10 Diciembre 2010 Seguir en 
Dos décadas atrás, era impensado que alguien pudiese ser asaltado en la calle, mucho menos en el centro. Tampoco era imaginable que un anciano fuese víctima de un delincuente o que una mujer o cualquier ciudadano fuesen atacados por un motoarrebatador porque sencillamente estos no existían. No se tenían noticias de que taxistas y choferes de ómnibus fueran víctimas de los ladrones. Sólo bastaba con dejar la puerta con llave y la casa cerrada para evitar robos. Pero los tiempos cambiaron para peor. La inseguridad ha llegado a situaciones extremas hasta tal punto que en cualquier parte una persona puede ser blanco de los malhechores.
Tanto los colectiveros como los taxistas afirman que padecen hasta cuatro asaltos diarios y que con la llegada del fin de año. Por otro lado, cuando se aproximan las Fiestas y el microcentro parece una expresión en miniatura de Bombay o de Calcuta por los miles de tucumanos que recorren sus negocios para adquirir regalos, las mecheras se convierten en protagonistas y tras de ellas van los punguistas y descuidistas. Estos, por cierto, sí existen desde hace más de dos décadas, aunque su población ha sufrido un notable incremento en los últimos tiempos.
Las mecheras han hecho camino al andar. Tienen una fama antigua, aunque no todas son oriundas de la marginalidad. Sin duda, el oficio no ha pasado inadvertido para los poetas. En 1926, Carlos Gardel grabó "El ciruja", tango del poeta Francisco Alfredo Marino y del músico Ernesto de la Cruz: "Era una paica papusa que yugaba de quemera, hija de una curandera, mechera de profesión, pero vivía engrupida de un cafiolo vidalita y le pasaba la guita que le shacaba el matón..."
Pero esta "paica orillera" ascendió socialmente hasta llegar a las clases más encumbradas. La reina de España experimentó en carne propia sus virtudes cuando una dama de la alta sociedad se enamoró de su capa y "se la llevó prestada" o el célebre guitarrista español Andrés Segovia, cuyo banquito para apoyar su pierna desapareció misteriosamente. Casos como los de la ex esposa (modelo y actriz) de un ex futbolista -integrante de la Selección que ganó el Mundial en 1978- que fue sorprendida llevándose lo ajeno en un shopping londinense quedaron ya incorporados en la memoria de la poca vergüenza.
En los últimos años, la Policía ha sido equipada como nunca antes, su tropa ha crecido considerablemente y recientemente se han incorporado cámaras en lugares estratégicos para combatir el delito. Según la fuerza, desde el 7 de octubre, cuando se inauguró el "Programa integral de protección ciudadana", el Centro de Control, ubicado en 24 de Septiembre y 9 de Julio, intervino en 328 episodios de las más variadas características.
Los comisarios a cargo del control dijeron que el programa está funcionando en un 10% y que en julio próximo estaría trabajando a pleno en la capital. Para que ello suceda necesitarán contar con un plantel de 600 agentes. De ese modo, se podrá avanzar a la segunda fase del programa, que incluye ciudades del interior de la provincia. Para entonces, se habrán invertido los $ 30 millones que envió la Nación.
Sería importante que la Policía provincial tomara las medidas necesarias para contrarrestar la acción de las mecheras, descuidistas y punguistas ante la proximidad de las Fiestas, cuando la gente se vuelca masivamente al centro para realizar compras. Debería concientizar a los ciudadanos y a los comerciantes sobre las precauciones que deben tomarse para evitar situaciones desagradables y reforzar la vigilancia no sólo en el microcentro, sino también en sus adyacencias y en las salidas de los bancos. De ese modo, los tucumanos se sentirán menos expuestos a la acción de los delincuentes.
Tanto los colectiveros como los taxistas afirman que padecen hasta cuatro asaltos diarios y que con la llegada del fin de año. Por otro lado, cuando se aproximan las Fiestas y el microcentro parece una expresión en miniatura de Bombay o de Calcuta por los miles de tucumanos que recorren sus negocios para adquirir regalos, las mecheras se convierten en protagonistas y tras de ellas van los punguistas y descuidistas. Estos, por cierto, sí existen desde hace más de dos décadas, aunque su población ha sufrido un notable incremento en los últimos tiempos.
Las mecheras han hecho camino al andar. Tienen una fama antigua, aunque no todas son oriundas de la marginalidad. Sin duda, el oficio no ha pasado inadvertido para los poetas. En 1926, Carlos Gardel grabó "El ciruja", tango del poeta Francisco Alfredo Marino y del músico Ernesto de la Cruz: "Era una paica papusa que yugaba de quemera, hija de una curandera, mechera de profesión, pero vivía engrupida de un cafiolo vidalita y le pasaba la guita que le shacaba el matón..."
Pero esta "paica orillera" ascendió socialmente hasta llegar a las clases más encumbradas. La reina de España experimentó en carne propia sus virtudes cuando una dama de la alta sociedad se enamoró de su capa y "se la llevó prestada" o el célebre guitarrista español Andrés Segovia, cuyo banquito para apoyar su pierna desapareció misteriosamente. Casos como los de la ex esposa (modelo y actriz) de un ex futbolista -integrante de la Selección que ganó el Mundial en 1978- que fue sorprendida llevándose lo ajeno en un shopping londinense quedaron ya incorporados en la memoria de la poca vergüenza.
En los últimos años, la Policía ha sido equipada como nunca antes, su tropa ha crecido considerablemente y recientemente se han incorporado cámaras en lugares estratégicos para combatir el delito. Según la fuerza, desde el 7 de octubre, cuando se inauguró el "Programa integral de protección ciudadana", el Centro de Control, ubicado en 24 de Septiembre y 9 de Julio, intervino en 328 episodios de las más variadas características.
Los comisarios a cargo del control dijeron que el programa está funcionando en un 10% y que en julio próximo estaría trabajando a pleno en la capital. Para que ello suceda necesitarán contar con un plantel de 600 agentes. De ese modo, se podrá avanzar a la segunda fase del programa, que incluye ciudades del interior de la provincia. Para entonces, se habrán invertido los $ 30 millones que envió la Nación.
Sería importante que la Policía provincial tomara las medidas necesarias para contrarrestar la acción de las mecheras, descuidistas y punguistas ante la proximidad de las Fiestas, cuando la gente se vuelca masivamente al centro para realizar compras. Debería concientizar a los ciudadanos y a los comerciantes sobre las precauciones que deben tomarse para evitar situaciones desagradables y reforzar la vigilancia no sólo en el microcentro, sino también en sus adyacencias y en las salidas de los bancos. De ese modo, los tucumanos se sentirán menos expuestos a la acción de los delincuentes.
Lo más popular
Ranking notas premium







