Pedro Aznar hizo gala en el Alberdi de su reconocido virtuosismo

El compositor brindó un exquisito show íntimo, en el que recorrió una decena de temas de su próximo álbum

PUESTA EN ESCENA. La iluminación del escenario y el humo que envolvía al músico generaron el clima intimista que proponía el espectáculo.
PUESTA EN ESCENA. La iluminación del escenario y el humo que envolvía al músico generaron el clima intimista que proponía el espectáculo.
18 Octubre 2010
El escenario del Teatro Alberdi fue más grande que nunca. En la oscuridad de la sala, las luces demarcaban la silueta de un artista con su instrumento. A solas con su público, Pedro Aznar no necesitó nada más para llenar la noche de canciones.

Mucha música y pocas palabras fue la fórmula que marcó el inicio del show. Al silencio cómplice de los espectadores sólo lo interrumpió la calidez de los aplausos que coronaron cada tema. Canciones de su autoría como "Fugu" y otras prestadas, pero con sello propio, como "Amelia"- de Joni Mitchell- y "Tema del ángel" - del compositor cubano Juan Carlos Pérez - abrieron el repertorio.

El estilo musical de Aznar está caracterizado por la exquisitez de sus interpretaciones y esta versión unipersonal no fue la excepción. Ese virtuosismo quedó demostrado en cada cambio de instrumento; ya sea con la guitarra, el bajo, el teclado o la caja; Aznar deslumbró. Queda claro que la potencia de su voz y su destreza como instrumentista le bastan para llegar al público, así lo demostró cuando cantó "Junk" (de Paul McCartney) y "Credulidad" (de Luis Alberto Spinetta).

El recital continuó con un repaso por algunas de las 10 canciones que integran el próximo trabajo discográfico de Aznar, "A solas con el mundo", que saldrá a la venta dentro de dos semanas. Esa soledad que nombra al disco se traduce en el minimalismo musical del show, que estuvo perfectamente acompañado por la puesta en escena: las luces que recortaban las sombras del escenario y el humo que envolvía al músico generaron el clima intimista que proponía el espectáculo.

Aznar habló para anunciar dos canciones a las que definió como "pequeños milagros artísticos". Con "Romance a la luna tucumana" (de Atahualpa Yupanqui) y "Si llega a ser tucumana" (de Gustavo "Cuchi" Leguizamón) como homenaje musical a Mercedes Sosa, el ex bajista de Serú Girán terminó de cautivar al público. La lista de temas siguió con "Media Verónica", de Andrés Calamaro, y "Calling you", de la banda sonora de la película "Bagdad Café". Después cambió la guitarra por la caja para cantar con los asistentes la baguala de Violeta Parra "Arriba quemando el sol", en honor a los 33 mineros chilenos, y "Serás libre, palomita".

Aznar amagó con despedirse, pero los aplausos encendidos del público lo devolvieron rápidamente al escenario. Para el bis quedó "While my guitar gently weeps", de George Harrison, y "Todo amor en esta vida". Aznar se fue dejando en el escenario desierto sólo un taburete; en la noche tucumana, demasiada música.

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