29 Septiembre 2010 Seguir en 
Aquel sábado a la tarde en que Gendarmería llegó a El Manantial y allanó la comisaría en busca de drogas parece un mero recuerdo en la memoria de los vecinos. Aunque sólo pasaron 18 días del operativo, que derivó en el desplazamiento de 23 policías, en la ciudad se respira un aire nuevo. "Nos puso muy contentos que se haya intervenido. Lo que venía pasando acá era preocupante", dijo María Luisa Sedano, de 66 años.
La denuncia más grave fue la que abrió la causa en la Justicia Federal. El 11 de este mes, un video llegó a manos del juez Mario Racedo: un domingo, cuando los feriantes copan la plaza de El Manantial, el preso Cristian Achén fue filmado cuando intercambiaba algo con un adolescente en la vereda de la comisaría. Los investigadores sospechan que se trató de droga; entre otras cosas, porque Achén está procesado por presunta comercialización de estupefacientes.
Ese día comenzó a circular también una foto del preso y de su hermano, Fernando Achén, montados en una moto de la Policía. Al parecer, ambos recibían un trato "VIP" de parte de los uniformados. "Yo los veía en la calle, pero no sabía quiénes eran; me enteré después, cuando vi las notas en el diario", dijo Julia, de 57 años.
Los hermanos Achén fueron capturados por otras cámaras; se dice que hay más imágenes dando vueltas por El Manantial.
Pero la difusión de la primera foto bastó para que dos comisarios (el que trabajaba allí y su antecesor) fueran pasados a retiro. Además, se cambió a todo el personal de la dependencia y el fiscal federal Emilio Ferrer llegó a pedir la detención de cuatro uniformados. La Justicia provincial también está investigando en el caso.
Ayer, el comisario principal Jorge Chocobar, flamante jefe de la comisaría, se excusó de hacer declaraciones. De todas formas, el delegado comunal, Hugo Ferreyra (foto) aseguró que en esa ciudad los "nuevos" policías tienen una actitud diferente. "Las cosas han cambiado sustancialmente. Quizás un 80%. Ya no hay ?picadas?; no funcionan los boliches truchos; no se bebe en la plaza... hace tres o cuatro días le quitaron la cartera a una señora en una parada, pero no se puede estar en todas partes", dijo el funcionario.
Al día siguiente del operativo, ante una consulta de LA GACETA, Ferreyra se había mostrado preocupado por la seguridad en El Manantial. Incluso, aseveró que había tratado de entrevistarse varias veces con el ministro de esa cartera, Mario López Herrera, pero que nunca había sido recibido. Además, aclaró que los policías se estaban manejando muy mal y confirmó que les estaban cobrando una "colaboración" a los feriantes para custodiarlos. "Ya conversamos con el ministro; quizás hubo un malentendido de mi parte, pero la realidad es que no era atendido. De todas formas, él dio sus explicaciones y se puso a disposición para atender a todas las necesidades de la gente de El Manantial", expresó. Además, añadió que a los feriantes "se les dejó de cobrar". "Fue una directiva clara del Ministerio y de la Policía", indicó.
Ferreyra es uno de los dos funcionarios municipales que cuestionaron duramente la seguridad en sus ciudades (el otro es el intendente de Simoca, Luis González). "De todas formas, yo no creo que sea un problema estrictamente de las comisarías. En otros casos hubo conflictos en comunas; otros en iglesias; hasta en los centros vecinales pueden ocurrir cosas. La clase dirigencial en todo el mundo está siendo cuestionada, trabaje bien o mal. Por eso, es muy importante colaborar para generar proyectos en conjunto, aportando desde cualquier ámbito", dijo Ferreyra.
La denuncia más grave fue la que abrió la causa en la Justicia Federal. El 11 de este mes, un video llegó a manos del juez Mario Racedo: un domingo, cuando los feriantes copan la plaza de El Manantial, el preso Cristian Achén fue filmado cuando intercambiaba algo con un adolescente en la vereda de la comisaría. Los investigadores sospechan que se trató de droga; entre otras cosas, porque Achén está procesado por presunta comercialización de estupefacientes.
Ese día comenzó a circular también una foto del preso y de su hermano, Fernando Achén, montados en una moto de la Policía. Al parecer, ambos recibían un trato "VIP" de parte de los uniformados. "Yo los veía en la calle, pero no sabía quiénes eran; me enteré después, cuando vi las notas en el diario", dijo Julia, de 57 años.
Los hermanos Achén fueron capturados por otras cámaras; se dice que hay más imágenes dando vueltas por El Manantial.
Pero la difusión de la primera foto bastó para que dos comisarios (el que trabajaba allí y su antecesor) fueran pasados a retiro. Además, se cambió a todo el personal de la dependencia y el fiscal federal Emilio Ferrer llegó a pedir la detención de cuatro uniformados. La Justicia provincial también está investigando en el caso.
Ayer, el comisario principal Jorge Chocobar, flamante jefe de la comisaría, se excusó de hacer declaraciones. De todas formas, el delegado comunal, Hugo Ferreyra (foto) aseguró que en esa ciudad los "nuevos" policías tienen una actitud diferente. "Las cosas han cambiado sustancialmente. Quizás un 80%. Ya no hay ?picadas?; no funcionan los boliches truchos; no se bebe en la plaza... hace tres o cuatro días le quitaron la cartera a una señora en una parada, pero no se puede estar en todas partes", dijo el funcionario.
Al día siguiente del operativo, ante una consulta de LA GACETA, Ferreyra se había mostrado preocupado por la seguridad en El Manantial. Incluso, aseveró que había tratado de entrevistarse varias veces con el ministro de esa cartera, Mario López Herrera, pero que nunca había sido recibido. Además, aclaró que los policías se estaban manejando muy mal y confirmó que les estaban cobrando una "colaboración" a los feriantes para custodiarlos. "Ya conversamos con el ministro; quizás hubo un malentendido de mi parte, pero la realidad es que no era atendido. De todas formas, él dio sus explicaciones y se puso a disposición para atender a todas las necesidades de la gente de El Manantial", expresó. Además, añadió que a los feriantes "se les dejó de cobrar". "Fue una directiva clara del Ministerio y de la Policía", indicó.
Ferreyra es uno de los dos funcionarios municipales que cuestionaron duramente la seguridad en sus ciudades (el otro es el intendente de Simoca, Luis González). "De todas formas, yo no creo que sea un problema estrictamente de las comisarías. En otros casos hubo conflictos en comunas; otros en iglesias; hasta en los centros vecinales pueden ocurrir cosas. La clase dirigencial en todo el mundo está siendo cuestionada, trabaje bien o mal. Por eso, es muy importante colaborar para generar proyectos en conjunto, aportando desde cualquier ámbito", dijo Ferreyra.
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