Miles de jóvenes marcharon para pedir justicia por Matías

La localidad de Ingeniero Maschwitz, de donde era la víctima, está conmocionada por lo sucedido y sus habitantes exigieron respuestas.

FUERTE RECLAMO. Los manifestantes, muchos de ellos conocidos de Matías, cantaron contra el gobierno nacional. TELAM
FUERTE RECLAMO. Los manifestantes, muchos de ellos conocidos de Matías, cantaron contra el gobierno nacional. TELAM
02 Octubre 2010
BUENOS AIRES.- Amigos y compañeros de colegio de Matías Berardi encabezaron ayer una masiva marcha por las calles de la localidad bonaerense de Ingeniero Maschwitz para reclamar mayor seguridad y exigir justicia por la muerte del adolescente.

Junto a vecinos y padres, decenas de jóvenes marcharon por las calles portando carteles contra la inseguridad y entonando cánticos en recuerdo del chico secuestrado y brutalmente asesinado.

"Se siente, se siente, ?Mati? está presente", cantaban los jóvenes, muchos de ellos con lágrimas en los ojos, mientras la convocatoria se hacía cada vez más masiva con el correr de los minutos y espontáneamente se sumaba gente para acompañar con palmas el paso de la manifestación.

Los padres del chico estuvieron presentes cuando comenzó la marcha, pero luego se retiraron en vehículos. Frente a la comisaría segunda de Escobar, compañeros del colegio y amigos reclamaron a gritos y con palmas "que se haga justicia, la puta que lo parió" y "que se vayan todos", entre otras consignas.

La nutrida marcha giró primero en torno a la plaza principal de Maschwitz, con cánticos en reclamo de justicia y críticas por la falta de seguridad.

"Vení, Cristina, y ponete a laburar", fue uno de los cantos con los que los jóvenes instaron a las autoridades a tomar medidas contra la inseguridad.

Los manifestantes, pasadas las 18, se encaminaron hacia la autopista Panamericana, portaban carteles en los que se leían consignas como "Prohibido olvidar - Mati por siempre", "Justicia", "Paz" y "El rugby está de luto". Otra pancarta indicaba: "Ayer Axel, hoy Matías, mañana quién", en relación al trágico destino de Axel Blumberg, asesinado en circunstancias similares a las de Matías en marzo de 2004.

Con lágrimas en los ojos e inmerso en un profundo dolor, un compañero del colegio del joven asesinado expresó: "Matías era la persona más alegre que conocí en mi vida. Era un ángel". En tanto, con falta de aire otro compañero reclamó: "Todos los amigos de Matías estamos destruidos. Esos hijos de puta lo mataron, destruyeron una familia, una familia que estaba dispuesta a pagar el rescate, pero Lo mataron igual. En este país de mierda no se puede viajar ni en colectivo porque te matan". Y lamentó: "El sábado vamos a jugar al fútbol y va a faltar uno, nuestro amigo, el número 5", rompió en llanto.

Ayer, dos jóvenes hermanos eran buscados por la Policía bonaerense como presuntos sospechosos del secuestro.

En tanto el fiscal Orlando Bosca iba a tomar declaraciones indagatorias a los cinco detenidos por el caso, cuatro de ellos miembros de una familia. Se trata del ciudadano uruguayo radicado en el país, Richard Souto, de 40 años, con antecedentes y dueño de la casa donde Matías estuvo cautivo; su esposa Ana; dos hijas del matrimonio de 19 y 17 años; y el ex socio del primero, Santiago García, de 60 años.

El secuestro comenzó la madrugada del martes, cuando Matías había ido a una fiesta de egresados. De allí salió en una combi, de donde se bajó aproximadamente a las 5.30 en el cruce de Ruta 26 y Panamericana. A las 6.20 sus padres recibieron el primer llamado extorsivo de un secuestrador, en el que la madre escuchó de fondo gritos de su hijo Matías. Originalmente se pidió un rescate de $ 500 pesos, monto que fue elevándose. El padre llegó a ofrecer, en la última comunicación que le fue interrumpida por los captores, $ 6.000.

En cierto momento el chico logró escapar, pero los vecinos lo confundieron con un ladrón, lo que fue aprovechado por los delincuentes para recapturarlo. Se cree que luego de esto lo mataron, disparándole por la espalda. El cuerpo fue hallado el miércoles a la tarde, en un descampado de Campana. Allí además se encontraron dos vainas servidas, y la carcaza de un teléfono celular. (DyN-NA-Télam)

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios