03 Octubre 2010 Seguir en 
"El viejo asqueroso". Así le decía ella a Oscar Emilio Fernández. De esa forma lo describió cuando el depravado se paró delante suyo y ella tuvo que señalarlo con el dedo. El había sido uno de los que la había llevado a una casa de El Manantial y la había sometido sexualmente durante toda una noche. "El viejo asqueroso", le dice. "Ojalá que no salga nunca más. Dijeron las peores cosas de mi, y ahora, de a poco, la verdad está saliendo a la luz. Me lo debo por mi esposo, y por mi hijo. Esto no va a terminar aquí. Yo quiero que se limpie mi nombre".
La joven tiene hoy 21 años y mientras habla mira a su pequeño, que juega en brazos de una tía. Hace tres años vivió la experiencia más traumática de su vida. Como cualquier joven de 18 había ido a bailar a un boliche de El Abasto con una amiga. Allí aceptó el trago que le ofrecieron tres hombres. Luego de algunos sorbos, dice, perdió la conciencia. Al otro día se encontró desnuda en una casa que no era la suya. Dos hombres se paseaban también sin ropas. Buscó a su amiga y la descubrió semidesvanecida, manteniendo relaciones con un tercer desconocido. Como pudo se vistió y escapó. Había estado en una vivienda de El Manantial. Comenzaba la pesadilla.
Fueron meses de litigio. Ella y su amiga afirmaban que habían sido violadas, luego de haber sido drogadas con algo que les pusieron en la bebida. Los tres hombres aseguraron que todo había sido consentido. La fiscala Teresita Marnero les creyó a las jóvenes y solicitó al elevación a juicio de la causa, que finalmente se sustanció en julio de este año. En el medio, ella rehizo su vida, se casó y tuvo a su bebé. Hasta que la llamaron para declarar durante la audiencia oral. "Tuve que recordar todo, decirlo ante personas que no conocía y después, señalar a cada uno de los tipos que nos habían atacado. Fue horrible. Mientras yo hablaba, mi hijo me esperaba afuera de la sala", dice tranquila, pero con la voz entrecortada. Ella fue un sólo día a la sala de audiencias, pero fue suficiente. Luego se informaba por lo que le contaban sus familiares. Durante los alegatos, la fiscala de Cámara Juana Prieto de Sólimo solicitó 15 años de prisión para cada uno de los acusados. El defensor Mario Mirra pidió que se los absolviera. Ni los jueces se pusieron de acuerdo y la sentencia salió por mayoría (Alicia Freidenberg y Emilio Páez de la Torre), con un voto en disidencia (Marta Cavalloti): no había pruebas de la violación, por lo que los acusados fueron absueltos.
Una locura
"Se me vino el mundo abajo. Durante el juicio se dijeron cosas horribles de nosotras. Si yo hubiera querido mantener relaciones con alguien no habría hecho una denuncia, y menos hubiera aceptado irme con tres hombres juntos. Yo acepté un trago, pero nada más. Es una locura", recuerda hoy la joven. Pasó casi dos meses buscando explicaciones. Hasta que el miércoles de la semana pasada leyó una noticia en LA GACETA que le provocó sensaciones encontradas. Uno de los hombres a los que ella había denunciado era el violador serial y había sido detenido.
"Cuando la Justicia del hombre se equivoca, existe una Justicia divina que encauza las cosas", reflexiona. "Hoy siento un gran alivio en mi espíritu y en mi conciencia, y tranquilidad en mi familia. Si yo me presenté al juicio fue por mi esposo y por mi hijo. A los que siempre quisieron hacer justicia, y me creyeron, les agradezco muchísimo", dice con la vista baja.
Casación
La Justicia ahora le dio una nueva oportunidad. Impulsada por la fiscala Prieto de Sólimo, los miembros de la Corte Suprema de Justicia abrieron la Casación y se sentarán a analizar la causa. Pueden darle la razón a los jueces que absolvieron, u ordenar una nueva audiencia. "Yo quiero justicia. Lo que me hicieron fue espantoso, y ahora, aunque es otra causa, hay una prueba concreta de que uno de ellos es un violador, un tipo peligroso", opina ante el periodista de LA GACETA. "Es lamentable que hayan tenido que sufrir lo mismo que yo muchas víctimas, yo comprendo la situación que atraviesan las víctimas y sus familiares, por eso espero que, a diferencia de lo que me pasó a mi, esta vez haya justicia. Y quiero que mi caso se siga hasta el final. Y que los tres sean apresados", afirma con fuerza.
Después recuerda otra vez: "yo le decía el viejo asqueroso, y eso es. Cada vez que me acuerdo de su rostro me aterrorizo". El mismo sentimiento que embarga a las menores a las que el serial atacó durante al menos los últimos dos años.
La joven tiene hoy 21 años y mientras habla mira a su pequeño, que juega en brazos de una tía. Hace tres años vivió la experiencia más traumática de su vida. Como cualquier joven de 18 había ido a bailar a un boliche de El Abasto con una amiga. Allí aceptó el trago que le ofrecieron tres hombres. Luego de algunos sorbos, dice, perdió la conciencia. Al otro día se encontró desnuda en una casa que no era la suya. Dos hombres se paseaban también sin ropas. Buscó a su amiga y la descubrió semidesvanecida, manteniendo relaciones con un tercer desconocido. Como pudo se vistió y escapó. Había estado en una vivienda de El Manantial. Comenzaba la pesadilla.
Fueron meses de litigio. Ella y su amiga afirmaban que habían sido violadas, luego de haber sido drogadas con algo que les pusieron en la bebida. Los tres hombres aseguraron que todo había sido consentido. La fiscala Teresita Marnero les creyó a las jóvenes y solicitó al elevación a juicio de la causa, que finalmente se sustanció en julio de este año. En el medio, ella rehizo su vida, se casó y tuvo a su bebé. Hasta que la llamaron para declarar durante la audiencia oral. "Tuve que recordar todo, decirlo ante personas que no conocía y después, señalar a cada uno de los tipos que nos habían atacado. Fue horrible. Mientras yo hablaba, mi hijo me esperaba afuera de la sala", dice tranquila, pero con la voz entrecortada. Ella fue un sólo día a la sala de audiencias, pero fue suficiente. Luego se informaba por lo que le contaban sus familiares. Durante los alegatos, la fiscala de Cámara Juana Prieto de Sólimo solicitó 15 años de prisión para cada uno de los acusados. El defensor Mario Mirra pidió que se los absolviera. Ni los jueces se pusieron de acuerdo y la sentencia salió por mayoría (Alicia Freidenberg y Emilio Páez de la Torre), con un voto en disidencia (Marta Cavalloti): no había pruebas de la violación, por lo que los acusados fueron absueltos.
Una locura
"Se me vino el mundo abajo. Durante el juicio se dijeron cosas horribles de nosotras. Si yo hubiera querido mantener relaciones con alguien no habría hecho una denuncia, y menos hubiera aceptado irme con tres hombres juntos. Yo acepté un trago, pero nada más. Es una locura", recuerda hoy la joven. Pasó casi dos meses buscando explicaciones. Hasta que el miércoles de la semana pasada leyó una noticia en LA GACETA que le provocó sensaciones encontradas. Uno de los hombres a los que ella había denunciado era el violador serial y había sido detenido.
"Cuando la Justicia del hombre se equivoca, existe una Justicia divina que encauza las cosas", reflexiona. "Hoy siento un gran alivio en mi espíritu y en mi conciencia, y tranquilidad en mi familia. Si yo me presenté al juicio fue por mi esposo y por mi hijo. A los que siempre quisieron hacer justicia, y me creyeron, les agradezco muchísimo", dice con la vista baja.
Casación
La Justicia ahora le dio una nueva oportunidad. Impulsada por la fiscala Prieto de Sólimo, los miembros de la Corte Suprema de Justicia abrieron la Casación y se sentarán a analizar la causa. Pueden darle la razón a los jueces que absolvieron, u ordenar una nueva audiencia. "Yo quiero justicia. Lo que me hicieron fue espantoso, y ahora, aunque es otra causa, hay una prueba concreta de que uno de ellos es un violador, un tipo peligroso", opina ante el periodista de LA GACETA. "Es lamentable que hayan tenido que sufrir lo mismo que yo muchas víctimas, yo comprendo la situación que atraviesan las víctimas y sus familiares, por eso espero que, a diferencia de lo que me pasó a mi, esta vez haya justicia. Y quiero que mi caso se siga hasta el final. Y que los tres sean apresados", afirma con fuerza.
Después recuerda otra vez: "yo le decía el viejo asqueroso, y eso es. Cada vez que me acuerdo de su rostro me aterrorizo". El mismo sentimiento que embarga a las menores a las que el serial atacó durante al menos los últimos dos años.
Lo más popular
Ranking notas premium







