18 Octubre 2010 Seguir en 
El hambre es uno de los grandes flagelos que padece la humanidad. De acuerdo con las últimas estadísticas, son 925 millones de personas las que lo padecen. En la actualidad hay 30 países en situación de crisis alimentaria que necesitan ayuda de emergencia; de ellos, 21 están en Africa. El sábado, se recordó el Día Mundial de la Alimentación. En París 10.000 platos vacíos bajo la Torre Eiffel evocaron a todos los niños que mueren a diario por desnutrición. La fecha fue proclamada en 1979 por la Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y tiene por objetivo concientizar a las poblaciones sobre el problema alimentario mundial y fortalecer la solidaridad en la lucha contra el hambre, la desnutrición y la pobreza.
La recordación coincide con la fecha de fundación de la FAO en 1945. En 1980, la Asamblea General respaldó la observancia del Día por considerar que la alimentación es un requisito para la supervivencia y el bienestar de la humanidad y una necesidad humana fundamental. La reunión anual de la FAO concluyó el sábado con un cauteloso optimismo ante el descenso de casos de hambre a nivel global. El organismo internacional había pedido que la fecha fuese un día para alertar de "la gravedad de la crisis silenciosa" de esta epidemia y pedir a los gobiernos unidad contra ella. En 2050 será necesario incrementar en un 70% la producción de alimentos para alimentar a 9.000 millones de personas.
En la Argentina, no hay datos oficiales acerca de la cantidad de habitantes que padecen hambre. En diciembre de 2008, el líder de la Red Solidaria e integrante del Centro de Lucha contra el Hambre, dependiente de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Buenos Aires (UBA) dijo que ocho niños menores de cinco años morían por día en la Argentina por desnutrición. Dijo que en el país 2,1 millones de personas que no tenían garantizado el acceso a una alimentación básica; eso equivalía a unas 330.000 familias. La FAO había dado a conocer en ese momento un estudio sobre desnutrición en el mundo, en el que se señalaba que casi mil millones de personas la padecían.
También se sabe que una buena parte de los argentinos que tienen acceso a los alimentos, comen mal. Un estudio efectuado por la Universidad de Buenos Aires sobre la dieta argentina señala que no sólo la comida rápida, las golosinas y los alfajores son poco saludables, sino también la carne vacuna, la grasa que contienen los derivados lácteos enteros y el pan común, por ser los que más sodio, grasas saturadas y azúcares contienen. Cada habitante consume por año en el país: 70 kg de pan (se recomienda 35 kg); 60 kg de carne vacuna (lo saludable es de 40 a 50 kg). En cambio, toma poca leche: 70 litros al año cuando debería ser el doble y descremada. "Los chicos comen mal en sus casas y no en el quiosco de la escuela o el fast food", afirmó Sergio Britos, profesor de la Escuela de Nutrición de la UBA.
En 2005, en un sondeo nacional se determinó que casi el 33% de los tucumanos comía diariamente frutas, pero en 2009, la cifra descendió al 31%. El 46% comía verduras a diario en 2005, y el año pasado el 41,6%. El sobrepeso en la población tucumana subió del 34% en 2005, al 38,5% en 2009. La obesidad trepó del 17% al 20 %.
En un país que es exportador de alimentos es un gran contrasentido que parte de su población padezca hambre. Por otro lado, desde el ámbito educativo se debe concientizar a la población acerca de las dietas sanas de alimentación. "Tenemos que terminar con la guerra del hombre contra el hombre, e iniciar todos juntos la única guerra que vale la pena, la única en la que todos ganan, la guerra del hombre contra el hambre", dijo el doctor Abel Albino, titular de la fundación Conin.
La recordación coincide con la fecha de fundación de la FAO en 1945. En 1980, la Asamblea General respaldó la observancia del Día por considerar que la alimentación es un requisito para la supervivencia y el bienestar de la humanidad y una necesidad humana fundamental. La reunión anual de la FAO concluyó el sábado con un cauteloso optimismo ante el descenso de casos de hambre a nivel global. El organismo internacional había pedido que la fecha fuese un día para alertar de "la gravedad de la crisis silenciosa" de esta epidemia y pedir a los gobiernos unidad contra ella. En 2050 será necesario incrementar en un 70% la producción de alimentos para alimentar a 9.000 millones de personas.
En la Argentina, no hay datos oficiales acerca de la cantidad de habitantes que padecen hambre. En diciembre de 2008, el líder de la Red Solidaria e integrante del Centro de Lucha contra el Hambre, dependiente de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Buenos Aires (UBA) dijo que ocho niños menores de cinco años morían por día en la Argentina por desnutrición. Dijo que en el país 2,1 millones de personas que no tenían garantizado el acceso a una alimentación básica; eso equivalía a unas 330.000 familias. La FAO había dado a conocer en ese momento un estudio sobre desnutrición en el mundo, en el que se señalaba que casi mil millones de personas la padecían.
También se sabe que una buena parte de los argentinos que tienen acceso a los alimentos, comen mal. Un estudio efectuado por la Universidad de Buenos Aires sobre la dieta argentina señala que no sólo la comida rápida, las golosinas y los alfajores son poco saludables, sino también la carne vacuna, la grasa que contienen los derivados lácteos enteros y el pan común, por ser los que más sodio, grasas saturadas y azúcares contienen. Cada habitante consume por año en el país: 70 kg de pan (se recomienda 35 kg); 60 kg de carne vacuna (lo saludable es de 40 a 50 kg). En cambio, toma poca leche: 70 litros al año cuando debería ser el doble y descremada. "Los chicos comen mal en sus casas y no en el quiosco de la escuela o el fast food", afirmó Sergio Britos, profesor de la Escuela de Nutrición de la UBA.
En 2005, en un sondeo nacional se determinó que casi el 33% de los tucumanos comía diariamente frutas, pero en 2009, la cifra descendió al 31%. El 46% comía verduras a diario en 2005, y el año pasado el 41,6%. El sobrepeso en la población tucumana subió del 34% en 2005, al 38,5% en 2009. La obesidad trepó del 17% al 20 %.
En un país que es exportador de alimentos es un gran contrasentido que parte de su población padezca hambre. Por otro lado, desde el ámbito educativo se debe concientizar a la población acerca de las dietas sanas de alimentación. "Tenemos que terminar con la guerra del hombre contra el hombre, e iniciar todos juntos la única guerra que vale la pena, la única en la que todos ganan, la guerra del hombre contra el hambre", dijo el doctor Abel Albino, titular de la fundación Conin.
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