26 Septiembre 2010 Seguir en 
No quiere ni siquiera recordar la terrible pesadilla que vivió. Apenas ve televisión y lee diarios, pues queda destrozada cuando ve que se habla sobre delitos sexuales. Por eso, todavía no sabía que el violador serial había sido detenido. Y ese hombre, justamente, había sido uno de los tres que ella había denunciado por abuso. "No puedo creerlo. Eso demuestra cuánta injusticia hubo. Dijeron que no encontraron pruebas, pero esto demuestra que mi hermana no mentía", señaló el hermano de la joven.
Ella prefiere no hablar sobre la cuestión. "Todavía está muy sensible", dijo el muchacho.
En septiembre de 2007, la mujer y una amiga fueron a bailar a un boliche de El Abasto. Allí se presentaron tres muchachos, con quienes comenzaron a charlar y a conversar. En determinado momento, empezaron a compartir bebidas alcohólicas. "Ellos le pusieron algo al trago", afirma el hermano de la joven. Los investigadores jamás pudieron confirmar esto. Las denunciantes afirman que, en determinado momento, se sintieron "por las nubes". Incluso, dicen que no recuerdan haber subido a un automóvil. Se despertaron horas después en una casa de El Manantial. Habían tenido relaciones sexuales con los tres muchachos. Ellos dicen que todo fue consentido; ellas lo niegan.
Debate polémico
En julio, casi tres años después del hecho, la sala VI de la Cámara Penal dio el veredicto. Tras un polémico y extenso juicio, los jueces -con un voto en disidencia- resolvieron que no había pruebas suficientes para dar por cierta la versión de las dos muchachas. Así, los tres acusados, representados por el abogado Mario Mirra, quedaron absueltos. La fiscala de Cámara, Juana Prieto de Sólimo, apeló el fallo, pues había pedido una pena de 15 años de cárcel para los imputados. Para fundamentar sus sospechas, antes del juicio, había solicitado que se sometiera a los tres muchachos a un examen de ADN. Prieto de Sólimo seguramente no imaginó las repercusiones que tendría esa medida.
La fiscala Adriana Giannoni, le había encomendado al ayudante fiscal, Carlos Bustos Morón, que se cotejara cada estudio genético en casos sobre abuso sexual con los informes que había en Buenos Aires sobre el violador serial. Así, se supo que el cromosoma "Y" -que indica la rama paterna- de uno de los acusados era idéntico al del peligroso delincuente. Finalmente, el hombre fue arrestado el martes, junto a sus cuatro hermanos. Pero los investigadores están seguros de que el implicado en la causa de El Manantial fue el que atacó a las niñas durante más de dos años.
El hermano de la denunciante en aquel caso no sabía nada sobre la detención del presunto violador serial. Mucho menos que era el hombre señalado por su hermana. "No sabíamos nada. Me estoy enterando por usted", dijo. Luego, dio su perspectiva sobre el individuo. "Yo no fui mucho al juicio, porque era muy fuerte lo que estábamos viviendo; Pero sé que ese tipo es muy inteligente. Por algo se cobró tantas víctimas y nadie podía saber quién era", dijo.
"En el juicio -añadió- estaba muy frío. Era una causa muy polémica, y todo el mundo sabe lo que significa estar preso con una acusación así. Pero él estaba como si nada". Además, reveló que durante un tiempo trató dar con él. "Intenté seguirlo para saber quién era, de dónde venía, y si podía, encontrarme frente a frente con él para saber si era tan hombre. Pero no lo logré", señaló.
El violador serial comenzó a atacar en febrero de 2008, dos meses después de que el sospechoso saliera en libertad en el marco de la causa de El Manantial. "Ese tipo es muy mentiroso. Ojalá que no salga de la cárcel", finalizó. La descripción que hacía la joven del acusado -para diferenciarlo de los otros dos- es una muestra de lo que ella sintió. Durante todas las audiencias lo llamó "el viejo asqueroso". Es el mismo que hoy está preso en la División Homicidios. Tal vez uno de los abusadores más peligrosos de la historia de Tucumán.
Ella prefiere no hablar sobre la cuestión. "Todavía está muy sensible", dijo el muchacho.
En septiembre de 2007, la mujer y una amiga fueron a bailar a un boliche de El Abasto. Allí se presentaron tres muchachos, con quienes comenzaron a charlar y a conversar. En determinado momento, empezaron a compartir bebidas alcohólicas. "Ellos le pusieron algo al trago", afirma el hermano de la joven. Los investigadores jamás pudieron confirmar esto. Las denunciantes afirman que, en determinado momento, se sintieron "por las nubes". Incluso, dicen que no recuerdan haber subido a un automóvil. Se despertaron horas después en una casa de El Manantial. Habían tenido relaciones sexuales con los tres muchachos. Ellos dicen que todo fue consentido; ellas lo niegan.
Debate polémico
En julio, casi tres años después del hecho, la sala VI de la Cámara Penal dio el veredicto. Tras un polémico y extenso juicio, los jueces -con un voto en disidencia- resolvieron que no había pruebas suficientes para dar por cierta la versión de las dos muchachas. Así, los tres acusados, representados por el abogado Mario Mirra, quedaron absueltos. La fiscala de Cámara, Juana Prieto de Sólimo, apeló el fallo, pues había pedido una pena de 15 años de cárcel para los imputados. Para fundamentar sus sospechas, antes del juicio, había solicitado que se sometiera a los tres muchachos a un examen de ADN. Prieto de Sólimo seguramente no imaginó las repercusiones que tendría esa medida.
La fiscala Adriana Giannoni, le había encomendado al ayudante fiscal, Carlos Bustos Morón, que se cotejara cada estudio genético en casos sobre abuso sexual con los informes que había en Buenos Aires sobre el violador serial. Así, se supo que el cromosoma "Y" -que indica la rama paterna- de uno de los acusados era idéntico al del peligroso delincuente. Finalmente, el hombre fue arrestado el martes, junto a sus cuatro hermanos. Pero los investigadores están seguros de que el implicado en la causa de El Manantial fue el que atacó a las niñas durante más de dos años.
El hermano de la denunciante en aquel caso no sabía nada sobre la detención del presunto violador serial. Mucho menos que era el hombre señalado por su hermana. "No sabíamos nada. Me estoy enterando por usted", dijo. Luego, dio su perspectiva sobre el individuo. "Yo no fui mucho al juicio, porque era muy fuerte lo que estábamos viviendo; Pero sé que ese tipo es muy inteligente. Por algo se cobró tantas víctimas y nadie podía saber quién era", dijo.
"En el juicio -añadió- estaba muy frío. Era una causa muy polémica, y todo el mundo sabe lo que significa estar preso con una acusación así. Pero él estaba como si nada". Además, reveló que durante un tiempo trató dar con él. "Intenté seguirlo para saber quién era, de dónde venía, y si podía, encontrarme frente a frente con él para saber si era tan hombre. Pero no lo logré", señaló.
El violador serial comenzó a atacar en febrero de 2008, dos meses después de que el sospechoso saliera en libertad en el marco de la causa de El Manantial. "Ese tipo es muy mentiroso. Ojalá que no salga de la cárcel", finalizó. La descripción que hacía la joven del acusado -para diferenciarlo de los otros dos- es una muestra de lo que ella sintió. Durante todas las audiencias lo llamó "el viejo asqueroso". Es el mismo que hoy está preso en la División Homicidios. Tal vez uno de los abusadores más peligrosos de la historia de Tucumán.
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