La presencia de 15 ingenios, de siete citrícolas, de seis textiles, de una papelera y de una central termoeléctrica posicionan a Tucumán como una de las mayores demandantes de gas natural en la Argentina. El sector industrial tucumano es también, por lo tanto, uno de los más afectados cuando el Estado nacional elige que los grandes consumidores del fluido se sacrifiquen para que no le falte abastecimiento a los hogares, que gozan de tarifas irrisoriamente bajas, en un contexto energético muy restrictivo en todo el planeta, y muy particularmente en nuestro país. Ahora, el Gobierno ofrece un suministro de gas garantizado a la industria, a precios más altos que los actuales, claro está -hasta tres veces más caros-, pero la alternativa no genera confianza en el empresariado, que ya se sintió vulnerado en más de una ocasión por la política energética oficial.
Según trascendió, el mes próximo se anunciarán aumentos escalonados en el gas que pagan las industrias, pero de una producción que surgiría de nuevos pozos. Se anticipó que ese hidrocarburo tendrá un valor diferencial con el objeto de apuntalar inversiones en el sector, entre otros fines. La idea es compensar, de alguna manera, el incremento en la demanda de gas. El ministro de Planificación, Julio de Vido, destacó hace poco que hubo un marcado aumento del consumo de energía desde 2003 a la fecha. "Se trata de subas muy significativas que son consecuencia de la política económica. Se registró un fuerte incremento en el nivel de la actividad industrial, que creció más proporcionalmente que la demanda residencial y comercial", remarcó. Y añadió: "en las regiones del noroeste y noreste del país, el crecimiento del consumo alcanzó el 61%, superando el promedio nacional. Esto habla de un equilibrio territorial buscado y logrado. Se trata de una tendencia que se profundizará hacia fin de año".
Las tarifas de gas se encuentran congeladas desde hace 11 años, mientras que los costos de explotación y operación han sufrido fuertes incrementos en los niveles de precios, lo cual ha creado problemas para continuar con el crecimiento de la base de usuarios del servicio, como así también para absorber altos niveles de incrementos de costos. Desde 2004, las industrias sufren recortes en el suministro de gas en el invierno, pero en la última temporada se profundizaron las restricciones e inclusive llegaron al corte total durante los días más fríos del invierno. El Gobierno nacional se niega a aumentar las tarifas de gas que pagan los hogares, que se encuentran en torno a los U$S 0,40 el millón de BTU (la unidad de medida) y el que reciben las industrias en U$S 2,30. Pero el suministro a través de Gas Plus -tal como se denomina a la nueva producción de gas-, que establece una modalidad de contrato diferente, pasaría a costar entre U$S 4,5 y U$S 7,5 el millón de BTU. El primer número equivale al valor del Gas Plus y el segundo se aproxima al precio del recurso que se importa de Bolivia. En tanto, el gas de producción convencional es posible que sufra ajustes, pero paulatinos y menores.
La iniciativa oficial sumó el apoyo de algunas de las principales provincias productoras de petróleo y gas, del gremio petrolero, de las compañías encargadas de producir gas, y de algunas industrias consumidoras, que prefieren pagar más caro antes que sufrir cortes en el invierno. En Tucumán, la idea generó escepticismo, en parte porque el Estado nacional incumplió con la consigna básica del servicio de transporte de gas "en firme" que se ofrece a los grandes consumidores, que pagan más caro por este suministro justamente porque los contratos establecen que está garantizado. En nuestra provincia, al menos el sector azucarero se mostró indiferente ante la alternativa, ya que la mayoría de los ingenios materializó fuertes inversiones en los últimos años precisamente para ir reduciendo la dependencia del gas natural de estas fábricas. Además, prefieren pagar las multas por extraer gas de la red si es que rige una restricción, que tener que pagar un gas demasiado caro, que sienten que no se puede garantizar de ninguna manera en la Argentina de hoy. En las citrícolas la situación es distinta, porque no tienen la opción de utilizar combustibles alternativos al gas, como el bagazo que queman los ingenios. Lo que sí tienen claro los industriales es que esta medida no resolverá el problema de fondo del sector energético argentino, que sufre de una marcada caída del nivel de inversiones a causa de una sostenida pérdida de rentabilidad a causa del retraso tarifario. Temen que si la demanda domiciliaria se disparara en 2011 -año electoral- no habrá contrato ni Gas Plus que impidan que una necesidad de restricción en el suministro del fluido vuelva a recaer en las fábricas.
Según trascendió, el mes próximo se anunciarán aumentos escalonados en el gas que pagan las industrias, pero de una producción que surgiría de nuevos pozos. Se anticipó que ese hidrocarburo tendrá un valor diferencial con el objeto de apuntalar inversiones en el sector, entre otros fines. La idea es compensar, de alguna manera, el incremento en la demanda de gas. El ministro de Planificación, Julio de Vido, destacó hace poco que hubo un marcado aumento del consumo de energía desde 2003 a la fecha. "Se trata de subas muy significativas que son consecuencia de la política económica. Se registró un fuerte incremento en el nivel de la actividad industrial, que creció más proporcionalmente que la demanda residencial y comercial", remarcó. Y añadió: "en las regiones del noroeste y noreste del país, el crecimiento del consumo alcanzó el 61%, superando el promedio nacional. Esto habla de un equilibrio territorial buscado y logrado. Se trata de una tendencia que se profundizará hacia fin de año".
Las tarifas de gas se encuentran congeladas desde hace 11 años, mientras que los costos de explotación y operación han sufrido fuertes incrementos en los niveles de precios, lo cual ha creado problemas para continuar con el crecimiento de la base de usuarios del servicio, como así también para absorber altos niveles de incrementos de costos. Desde 2004, las industrias sufren recortes en el suministro de gas en el invierno, pero en la última temporada se profundizaron las restricciones e inclusive llegaron al corte total durante los días más fríos del invierno. El Gobierno nacional se niega a aumentar las tarifas de gas que pagan los hogares, que se encuentran en torno a los U$S 0,40 el millón de BTU (la unidad de medida) y el que reciben las industrias en U$S 2,30. Pero el suministro a través de Gas Plus -tal como se denomina a la nueva producción de gas-, que establece una modalidad de contrato diferente, pasaría a costar entre U$S 4,5 y U$S 7,5 el millón de BTU. El primer número equivale al valor del Gas Plus y el segundo se aproxima al precio del recurso que se importa de Bolivia. En tanto, el gas de producción convencional es posible que sufra ajustes, pero paulatinos y menores.
La iniciativa oficial sumó el apoyo de algunas de las principales provincias productoras de petróleo y gas, del gremio petrolero, de las compañías encargadas de producir gas, y de algunas industrias consumidoras, que prefieren pagar más caro antes que sufrir cortes en el invierno. En Tucumán, la idea generó escepticismo, en parte porque el Estado nacional incumplió con la consigna básica del servicio de transporte de gas "en firme" que se ofrece a los grandes consumidores, que pagan más caro por este suministro justamente porque los contratos establecen que está garantizado. En nuestra provincia, al menos el sector azucarero se mostró indiferente ante la alternativa, ya que la mayoría de los ingenios materializó fuertes inversiones en los últimos años precisamente para ir reduciendo la dependencia del gas natural de estas fábricas. Además, prefieren pagar las multas por extraer gas de la red si es que rige una restricción, que tener que pagar un gas demasiado caro, que sienten que no se puede garantizar de ninguna manera en la Argentina de hoy. En las citrícolas la situación es distinta, porque no tienen la opción de utilizar combustibles alternativos al gas, como el bagazo que queman los ingenios. Lo que sí tienen claro los industriales es que esta medida no resolverá el problema de fondo del sector energético argentino, que sufre de una marcada caída del nivel de inversiones a causa de una sostenida pérdida de rentabilidad a causa del retraso tarifario. Temen que si la demanda domiciliaria se disparara en 2011 -año electoral- no habrá contrato ni Gas Plus que impidan que una necesidad de restricción en el suministro del fluido vuelva a recaer en las fábricas.
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