01 Septiembre 2010 Seguir en 
Cumplir doscientos años en la memoria de un pueblo no es fácil. Inevitablemente, llega la hora de los balances. A veces el recuerdo tiene sabor de ingratitud, no porque el homenajeado haya tenido en vida como objetivo buscar su propio reconocimiento, sino porque su legado posiblemente no fue valorado convenientemente y tampoco llevado a la práctica que es lo más importante.
Ello pareciera suceder con el tucumano Juan Bautista Alberdi, de quien el pasado 29 de agosto se recordó el bicentenario de su nacimiento. En el despoblado acto que tuvo lugar el domingo al mediodía, en la Casa de Gobierno, donde está la tumba del Padre de la Constitución, el vicedecano de la Facultad de Derecho de la UNT resumió esta sensación de ingratitud. "¿Qué queda de las ideas de Alberdi en nuestra realidad institucional actual, en nuestro sistema de vida? La pregunta incomoda y la respuesta entristece... Alberdi ideó un sistema representativo de renovación periódica; postuló que la clave del federalismo argentino estaría condicionada a la relación entre Buenos Aires y el interior; defendió la independencia del Poder Judicial; fue tributario de la libertad de prensa y de conciencia como basamento de la República... Alberdi parece decirnos hoy, desde su tumba caliente y cercana, recordadme pero cumplidme", dijo.
Una turista porteña que entró casualmente al palacio gubernamental y descubrió el acto de homenaje al prócer, pareció simbolizar la importancia que se le da al jurista en el resto del país. "No sabía que Alberdi, un personaje central en la vida de nuestro país, era tucumano", le dijo a nuestracronista que vino a la provincia a participar en el foro "Multiespacio Fraternidad", que organizaron el Gobierno y las cuatro universidades. La joven que es politóloga, había entrado con interés turístico a la Casa de Gobierno sin saber que allí descansaban los restos de Alberdi.
Casi en ninguna parte se acordaron de él ni siquiera en Buenos Aires. El gobierno nacional no organizó ninguna actividad en la Capital Federal. Otro tanto ocurrió con la prensa. Sólo se hicieron eco de la efeméride algunos diarios de Entre Ríos, de Chubut, del sur de Córdoba, de Corrientes y de Luján. En esta última ciudad, hubo un acto organizado por el Instituto Federal de Estudios Parlamentarios, que depende del Senado de la Nación.
En nuestra provincia, hubo una intensa actividad para recordar al comprovinciano, tanto en San Miguel de Tucumán como en la ciudad que lleva su nombre, que fue designada capital provincial el 29 de agosto. Transcurrida la efervescencia alberdiana, habría que efectuar un balance y preguntarnos cuánto conocemos de la obra del prócer, cuyas ideas se reúnen en dieciséis tomos. No basta, por cierto, organizar eventualmente concursos sobre su vida y producción o en reeditar parte de sus libros y arrumbarlos en algún lugar como suele ocurrir con frecuencia con el ideario de nuestros destacados pensadores. Si el pensamiento de Alberdi no se enseña ni siquiera en su provincia, difícilmente los tucumanos podamos conocerlo primero, luego valorarlo en toda su dimensión y llevar a la práctica muchas de las ideas que aún mantienen vigencia. Para cubrir en parte esa carencia, la Facultad de Derecho tendrá una cátedra libre dedicada al autor de "Bases".
En 2008, el Instituto de Desarrollo Productivo dio a conocer una encuesta para encontrar la Marca Tucumán y así proyectar la provincia turísticamente. Alberdi fue uno los personajes históricos más votados. Sin embargo, hasta hace pocas semanas en el sitio web oficial, en el que se promocionaba la visita a la Casa de Gobierno, la cripta del prócer no figuraba como un atractivo.
El mejor modo de homenajearlo a Alberdi es estudiarlo. De ese modo, su pensamiento seguirá vivo y no eternizado en el bronce.
Ello pareciera suceder con el tucumano Juan Bautista Alberdi, de quien el pasado 29 de agosto se recordó el bicentenario de su nacimiento. En el despoblado acto que tuvo lugar el domingo al mediodía, en la Casa de Gobierno, donde está la tumba del Padre de la Constitución, el vicedecano de la Facultad de Derecho de la UNT resumió esta sensación de ingratitud. "¿Qué queda de las ideas de Alberdi en nuestra realidad institucional actual, en nuestro sistema de vida? La pregunta incomoda y la respuesta entristece... Alberdi ideó un sistema representativo de renovación periódica; postuló que la clave del federalismo argentino estaría condicionada a la relación entre Buenos Aires y el interior; defendió la independencia del Poder Judicial; fue tributario de la libertad de prensa y de conciencia como basamento de la República... Alberdi parece decirnos hoy, desde su tumba caliente y cercana, recordadme pero cumplidme", dijo.
Una turista porteña que entró casualmente al palacio gubernamental y descubrió el acto de homenaje al prócer, pareció simbolizar la importancia que se le da al jurista en el resto del país. "No sabía que Alberdi, un personaje central en la vida de nuestro país, era tucumano", le dijo a nuestracronista que vino a la provincia a participar en el foro "Multiespacio Fraternidad", que organizaron el Gobierno y las cuatro universidades. La joven que es politóloga, había entrado con interés turístico a la Casa de Gobierno sin saber que allí descansaban los restos de Alberdi.
Casi en ninguna parte se acordaron de él ni siquiera en Buenos Aires. El gobierno nacional no organizó ninguna actividad en la Capital Federal. Otro tanto ocurrió con la prensa. Sólo se hicieron eco de la efeméride algunos diarios de Entre Ríos, de Chubut, del sur de Córdoba, de Corrientes y de Luján. En esta última ciudad, hubo un acto organizado por el Instituto Federal de Estudios Parlamentarios, que depende del Senado de la Nación.
En nuestra provincia, hubo una intensa actividad para recordar al comprovinciano, tanto en San Miguel de Tucumán como en la ciudad que lleva su nombre, que fue designada capital provincial el 29 de agosto. Transcurrida la efervescencia alberdiana, habría que efectuar un balance y preguntarnos cuánto conocemos de la obra del prócer, cuyas ideas se reúnen en dieciséis tomos. No basta, por cierto, organizar eventualmente concursos sobre su vida y producción o en reeditar parte de sus libros y arrumbarlos en algún lugar como suele ocurrir con frecuencia con el ideario de nuestros destacados pensadores. Si el pensamiento de Alberdi no se enseña ni siquiera en su provincia, difícilmente los tucumanos podamos conocerlo primero, luego valorarlo en toda su dimensión y llevar a la práctica muchas de las ideas que aún mantienen vigencia. Para cubrir en parte esa carencia, la Facultad de Derecho tendrá una cátedra libre dedicada al autor de "Bases".
En 2008, el Instituto de Desarrollo Productivo dio a conocer una encuesta para encontrar la Marca Tucumán y así proyectar la provincia turísticamente. Alberdi fue uno los personajes históricos más votados. Sin embargo, hasta hace pocas semanas en el sitio web oficial, en el que se promocionaba la visita a la Casa de Gobierno, la cripta del prócer no figuraba como un atractivo.
El mejor modo de homenajearlo a Alberdi es estudiarlo. De ese modo, su pensamiento seguirá vivo y no eternizado en el bronce.







