02 Septiembre 2010 Seguir en 
Desde la antigüedad, se sabe que la mejor manera de conquistar a un pueblo es a través del idioma, la religión y la cultura, tal como hicieron los distintos imperios como el romano, el español o el inglés, por dar algunos ejemplos. En la década de 1990, de visita en nuestro país, un político que fue secretario general del Partido Socialista Obrero Español y jefe del gobierno español durante 13 años, afirmó que la nueva modalidad de dominación en el siglo XXI estaría fundada en el desarrollo de la ciencia y cultura. Las naciones que apostaran a ello serían las dueñas del poder real.
En su segunda acepción, el Diccionario de la Real Academia Española define la lengua como "el sistema de comunicación verbal y casi siempre escrito, propio de una comunidad humana". Hace mucho tiempo que se ha descubierto la importancia en la formación cultural de un individuo de aprender uno o más idiomas y si se comienza desde la infancia, es mucho más positivo aún. Las ventajas, por cierto, son múltiples. Se adquiere un conocimiento que enriquecerá el pensamiento, la capacidad de comunicación en los diferentes ámbitos en que le toque vivir a una persona y en el futuro le brindará mayores posibilidades laborales. Se suele decir que aprender una lengua extranjera abre puertas, derriba barreras, borra límites y, sobre todo, enriquece al ser humano. Paralelamente al estudio de la gramática, el vocabulario y la grafía de un idioma, lo que consolida su conocimiento es el aprendizaje de la historia y la cultura de un pueblo.
El alemán es un idioma que no puede competir con la masividad del inglés -la lengua considerada universal-, el español, y en menor medida, el francés, el italiano, el portugués. Sin embargo, el gobierno de Alemania lanzó la iniciativa "Escuelas: socios del futuro", cuyo objetivo es crear una red mundial de 1.000 escuelas en las que se estudie esa lengua y despertar el interés por ese país. El programa ofrece capacitación a través de becas para docentes y estudiantes. En 2008 se destinaron 45 millones de euros para impulsar un intercambio abierto de ideas con Alemania.
Alumnos tucumanos que asisten a las Escuelas Técnicas Nº 2 y 3 fueron seleccionados y viajaron este año al país de Goethe y Beethoven a través de este programa para afianzar el idioma y aproximarse a esa cultura. "Lo más importante de esta experiencia es que gracias a la formación que recibí en una escuela pública como la Técnica 2, he podido comunicarme con chicos de otros países y accedí a clases de cultura y de idioma. Fue algo muy enriquecedor para mí... La mayoría de los manuales y la bibliografía que acompaña nuestras prácticas de taller vienen en alemán. Manejando el idioma podemos entender las nuevas técnicas y piezas que se están fabricando", contó uno de los becarios.
El estudio de una lengua les ha permitido a estos estudiantes ingresar en programas de intercambio. Experiencias similares han vivido alumnos de otros colegios, como la Normal "Juan Bautista Alberdi" con chicos franceses o brasileños y otro tanto, sucede con los docentes.
Si bien en el secundario se suele enseñar inglés y francés -en muy pocos, el alemán y el italiano, y menos el portugués-, estas asignaturas no tienen, en general, la carga horaria semanal necesaria que le permita a un estudiante egresar, hablando de corrido una lengua. Ello sería lo ideal y permitiría no sólo ampliar los programas de intercambios con otros países durante el secundario, sino que el alumno terminaría sus estudios medios con una importante herramienta cultural en su haber.
El sistema educativo debería hacer hincapié en la enseñanza de lenguas, pensando que quien más idiomas sepa, más capacitado estará para vivir en este mundo globalizado.
En su segunda acepción, el Diccionario de la Real Academia Española define la lengua como "el sistema de comunicación verbal y casi siempre escrito, propio de una comunidad humana". Hace mucho tiempo que se ha descubierto la importancia en la formación cultural de un individuo de aprender uno o más idiomas y si se comienza desde la infancia, es mucho más positivo aún. Las ventajas, por cierto, son múltiples. Se adquiere un conocimiento que enriquecerá el pensamiento, la capacidad de comunicación en los diferentes ámbitos en que le toque vivir a una persona y en el futuro le brindará mayores posibilidades laborales. Se suele decir que aprender una lengua extranjera abre puertas, derriba barreras, borra límites y, sobre todo, enriquece al ser humano. Paralelamente al estudio de la gramática, el vocabulario y la grafía de un idioma, lo que consolida su conocimiento es el aprendizaje de la historia y la cultura de un pueblo.
El alemán es un idioma que no puede competir con la masividad del inglés -la lengua considerada universal-, el español, y en menor medida, el francés, el italiano, el portugués. Sin embargo, el gobierno de Alemania lanzó la iniciativa "Escuelas: socios del futuro", cuyo objetivo es crear una red mundial de 1.000 escuelas en las que se estudie esa lengua y despertar el interés por ese país. El programa ofrece capacitación a través de becas para docentes y estudiantes. En 2008 se destinaron 45 millones de euros para impulsar un intercambio abierto de ideas con Alemania.
Alumnos tucumanos que asisten a las Escuelas Técnicas Nº 2 y 3 fueron seleccionados y viajaron este año al país de Goethe y Beethoven a través de este programa para afianzar el idioma y aproximarse a esa cultura. "Lo más importante de esta experiencia es que gracias a la formación que recibí en una escuela pública como la Técnica 2, he podido comunicarme con chicos de otros países y accedí a clases de cultura y de idioma. Fue algo muy enriquecedor para mí... La mayoría de los manuales y la bibliografía que acompaña nuestras prácticas de taller vienen en alemán. Manejando el idioma podemos entender las nuevas técnicas y piezas que se están fabricando", contó uno de los becarios.
El estudio de una lengua les ha permitido a estos estudiantes ingresar en programas de intercambio. Experiencias similares han vivido alumnos de otros colegios, como la Normal "Juan Bautista Alberdi" con chicos franceses o brasileños y otro tanto, sucede con los docentes.
Si bien en el secundario se suele enseñar inglés y francés -en muy pocos, el alemán y el italiano, y menos el portugués-, estas asignaturas no tienen, en general, la carga horaria semanal necesaria que le permita a un estudiante egresar, hablando de corrido una lengua. Ello sería lo ideal y permitiría no sólo ampliar los programas de intercambios con otros países durante el secundario, sino que el alumno terminaría sus estudios medios con una importante herramienta cultural en su haber.
El sistema educativo debería hacer hincapié en la enseñanza de lenguas, pensando que quien más idiomas sepa, más capacitado estará para vivir en este mundo globalizado.







