La libertad de prensa en peligro

08 Diciembre 2010
Grave, chismografía, vergüenza, chusmerío barato, lamentable, tonterías, cinismo, arrogancia, falta de ética. Esa fueron algunas de las expresiones escuchadas luego de que el sitio Wikileaks, a través de cinco diarios importantes del mundo (el inglés The Guardian; El País", de España; Le Monde, de Francia; Der Spiegel, de Alemania, y The New York Times, de Estados Unidos), divulgara una colección de más de 250.000 mensajes del Departamento de Estado de Estados Unidos, del cual un porcentaje incluye información confidencial. Los "cablegates" ofrecen una visión única de las prioridades, estrategias, conflictos y presiones ocultas de Washington. Fueron elaborados por funcionarios estadounidenses, con un lenguaje muy franco, sobre personalidades de todo mundo. Descubren los contenidos de entrevistas del más alto nivel y revelan desconocidas actividades de espionaje.

La revelación gradual de esta material sigue provocando escándalos en todo el mundo porque salpica a la mayoría de los líderes y a políticos conocidos. Ante este hecho inédito, la secretaria de Estado de Estados Unidos ha comenzado a pedir disculpas, pero no se desmintió que la información difundida no sea cierta. La primera potencia del mundo inició inmediatamente acciones para detener al creador de la web Wikileaks, Julian Assange. El australiano, arrestado ayer por la Policía de Londres, está acusado de presuntos delitos sexuales que habría cometido en Suecia.

Según el diario El País, varios funcionarios exigieron a la Casa Blanca que encarara alguna acción para que la página desapareciera de los directorios de internet. Un grupo de senadores presionó a la empresa Amazon para que expulse al sitio de sus servidores a Wilileaks, mientras la ex gobernadora de Alaska, Sarah Palin, reclamó al Pentágono que realizara un ciber ataque a la página de Assange y la clausurara para siempre.

En ese marco, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) dio a conocer una declaración en la que exhorta a los Estados Unidos a cesar cualquiera estrategia política, legal o en el ciberespacio que pudiese limitar la libertad de expresión en internet. Lamentó también los ataques y amenazas que en los últimos días se vertieron sobre Wikileaks y Assange. La SIP condenó cualquier estrategia que intente limitar la libertad de expresión, así sea la creación de nuevas normas legales específicas para desbaratar a Wikileaks por parte de los gobiernos. Reconoció que ninguna publicación puede estar exenta de responsabilidades. Sin embargo, añadió que existen y deben buscarse canales judiciales y legales normales para perseguir los supuestos delitos, sin tener que entrar en una caza de brujas en los que los gobiernos se transformen también en delincuentes. La entidad internacional aseveró que tanto Estados Unidos como los demás gobiernos deben actuar con sabiduría y prudencia para no confundir lo que pudieran ser delitos sobre los que existen normas apropiadas, con los principios fundamentales de la libertad de expresión y de prensa por los que también se debe regir el internet y que ciertamente tampoco está ajena a responsabilidades. "Restringir la red tendría un impacto catastrófico para toda la humanidad y estaríamos retrocediendo a períodos de oscurantismo", afirmó su titular.

Coincidimos con tal postura. La reacción de Estados Unidos cuya mirada respecto de la política internacional ha quedado al descubierto, no justifica este ataque desmedido a la libertad de prensa. Si le hubiese ocurrido a otra nación, probablemente EE.UU. no hubiese tenido la misma actitud. El "paladín de la democracia" debe dar el ejemplo al mundo y juzgarse con su propia vara. Valerse del poder y de todo tipo de estratagemas para acallar la prensa es una actitud autoritaria e inaceptable desde todo punto de vista.

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