En la intimidad de un patio

"CATA VIEJO" | Juan Carlos Migliaro

Por Roberto Espinosa 13 Octubre 2010
Cata Viejo que bien podría ser el título de un tango, es el apodo del intérprete de estas quince piezas tangueras que se deslizan en el corazón de una guitarra y de un violín. Nacido en Guerrico, partido de Pergamino, en 1959, Juan Carlos Migliaro integra desde hace años el popular conjunto Pro Música de Rosario en calidad de guitarrista, laudista y barítono, y desde 1985 dirige el Coro Polifónico de Pergamino; ha brindado conciertos en varios países de Europa.

En el registro se incluyen seis piezas tradicionales (El Choclo, Por una cabeza, La última curda, Palomita blanca, Milonga de mis amores, El día que me quieras, El firulete), uno de su autoría (Entre bombo y guitarra) y los siete restantes de Astor Piazzolla (Lo que vendrá; Adiós Nonino; La muerte del ángel, Verano Porteño; Café 1930; Burdel 1900, Night Club 1960), lo cual refleja su gusto por la música del bandoneonista marplatense. Lo primero que se destaca en las ejecuciones del crédito de Guerrico es la expresividad. El sentimiento impregna cada nota, como sucede en Por una cabeza o El día que me quieras. Por momentos da la impresión de que estuviese conversando a través de seis cuerdas en la intimidad de un patio nocturno. En Piazzolla, su guitarra suena decidora de melancolía. En las partes lentas es donde encuentra su pico expresivo. Las tres últimas piezas integran "La historia del tango" (el violín de Lucy Carrigy Ryan reemplaza a la flauta). En síntesis: un Cata Viejo que da gusto escuchar en este puñado de buena música ciudadana.

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