Aman sus paseos, pero la tildan de desequilibrada
Vecinos, urbanistas y funcionarios destacaron las cosas buenas que tiene la ciudad y también las malas. Resaltaron los paseos públicos, los espacios verdes y la historia, pero criticaron el mal estado de los accesos, el tránsito caótico y la falta de higiene.
29 Septiembre 2010 Seguir en 

Les apasiona el ejercicio de poner algo bajo la lupa. Aunque al principio aparece más fácilmente lo malo, encontrar puntos buenos arranca una sonrisa. Y se sienten orgullosos, por momentos, de la ciudad en la que viven. Vecinos, urbanistas y autoridades le tomaron un examen a San Miguel de Tucumán, en el que lograron clasificar sus logros y defectos. Se destacó tanto la calidad como la desigualdad. Nadie se animó a poner una puntuación. La conclusión más importante de esta urbe es apasionada: despierta tantos amores como odios.
En el laboratorio de ideas quedó en claro que los tucumanos aman los paseos públicos y la historia de su ciudad, pero la tildan de desequilibrada. No les gustan las grandes diferencias entre el centro y la periferia, protestan por la fractura que hay entre el norte y el sur, les disgusta la mala carta de presentación que dan los accesos sucios de la capital y reniegan por el caos vehicular del centro.
"Me da pena ver cómo aumentan la suciedad y el descuido", expresó el lector Enzo M., en la convocatoria realizada por LA GACETA.com con motivo del cumpleaños número 325 de la capital.
Pálidas y no tanto
"Lo peor de la ciudad son los ingresos. Cuando uno llega desde afuera, estos sectores impactan y asustan por los asentamientos a los bordes de las rutas, dan impresión de que uno está entrando a un lugar abandonado, sucio, descuidado y muy, pero muy feo", describió otro lector identificado como "Uno".
Pero no todas son pálidas para este "Jardín de la República". Juegan a favor los factores geográficos, climáticos y los beneficios que tiene la ciudad por su gran potencial cultural (tiene cuatro universidades), por su diversidad económica y de servicios, por sus parques y plazas, su arbolado y su historia bien conservada en el Paseo de la Independencia. "La ciudad tiene lugares muy representativos, bien cuidados y embellecidos, como la plaza Independencia, la Casa Histórica y los parques 9 de Julio, Avellaneda y Guillermina", rescató "beto2009".
En el laboratorio de ideas quedó en claro que los tucumanos aman los paseos públicos y la historia de su ciudad, pero la tildan de desequilibrada. No les gustan las grandes diferencias entre el centro y la periferia, protestan por la fractura que hay entre el norte y el sur, les disgusta la mala carta de presentación que dan los accesos sucios de la capital y reniegan por el caos vehicular del centro.
"Me da pena ver cómo aumentan la suciedad y el descuido", expresó el lector Enzo M., en la convocatoria realizada por LA GACETA.com con motivo del cumpleaños número 325 de la capital.
Pálidas y no tanto
"Lo peor de la ciudad son los ingresos. Cuando uno llega desde afuera, estos sectores impactan y asustan por los asentamientos a los bordes de las rutas, dan impresión de que uno está entrando a un lugar abandonado, sucio, descuidado y muy, pero muy feo", describió otro lector identificado como "Uno".
Pero no todas son pálidas para este "Jardín de la República". Juegan a favor los factores geográficos, climáticos y los beneficios que tiene la ciudad por su gran potencial cultural (tiene cuatro universidades), por su diversidad económica y de servicios, por sus parques y plazas, su arbolado y su historia bien conservada en el Paseo de la Independencia. "La ciudad tiene lugares muy representativos, bien cuidados y embellecidos, como la plaza Independencia, la Casa Histórica y los parques 9 de Julio, Avellaneda y Guillermina", rescató "beto2009".







