Los conciertos masivos al aire libre

11 Diciembre 2010
Los espectáculos populares suelen reunir siempre a miles de personas de diversos estratos sociales y culturales, como sucede, por ejemplo, con el fútbol. Pero también la cultura tiene los mismos atributos del deporte cuando se la vierte en lugares abiertos. En Buenos Aires, los conciertos de Luciano Pavarotti o de Daniel Barenboim en la avenida 9 de Julio congregaron a multitudes, que no necesariamente eran amantes de la ópera o de la música llamada clásica.

Tal vez una de las acciones culturales más importantes de la Universidad Nacional de Tucumán fue la realización del megaconcierto, cuya duodécima edición se realizó el jueves, por primera vez en el club Central Córdoba. En la ocasión, actuaron la Orquesta Sinfónica y la Orquesta Juvenil de la UNT, los coros Universitario de Tucumán, el Mixto del Ministerio de Educación de la Provincia y el Juvenil, y Los Niños y Jóvenes Cantores de la UNT y cuatro solistas, bajo la dirección del maestro Gustavo Guersman. En total sumaron 300 artistas. Miles de personas de todas las edades y familias asistieron a la velada que como ya es costumbre, la entrada consistió en un alimento no perecedero que luego distribuirá Cáritas. El concierto suele concluir con una salva de fuegos artificiales que hacen la delicia de los espectadores.

La primera edición del megaconcierto de la UNT tuvo lugar en el hipódromo el domingo 29 de noviembre de 1998, como parte de las celebraciones por el cincuenta aniversario de la creación de la Orquesta Sinfónica. En esa oportunidad, se sumó la Sinfónica de Córdoba y ambas orquestas, conducidas por el maestro Eduardo Alonso Crespo, interpretaron obras de Dmitri Shostakovich, Edward Elgar, de Johann Strauss (h), una selección de arias y dúos de óperas interpretada por la soprano Myriam Molina y el tenor Pablo Pollitzer y la obertura "1812", de Piotr Tchaikovsky que terminó con una imponente pirotecnia. El entonces rector Mario Marigliano reafirmó el compromiso de la Sinfónica y de la Universidad con la comunidad, subrayando que esta unión del arte con los intereses populares constituía unas relación fundamental en una sociedad democrática. Ante el éxito de público, el espectáculo viene repitiéndose desde entonces con un apoyo masivo en el hipódromo. Por cuestiones técnicas se lo mudó a un estadio, pero la adhesión de la comunidad fue la misma.

Los conciertos multitudinarios al aire libre -salvo el mega que se realiza en diciembre- no son frecuentes en nuestra provincia. Si bien en esta época, las inclemencias climáticas suelen jugar una mala pasada por tratarse del comienzo del ciclo hidrológico, se podría aprovechar otros momentos del año para montar este tipo de espectáculos y promocionarlo también como un atractivo turístico. Los parques 9 de Julio, Avellaneda o Guillermina son lugares ideales. En el caso del primero, está el Palacio de los Deportes que está desperdiciado. En julio, se podría tal vez organizar un concierto en San Javier un sábado o domingo, o audiciones corales al aire libre, teniendo en cuenta los numerosos y excelentes conjuntos vocales que tenemos los tucumanos.

La música es el arte por excelencia que tiene la virtud de unir a la gente más allá de sus diferencias sociales e ideológicas. todos somos iguales ante el hecho mágico de la emoción colectiva que nos despierta, como suele decir el pianista y embajador tucumano Miguel Ángel Estrella.

La Provincia, la Municipalidad y la UNT podrían unirse para juntos generar este tipo de espectáculos que redundan desde todo punto de vista en el bienestar espiritual de la sociedad. Bastaba ver los rostros a la salida del megaconcierto del jueves para corroborarlo. Yehudi Menuhin, humanista y gran violinista del siglo XX, señalaba: "Estoy seguro de que la buena música alarga la vida".

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