22 Octubre 2010 Seguir en 
Un cabo de Policía comenzó a ser juzgado ayer por el crimen de su esposa, perpetrado hace tres años en barrio Murga. La víctima, María Burgos, falleció luego de sufrir una terrible golpiza.
El 14 de junio de 2007 a la mañana, Carlos Ocaranza llegó a la seccional 10ª y dijo que su esposa había resultado lesionada durante un asalto.
Cuando los uniformados llegaron a la vivienda, situada en pasaje Murga al 100, encontraron el cuerpo de Burgos.
El fiscal de Instrucción Alejandro Noguera investigó la causa, que luego fue elevada a juicio y recayó en la sala III de la Cámara Penal, integrada por Ana Lía Castillo de Ayusa, Horacio Lázaro Villalba y Carlos Norry. El sospechoso, defendido por el letrado Pablo Rivera, puede recibir la pena de prisión perpetua ya que se trata de un homicidio agravado por el vínculo. La fiscala de Cámara, Marta Jerez de Rivadeneira, lleva adelante la acusación. A la víctima le habían quedado cabellos en la mano, y cuando se ordenó que se concrete una pericia de ADN se determinó que pertenecían a su esposo.
Al iniciarse la audiencia, los jueces le preguntaron a Ocaranza si iba a declarar pero el hombre, por consejo de su abogado, prefirió no hacerlo. Luego llegó el momento más dramático, cuando prestaron testimonios los dos hijos de la pareja, que hoy tienen 20 y 14 años. Por pedido de la fiscala de Cámara la sala fue desalojada. Trascendió que ambos afirmaron que la relación entre sus padres se había resentido mucho.
Luego declararon otros nueve testigos, varios de ellos amigos del acusado, que realizaron sus condiciones en el trabajo.
La audiencia continuará hoy a las ocho. Debe declarar otros seis testigos, entre ellos la madre de la víctima, Mirta Gutiérrez. Tras los alegatos, se conocerá la sentencia de los jueces.
El 14 de junio de 2007 a la mañana, Carlos Ocaranza llegó a la seccional 10ª y dijo que su esposa había resultado lesionada durante un asalto.
Cuando los uniformados llegaron a la vivienda, situada en pasaje Murga al 100, encontraron el cuerpo de Burgos.
El fiscal de Instrucción Alejandro Noguera investigó la causa, que luego fue elevada a juicio y recayó en la sala III de la Cámara Penal, integrada por Ana Lía Castillo de Ayusa, Horacio Lázaro Villalba y Carlos Norry. El sospechoso, defendido por el letrado Pablo Rivera, puede recibir la pena de prisión perpetua ya que se trata de un homicidio agravado por el vínculo. La fiscala de Cámara, Marta Jerez de Rivadeneira, lleva adelante la acusación. A la víctima le habían quedado cabellos en la mano, y cuando se ordenó que se concrete una pericia de ADN se determinó que pertenecían a su esposo.
Al iniciarse la audiencia, los jueces le preguntaron a Ocaranza si iba a declarar pero el hombre, por consejo de su abogado, prefirió no hacerlo. Luego llegó el momento más dramático, cuando prestaron testimonios los dos hijos de la pareja, que hoy tienen 20 y 14 años. Por pedido de la fiscala de Cámara la sala fue desalojada. Trascendió que ambos afirmaron que la relación entre sus padres se había resentido mucho.
Luego declararon otros nueve testigos, varios de ellos amigos del acusado, que realizaron sus condiciones en el trabajo.
La audiencia continuará hoy a las ocho. Debe declarar otros seis testigos, entre ellos la madre de la víctima, Mirta Gutiérrez. Tras los alegatos, se conocerá la sentencia de los jueces.
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