Cuando Matías huía de sus secuestradores, los vecinos le cerraron el paso y terminó asesinado
El joven fue secuestrado el martes y el miércoles a la tarde se halló su cuerpo, con un tiro en la espalda, en un descampado de Campana. La gente del barrio confundió al muchacho con un ladrón y les creyó a los delincuentes. Frustrado pago de rescate. Detenidos.
01 Octubre 2010 Seguir en 
BUENOS AIRES.- Pocas horas antes de ser asesinado, Matías Berardi logró escapar del lugar donde lo tenían cautivo y emprendió una alocada carrera semidesnudo por las calles pidiendo ayuda, pero los vecinos se atemorizaron y optaron por cerrarle las puertas, como varios lo reconocieron públicamente.
Esa actitud temerosa en momentos en que podrían haberle salvado la vida fue aprovechada por los secuestradores, quienes convencieron a los vecinos haciéndoles creer que Matías era en realidad un ladrón que había intentado sustraer un auto en el barrio.
Con el argumento que estaban persiguiéndolo para entregarlo a la Policía, lograron reducirlo e introducirlo por la fuerza en un automóvil en el cual partieron con rumbo desconocido. Al parecer, la confusión que aprovecharon los malvivientes surgió cuando el adolescente, en su desesperada fuga, intentó ascender a un remise y el conductor, asustado por la sorpresiva irrupción, se negó a llevarlo. Fue entonces cuando los ahora detenidos aseguraron a sus vecinos que el joven había intentado robar un auto en la zona y que por eso estaban persiguiéndolo.
Esa circunstancia se dio unas tres horas del momento en que, según se supone, Matías fue asesinado y su cuerpo abandonado en un descampado de la localidad de Campana, en el cual se lo encontró el miércoles a la tarde.
"Yo vi cuando él saltó de la reja. Les preguntaba a los vecinos dónde estaba y les decía que estaba secuestrado", reveló un testigo. El vio correr a Matías y aseguró que "cerca del cementerio lo capturaron de nuevo", episodio que sucedió a las 20.15, hace dos días. "Nunca pensamos que iba a pasar eso", dijo el testigo al referirse al desenlace mortal del hecho. "Se fue corriendo por el medio de la calle y lo agarraron; son vecinos de hace rato (...)", añadió el joven. Agregó que cuando trascendieron las noticias sobre el crimen "me parecía que era él, porque dijeron ?Benavídez? y empecé a ver que lo habían tenido acá", en referencia a la zona donde estuvo cautivo. "Los dueños de la casa (en alusión a vecinos de una vivienda de Benavídez) nos dijeron que les habían robado y nosotros les creímos", agregó.
Otro vecino, mayor de edad, dijo que todo ocurrió muy rápido y que "la gente de la herrería (donde se hizo el allanamiento que derivó en las detenciones) nos dijo que el pibe había intentado robar un auto".
"Les creímos a nuestros vecinos. Pensamos que el chico de verdad era un ladrón", lamentó el hombre.
Reconocimiento
Un vecino alertó a la Policía, pero nadie confirmó si un patrullero recorrió la zona a raíz del llamado. Los investigadores del secuestro y crimen creen que el adolescente fue asesinado porque, al querer fugarse, les vio la cara a los captores y podría haberlos identificado ante la Policía. Por el hecho fueron detenidos un herrero, su esposa y sus dos hijas, una de ellas menor de edad, quienes habitaban un galpón en el que se sospecha que tuvieron cautivo a Matías entre la madrugada del martes y la hora en que fue asesinado. Además, fue apresado un hombre de unos 40 años que había sido socio del herrero, a quien se le secuestró un teléfono celular. Además secuestraron dos autos, uno de ellos un Astra que se hallaba dentro del galpón de Benavídez y el otro un Ford Focus, los cuales ahora serán peritados para intentar determinar si en alguno de ellos pudo haber estado encerrado el muchacho.
Ayer se realizó una nueva inspección en el lugar donde fue hallado el cuerpo, en la ruta provincial 6, a cuatro kilómetros de la ruta Panamericana en busca del plomo con el cual fue asesinado Matías. Se cree que el crimen se produjo en el mismo lugar en el que fue encontrado el cuerpo, ya que a pocos metros se encontró el proyectil que le provocó un orificio de entrada en la zona del omóplato y otro de salida en el cuello.
Matías fue capturado cerca de las 5.30 del martes en Panamericana y ruta 26, en Ingeniero Maschwitz, cuando se bajó de una combi en la que volvía a su casa tras ir a bailar con amigos en una disco de la Costanera. A las 6.20 se produjo la primera llamada extorsiva en la que Matías habla llorando a su padre diciendo que lo tenían secuestrado, y luego uno de los secuestradores le exigió unos $ 500. "Te los junto ya, decime dónde te lo llevo", dijo el padre a los captores. El hombre, pasadas las 8, realizó una denuncia al 911 de lo que estaba sucediendo con su hijo.
Tras esa primera comunicación, los secuestradores realizaron otras tres llamadas en las que subieron sus exigencias y, en una de ellas le preguntaron al hombre qué auto tenía y le exigieron que lo vendiera y que les juntara 30.000 pesos.
La última comunicación se produjo a las 20.20 del martes en la que el padre del chico pactó un pago de 6.000 pesos con los secuestradores, quienes quedaron en volver a llamarlo para acordar el lugar de entrega. (DyN-NA-Télam).
Esa actitud temerosa en momentos en que podrían haberle salvado la vida fue aprovechada por los secuestradores, quienes convencieron a los vecinos haciéndoles creer que Matías era en realidad un ladrón que había intentado sustraer un auto en el barrio.
Con el argumento que estaban persiguiéndolo para entregarlo a la Policía, lograron reducirlo e introducirlo por la fuerza en un automóvil en el cual partieron con rumbo desconocido. Al parecer, la confusión que aprovecharon los malvivientes surgió cuando el adolescente, en su desesperada fuga, intentó ascender a un remise y el conductor, asustado por la sorpresiva irrupción, se negó a llevarlo. Fue entonces cuando los ahora detenidos aseguraron a sus vecinos que el joven había intentado robar un auto en la zona y que por eso estaban persiguiéndolo.
Esa circunstancia se dio unas tres horas del momento en que, según se supone, Matías fue asesinado y su cuerpo abandonado en un descampado de la localidad de Campana, en el cual se lo encontró el miércoles a la tarde.
"Yo vi cuando él saltó de la reja. Les preguntaba a los vecinos dónde estaba y les decía que estaba secuestrado", reveló un testigo. El vio correr a Matías y aseguró que "cerca del cementerio lo capturaron de nuevo", episodio que sucedió a las 20.15, hace dos días. "Nunca pensamos que iba a pasar eso", dijo el testigo al referirse al desenlace mortal del hecho. "Se fue corriendo por el medio de la calle y lo agarraron; son vecinos de hace rato (...)", añadió el joven. Agregó que cuando trascendieron las noticias sobre el crimen "me parecía que era él, porque dijeron ?Benavídez? y empecé a ver que lo habían tenido acá", en referencia a la zona donde estuvo cautivo. "Los dueños de la casa (en alusión a vecinos de una vivienda de Benavídez) nos dijeron que les habían robado y nosotros les creímos", agregó.
Otro vecino, mayor de edad, dijo que todo ocurrió muy rápido y que "la gente de la herrería (donde se hizo el allanamiento que derivó en las detenciones) nos dijo que el pibe había intentado robar un auto".
"Les creímos a nuestros vecinos. Pensamos que el chico de verdad era un ladrón", lamentó el hombre.
Reconocimiento
Un vecino alertó a la Policía, pero nadie confirmó si un patrullero recorrió la zona a raíz del llamado. Los investigadores del secuestro y crimen creen que el adolescente fue asesinado porque, al querer fugarse, les vio la cara a los captores y podría haberlos identificado ante la Policía. Por el hecho fueron detenidos un herrero, su esposa y sus dos hijas, una de ellas menor de edad, quienes habitaban un galpón en el que se sospecha que tuvieron cautivo a Matías entre la madrugada del martes y la hora en que fue asesinado. Además, fue apresado un hombre de unos 40 años que había sido socio del herrero, a quien se le secuestró un teléfono celular. Además secuestraron dos autos, uno de ellos un Astra que se hallaba dentro del galpón de Benavídez y el otro un Ford Focus, los cuales ahora serán peritados para intentar determinar si en alguno de ellos pudo haber estado encerrado el muchacho.
Ayer se realizó una nueva inspección en el lugar donde fue hallado el cuerpo, en la ruta provincial 6, a cuatro kilómetros de la ruta Panamericana en busca del plomo con el cual fue asesinado Matías. Se cree que el crimen se produjo en el mismo lugar en el que fue encontrado el cuerpo, ya que a pocos metros se encontró el proyectil que le provocó un orificio de entrada en la zona del omóplato y otro de salida en el cuello.
Matías fue capturado cerca de las 5.30 del martes en Panamericana y ruta 26, en Ingeniero Maschwitz, cuando se bajó de una combi en la que volvía a su casa tras ir a bailar con amigos en una disco de la Costanera. A las 6.20 se produjo la primera llamada extorsiva en la que Matías habla llorando a su padre diciendo que lo tenían secuestrado, y luego uno de los secuestradores le exigió unos $ 500. "Te los junto ya, decime dónde te lo llevo", dijo el padre a los captores. El hombre, pasadas las 8, realizó una denuncia al 911 de lo que estaba sucediendo con su hijo.
Tras esa primera comunicación, los secuestradores realizaron otras tres llamadas en las que subieron sus exigencias y, en una de ellas le preguntaron al hombre qué auto tenía y le exigieron que lo vendiera y que les juntara 30.000 pesos.
La última comunicación se produjo a las 20.20 del martes en la que el padre del chico pactó un pago de 6.000 pesos con los secuestradores, quienes quedaron en volver a llamarlo para acordar el lugar de entrega. (DyN-NA-Télam).
NOTICIAS RELACIONADAS
Lo más popular
Ranking notas premium








