre de su pareja, y acompañaba desde principios de año a esta en la explotación de un bar ubicado en San Juan y José Colombres.
La causa recayó en la fiscala Teresita Marnero, que se encontraba de turno cuando lo mataron. Ayer le enviaron el expediente.
"Nosotros no queremos interferir. No sabemos lo que pasó. No tenemos idea porque no sabemos con quién se juntaba ni qué negocios hacía", expresó Verónica.
Verónica le contó a LA GACETA que ella, sus hermanos y su madre se habían distanciado de Jorge hace mucho tiempo. En marzo, cuando falleció su padre, fue la última vez que lo vieron. "Estamos tan asombrados por lo que pasó como todo el mundo. No tenemos mayores datos para aportar porque no conocíamos en detalle lo que hacía él", dijo la mujer, de 38 años.
Los seis hermanos se criaron en Villa Alem. Jorge, el mayor, se casó hace 20 años. Al principio, la relación de Verónica y sus hermanos con Moreno era normal. Pero con el tiempo, las diferencias los alejaron. "El fue cambiando, creo que por influencia de ella. Nosotros éramos los pobres y ellos, los millonarios", dijo Verónica. La hermana del comerciante admitió que conocían que Moreno y Matteucci se habían divorciado, pero que la relación seguía.
El sábado, Jorge Matteucci se retiró de su vivienda y se dirigió hacia barrio Norte, donde iba a reunirse con unos amigos para despedir el año. Llevaba $ 3.000 para cambiárselos por un cheque a un colaborador que se lo había pedido como favor. Moreno, al ver que no regresaba, radicó la denuncia por desaparición en los primeros minutos del lunes.
Ayer, los investigadores se abocaron a comprobar la versión brindada por la mujer. Identificaron a alguno de los amigos que debían juntarse con Jorge Matteucci esa noche. Según trascendió, los hombres afirmaron que nunca llegó a la cita. Y al parecer, tampoco llegó a cambiar el dinero.
Para los investigadores todavía es una incógnita que hizo el comerciante al salir de su casa. ¿Tomó un taxi o alguien lo pasaba a buscar? ¿Se fue caminando? Todos estos interrogantes aún no tienen respuesta. Lo cierto es que desapareció. Lo mataron asfixiándolo con una cinta de embalaje y luego arrojaron el cadáver en La Aguadita. Le quitaron el dinero y las joyas, excepto una cadena de bautismo con una imagen de la Virgen, que apareció dentro de su boca.
Matteucci había sido notificado este año de su procesamiento en una causa donde se investiga su probable participación en una asociación ilícita, dedicada a la adulteración y falsificación de facturas y a la simulación de actividades agropecuarias con fines evasivos o para buscar la devolución del IVA por parte del Estado.
El juez federal Daniel Bejas lleva adelante la investigación, en la que están involucradas casi una decena de personas. Sin embargo, el abogado del comerciante en este caso, Ricardo Fanlo, adujo que su cliente estaba tranquilo y que tenía la expectativa de ser sobreseído. Según Bejas, Matteucci era un "prestanombre". Los investigadores no descartan que este caso pueda tener una vinculación directa con el asesinato. Las últimas actividades comerciales de Matteucci no parecieran ser de magnitud. Desde hace un par de años manejaba una imprenta, que estaría a nombre de su pareja, y acompañaba desde principios de año a esta en la explotación de un bar ubicado en San Juan y José Colombres.
La causa recayó en la fiscala Teresita Marnero, que se encontraba de turno cuando lo mataron. Ayer le enviaron el expediente.
"Nosotros no queremos interferir. No sabemos lo que pasó. No tenemos idea porque no sabemos con quién se juntaba ni qué negocios hacía", expresó Verónica.








