Erasmo Doroni, el verdugo menos esperado del "deca"

El 17 de octubre de 1991 marcó dos goles

27 Oct 2010
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GANA EN LO ALTO. Erasmo Doroni (izquierda) alcanzó un gran nivel en los "albirrojos". ARCHIVO LA GACETA

A los 46 años, Erasmo Doroni todavía se emociona cuando recuerda los inolvidables tres años que vivió en el "Jardín de la República". Las primeras dos temporadas lo hizo vistiendo la camiseta de Atlético y la tercera luciendo los colores de San Martín, con el que logró el ascenso a la máxima categoría del fútbol argentino. El ex volante central se metió en la historia de los clásicos por la "B" Nacional, ya que es el único futbolista del "santo" que le anotó dos goles en un mismo partido al "decano". Fue el 17 de octubre de 1991, en La Ciudadela. "Ese clásico me marcó para toda la vida. Viví una sensación muy extraña luego de haber jugado dos temporadas en Atlético. Tenía una presión muy grande por mi pasado en Atlético", explicó Doroni, que vive en la ciudad santafesina de Figuera (a 40 kilómetros de Rosario).

LA GACETA lo sorprendió con una llamada telefónica mientras pescaba en el río Paraná junto a su hermano y a un primo. A pesar de que pasaron tantos años de aquel clásico, que lo instaló en la historia grande de la entidad de La Ciudadela, se animó a recordar las jugadas que terminaron con los tantos de San Martín. "El primero fue a la salida de un tiro libre, tras una falta que le cometieron a Minotto. Por la posición que estaba la pelota respecto al arco de Atlético era para un zurdo. Como tenía la intuición de que algo importante podía pasar, le pegué al arco con tanta suerte que luego de rozar en un jugador de Atlético, la pelota entró al arco. El segundo fue un penal, luego de una infracción que le hicieron a Jorge López. Fui a patearlo con la tranquilidad y la certeza de que ibamos a ganar ese partidos, sentenció.

"Mis primeros meses en San Martín fueron duros. Caminar por la ciudad con mi familia era muy problemático. Estaba identificado con Atlético y sus hinchas me lo hacían notar a cada momento. Gracias a Dios, la gente de San Martín me recibió muy bien", recordó.

Su paso por los dos grandes de nuestro fútbol lo marcó para siempre. "Recuerdo que antes de irme a jugar a San Martín me casé -indicó-. Esto me sirvió para consolidar la pareja. Tucumán me dio mucho. Allí dejé muchos amigos".

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