17 Octubre 2010 Seguir en 
Pese a los grandes avances científicos y tecnológicos que han generado -y lo siguen haciendo-cambios permanentes en el mundo, hay resabios del pasado que tienen que ver con el sometimiento de los otros pueblos y la apropiación ilegal de bienes o territorios. Las prácticas colonialistas están lejos aún de haber sido abolidas y se mantienen con diversos ropajes, recordando la existencia de imperios.
Desoyendo reclamos ante importantes y diversos foros internaciones, ignorando argumentaciones razonables y expresiones de rechazo de otras naciones, Gran Bretaña se encuentra efectuando ejercicios militares con misiles en la islas Malvinas y se anuncia que concluirán el sábado 23. El Gobierno argentino denunció que nuestro país es víctima de un ataque colonialista británico y sostuvo que estas acciones militares significan una provocación para la Argentina y "un acto que puede traer peligro" para los barcos que navegan en el Atlántico Sur. El Gobierno realizó también una nueva protesta formal, en esta oportunidad, ante la Organización Marítima Internacional contra el anuncio del gobierno del Reino Unido e Irlanda del Norte de realizar disparos de misiles. Por su parte, la embajada de Gran Bretaña en Buenos Aires se manifestó "sorprendida" por la nota de queja de la Argentina y explicó que los ejercicios militares en las Islas Malvinas son una actividad rutinaria.
Esteban Gómez, tripulante de la nave San Antonio, uno de los barcos de la expedición de Magallanes, fue el descubridor de las islas Malvinas en 1520. De acuerdo con la delimitación de tierras de las bulas papales, estas pertenecían a España. En 1765, una expedición inglesa llegó a las islas y las denominó Falkland. Cinco años después, fueron desalojadas por España, que reclamó la soberanía de las islas por vía diplomática. Cuando se creó el Virreinato del Río de La Plata, las islas pasaron a depender de la gobernación de Buenos Aires. Entre 1774 y 1810, España nombró los gobernadores para el archipiélago. Después de 1810, las Malvinas siguieron bajo esa jurisdicción. En 1825, Gran Bretaña reconoció la independencia Argentina y no reclamó las islas. En 1829, Luis Vernet fue nombrado gobernador de Malvinas por el gobierno porteño. Inglaterra reclamó ese mismo año su derecho de soberanía sobre las islas, adjudicándose su descubrimiento y el 3 de enero de 1833 los británicos se apoderaron de las Malvinas y expulsaron a las autoridades criollas. Desde entonces, la Argentina no ha dejado nunca de reclamar su soberanía sobre el archipiélago. El 2 de abril de 1982, las tropas argentinas desembarcaron en las islas, donde permanecieron durante 74 días. Con el apoyo logístico de Estados Unidos y Chile, el 14 de junio de ese año los ingleses derrotaron a los argentinos. El triunfo militar justificó luego la instalación de una base de la OTAN en el Atlántico sur. Las relaciones diplomáticas se reanudaron en febrero de 1990.
En reiteradas oportunidades la Argentina ha solicitado a la Organización de las Naciones Unidas que se dé cumplimiento a la resolución 2065 que insta a las partes a iniciar las negociaciones recomendadas por el Comité Especial encargado de examinar la situación con respecto a la aplicación de la Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales a fin de encontrar una solución pacífica al problema. Meses atrás, la Argentina había denunciado ante la ONU la explotación petrolera que el Reino Unido iba a realizar en las Malvinas.
La Argentina no debe ceder ante la prepotencia británica, cuyo gobierno apela al autismo como estrategia, apoyándose en sus socios poderosos, para no dialogar. Sólo aquellos que no poseen argumentos valederos y justos se niegan a hablar, a negociar.
Desoyendo reclamos ante importantes y diversos foros internaciones, ignorando argumentaciones razonables y expresiones de rechazo de otras naciones, Gran Bretaña se encuentra efectuando ejercicios militares con misiles en la islas Malvinas y se anuncia que concluirán el sábado 23. El Gobierno argentino denunció que nuestro país es víctima de un ataque colonialista británico y sostuvo que estas acciones militares significan una provocación para la Argentina y "un acto que puede traer peligro" para los barcos que navegan en el Atlántico Sur. El Gobierno realizó también una nueva protesta formal, en esta oportunidad, ante la Organización Marítima Internacional contra el anuncio del gobierno del Reino Unido e Irlanda del Norte de realizar disparos de misiles. Por su parte, la embajada de Gran Bretaña en Buenos Aires se manifestó "sorprendida" por la nota de queja de la Argentina y explicó que los ejercicios militares en las Islas Malvinas son una actividad rutinaria.
Esteban Gómez, tripulante de la nave San Antonio, uno de los barcos de la expedición de Magallanes, fue el descubridor de las islas Malvinas en 1520. De acuerdo con la delimitación de tierras de las bulas papales, estas pertenecían a España. En 1765, una expedición inglesa llegó a las islas y las denominó Falkland. Cinco años después, fueron desalojadas por España, que reclamó la soberanía de las islas por vía diplomática. Cuando se creó el Virreinato del Río de La Plata, las islas pasaron a depender de la gobernación de Buenos Aires. Entre 1774 y 1810, España nombró los gobernadores para el archipiélago. Después de 1810, las Malvinas siguieron bajo esa jurisdicción. En 1825, Gran Bretaña reconoció la independencia Argentina y no reclamó las islas. En 1829, Luis Vernet fue nombrado gobernador de Malvinas por el gobierno porteño. Inglaterra reclamó ese mismo año su derecho de soberanía sobre las islas, adjudicándose su descubrimiento y el 3 de enero de 1833 los británicos se apoderaron de las Malvinas y expulsaron a las autoridades criollas. Desde entonces, la Argentina no ha dejado nunca de reclamar su soberanía sobre el archipiélago. El 2 de abril de 1982, las tropas argentinas desembarcaron en las islas, donde permanecieron durante 74 días. Con el apoyo logístico de Estados Unidos y Chile, el 14 de junio de ese año los ingleses derrotaron a los argentinos. El triunfo militar justificó luego la instalación de una base de la OTAN en el Atlántico sur. Las relaciones diplomáticas se reanudaron en febrero de 1990.
En reiteradas oportunidades la Argentina ha solicitado a la Organización de las Naciones Unidas que se dé cumplimiento a la resolución 2065 que insta a las partes a iniciar las negociaciones recomendadas por el Comité Especial encargado de examinar la situación con respecto a la aplicación de la Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales a fin de encontrar una solución pacífica al problema. Meses atrás, la Argentina había denunciado ante la ONU la explotación petrolera que el Reino Unido iba a realizar en las Malvinas.
La Argentina no debe ceder ante la prepotencia británica, cuyo gobierno apela al autismo como estrategia, apoyándose en sus socios poderosos, para no dialogar. Sólo aquellos que no poseen argumentos valederos y justos se niegan a hablar, a negociar.
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