Gracias a un informe genético, la Justicia pudo conocer la identidad del temible violador serial
La pericia demostró que el hombre que había sido detenido la semana pasada era efectivamente el que atacó al menos a seis menores. Oscar Fernández trabajaba como albañil. La ciencia determinó con una efectividad del 99,99% su vinculación con las agresiones. Liberarán a los hermanos.
02 Octubre 2010 Seguir en 
El cabello de Oscar Emilio Fernández es oscuro, como el del violador serial. Vive en la zona sur de la capital, justamente donde se pensaba que residía el depravado que raptó al menos a seis niñas. Su cuerpo robusto y las facciones de su rostro son similares a los que habían descripto las víctimas. Como era albañil, solía andar en moto o en bicicleta, vehículos que utilizaba el peligroso delincuente para movilizarse. Estas y otras características podrían ser meras coincidencias. Pero el estudio que llegó desde Buenos Aires es lapidario: hay menos de un 0,01% de posibilidades de que Fernández no sea el hombre que tanto habían buscado la Justicia y la Policía.
El informe reveló que el material genético encontrado en dos de los ataques perpetrados por el violador serial es correspondientes con el ADN del imputado. Además, en otros cuatro hechos está presente su cromosoma "Y", que revela el patrón genético masculino de la persona. "Fue un trabajo de dos años, en conjunto, que ha permitido estos resultados", señaló a LA GACETA la fiscala Adriana Giannoni, que está a cargo de la pesquisa.
A principios de 2008, los expertos de Policía Científica detectaron varios casos de abuso sexual que tenían patrones en común: un hombre raptaba niñas de entre seis y 11 años en barrios del sur de la capital.
Giannoni, por orden del ministro fiscal, Luis de Mitri, comenzó a investigar todos los hechos. La fiscala, parte de su equipo y los comisarios Miguel Gómez y Hugo Cabeza, de la División Homicidios y Delitos Complejos, viajaron a Córdoba, donde fueron capacitados por expertos de esa provincia que ya habían trabajado en un caso similar.
Sobre la base de las pistas y los testimonios que habían obtenido, los especialistas crearon un perfil psicológico y social del depravado. Así, determinaron que se trataba de un hombre de unos 35 años, de clase social media-baja, inteligente, que posiblemente trabajaba como empleado en el área de la construcción y que tenía como punto de "anclaje" la zona sur de la capital.
Además, se constató que el violador serial se acercaba a las niñas y las convencía mediante engaños para que se subieran a su moto o bicicleta. "En todos los casos se analizó cuánto tiempo se tomaba en el abordaje, el sometimiento y la liberación de la víctima", explicó Giannoni.
Cuando se culminó con este informe, se comenzó a cotejar el material genético que estaba en las oficinas del Poder Judicial con el ADN del depravado.
En julio, Fernández fue juzgado y absuelto por la sala VI de la Cámara Penal. Dos jóvenes afirmaban que, en 2007, el acusado y dos amigos suyos las habían drogado en un boliche de El Abasto para llevarlas a una casa de El Manantial y luego abusar sexualmente de ellas.
En el marco de esa causa, la fiscala de Cámara, Juana Prieto de Sólimo, pidió un estudio genético de los sospechosos y así se determinó que uno de ellos tenía el mismo perfil genético con el que ya contaban los investigadores.
Cuando se conoció la coincidencia, la fiscala Giannoni pidió la detención del principal sospechoso y de sus tres hermanos, pero ayer -tras la certificación de la identidad- estos tres fueron liberados. La calidad de la evidencia sólo permitió que se pudieran confirmar dos casos en un 99,99%. Pero los investigadores no tienen dudas: ya hablan del violador serial con nombre y apellido.
El informe reveló que el material genético encontrado en dos de los ataques perpetrados por el violador serial es correspondientes con el ADN del imputado. Además, en otros cuatro hechos está presente su cromosoma "Y", que revela el patrón genético masculino de la persona. "Fue un trabajo de dos años, en conjunto, que ha permitido estos resultados", señaló a LA GACETA la fiscala Adriana Giannoni, que está a cargo de la pesquisa.
A principios de 2008, los expertos de Policía Científica detectaron varios casos de abuso sexual que tenían patrones en común: un hombre raptaba niñas de entre seis y 11 años en barrios del sur de la capital.
Giannoni, por orden del ministro fiscal, Luis de Mitri, comenzó a investigar todos los hechos. La fiscala, parte de su equipo y los comisarios Miguel Gómez y Hugo Cabeza, de la División Homicidios y Delitos Complejos, viajaron a Córdoba, donde fueron capacitados por expertos de esa provincia que ya habían trabajado en un caso similar.
Sobre la base de las pistas y los testimonios que habían obtenido, los especialistas crearon un perfil psicológico y social del depravado. Así, determinaron que se trataba de un hombre de unos 35 años, de clase social media-baja, inteligente, que posiblemente trabajaba como empleado en el área de la construcción y que tenía como punto de "anclaje" la zona sur de la capital.
Además, se constató que el violador serial se acercaba a las niñas y las convencía mediante engaños para que se subieran a su moto o bicicleta. "En todos los casos se analizó cuánto tiempo se tomaba en el abordaje, el sometimiento y la liberación de la víctima", explicó Giannoni.
Cuando se culminó con este informe, se comenzó a cotejar el material genético que estaba en las oficinas del Poder Judicial con el ADN del depravado.
En julio, Fernández fue juzgado y absuelto por la sala VI de la Cámara Penal. Dos jóvenes afirmaban que, en 2007, el acusado y dos amigos suyos las habían drogado en un boliche de El Abasto para llevarlas a una casa de El Manantial y luego abusar sexualmente de ellas.
En el marco de esa causa, la fiscala de Cámara, Juana Prieto de Sólimo, pidió un estudio genético de los sospechosos y así se determinó que uno de ellos tenía el mismo perfil genético con el que ya contaban los investigadores.
Cuando se conoció la coincidencia, la fiscala Giannoni pidió la detención del principal sospechoso y de sus tres hermanos, pero ayer -tras la certificación de la identidad- estos tres fueron liberados. La calidad de la evidencia sólo permitió que se pudieran confirmar dos casos en un 99,99%. Pero los investigadores no tienen dudas: ya hablan del violador serial con nombre y apellido.
NOTICIAS RELACIONADAS
Lo más popular
Ranking notas premium







