CAMPAMENTO ESPERANZA.- El ansiado rescate de los 33 mineros atrapados desde hace más de dos meses en Chile comenzaría la medianoche del martes, lo que aceleró los corazones de los trabajadores y los de sus familias, que esperan un final feliz para una historia única de supervivencia.
Apenas se conoció el momento exacto del inicio del rescate, Roxana Gómez -hija de de Mario, el minero más veterano y líder espiritual del grupo- se mostró ansiosa.
"Se viene un rescate largo y hay que tener mucho cuidado. El no tiene temor, pero sí está nervioso", dijo.
Hoy se completó la instalación de unos enormes tubos que recubren parte del ducto de 622 metros por el cual serán ascendidos. Los mineros serán izados uno a uno en una cápsula de hierro y calculan que el rescate podría durar dos días.
"Los resultados de las pruebas han sido muy promisorios, muy positivos, la cápsula se porta muy bien dentro del ducto", dijo el ministro de Minería, Laurence Golborne, tras señalar que la jaula -bautizada "Fénix 1"- descendió hasta los 610 metros de profundidad.
Roxana tuvo este lunes el último contacto con su padre. Tras mostrar a los periodistas los últimos envíos de su padre, como cartas y ropa que fue recibiendo en las últimas semanas, la joven hizo una pausa y dijo: "creo que nosotros estamos más nerviosos".
El presidente Sebastián Piñera -quien se ha involucrado personalmente en la historia- dijo que esperaba visitar la mina el martes luego de regresar de un viaje a Ecuador.
El mandatario de Bolivia, Evo Morales, también espera asistir a la culminación de las tareas para sacar a los operarios, entre ellos uno boliviano.
El rescate implica que las personas atrapadas se introducirán en una estructura tubular de hierro de casi cuatro metros de largo y ruedas en su exterior, para luego ser izadas hacia la superficie.
Tras realizar las pruebas con la cápsula vacía, el equipo de rescate enviará al fondo de la mina a un par de socorristas, que permanecerán allí abajo coordinando las tareas.
Los mineros, mientras tanto, mantienen los últimos diálogos con sus familias antes del rescate, hacen ejercicios, siguen una dieta estricta y muestran cierto nerviosismo sobre el plan. (Reuter)