El clásico del fútbol tucumano

06 Noviembre 2010
Por ser un deporte masivo que genera pasión y mucho dinero, el fútbol se fue convirtiendo en los últimos lustros en una caja de resonancia de una parte de la realidad argentina. Como un reflejo del malestar social, la violencia en las canchas se fue incrementando hasta convertirse en una indeseable compañía. Los episodios de agresión se volvieron casi constantes -en algunos casos produjeron muertes- y llevaron a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) en noviembre de 2006 a determinar que todos los partidos, hasta fines de ese año, se jugaran sin la hinchada visitante. Sólo podían ingresar a los estadios los socios y abonados del club local y los carnets otorgados por esa entidad.

La AFA pidió en esa ocasión disculpas a los leales y habituales espectadores no asociados, por "esta necesaria y provisoria limitación deseando que este inmerecido aporte, resulte una contribución en la búsqueda de alternativas que erradiquen definitivamente a los delincuentes de los espectáculos futbolísticos". La disposición finalizaba diciendo: "Ante la manifiesta intolerancia de distintos protagonistas del fútbol, dirigentes, técnicos y futbolistas, se los exhorta para que se abstengan de gestos y opiniones que puedan agravar el nivel de sensibilidad que resulta público y notorio (artículos 195 y 260 del reglamento de Transgresiones y Penas, y 161 del reglamento general)". Lo cierto es que luego la modalidad terminó incorporándose en forma definitiva y sólo la hinchada local podían presenciar el partido y 30 dirigentes del club visitante.

Luego de bastante tiempo de no enfrentarse en una competencia oficial, San Martín y Atlético Tucumán jugarán hoy en el estadio de la Ciudadela, pero sólo los partidarios del primer equipo podrán presenciar en directo el partido. Los "decanos" seguirán las instancias del juego a través de dos pantallas gigantes en el Monumental. La Policía controlará los alrededores de esa cancha y también pondrá efectivos en su interior, mientras que dispuso 420 guardianes para que se ocupen de la seguridad en La Ciudadela. Así las cosas, más allá del resultado deportivo no debería producirse ningún tipo de incidentes entre los hinchas.

Hasta ahora no se ha encontrado -o no se ha buscado- otra fórmula para pacificar las canchas, pero ello trae como contrapartida principalmente que el fútbol se ha transformado en una fiesta popular a medias porque sólo goza de la emoción una parcialidad y se pierde el folclore característicos como el intercambio de cánticos, del colorido de las banderas, de las chanzas.

Si bien es cierto que los hechos de violencia mermaron considerablemente después de esta medida decretada por la AFA para los campeonatos que la tengan por organizadora, no desaparecieron por la sencilla razón de que en el fútbol se mueven demasiados intereses económicos, en los que participan dirigentes, barrabravas, políticos y y sectores de la mafia, entre otros.

En diciembre de 2007, la AFA anunció la creación un padrón digital de hinchas -iba a entrar en vigencia en 2009- para controlar su ingreso y salida de los estadios y así aumentar la seguridad. El proyecto, según se informó oportunamente, iba a ser desarrollado por la Universidad Tecnológica Nacional e iba a ser probado en un estadio en el torneo Apertura 2008. La idea era que se restringiera el acceso de los barras violentos. Sin embargo, esta buena propuesta no se concretó.

Consideramos que se debería avanzar con la idea de combatir la violencia en las canchas no con la prohibición, sino con estrategias que tengan que ver más con la educación, con el control, con la investigación de las zonas oscuras de este negocio, para que las familias y los hinchas regresen a las canchas sin el temor de que pueden llegar a perder la vida en cualquier momento.

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