La pelea por la caída de las retenciones a las exportaciones de soja se desató sin demora durante la semana que pasó en el Congreso, a partir del mismo instante en que se vencieron las facultades delegadas al Poder Ejecutivo Nacional, que habilitaban al Gobierno a fijar derechos de exportación, entre otras atribuciones. La situación era la que tanto esperaban los referentes del sector agropecuario argentino, que desde hace años viene luchando para neutralizar lo que considera una actitud confiscatoria del Estado. Lamentablemente, el momento ideal para la causa ruralista, que cobró su pináculo en la larga asonada de 2008 contra la intención oficial de aplicar retenciones móviles a la soja, encuentra debilitada a la Mesa de Enlace rural, el ámbito de confluencia del reclamo del campo.
Las comisiones de Agricultura y Ganadería y de Economía de la Cámara de Diputados dieron dictamen a la propuesta del núcleo duro anti "K" de la Cámara Baja para establecer un régimen decreciente de retenciones a granos y carnes. No obstante, los dictámenes (hay dos en minoría) deben pasar por la Comisión de Presupuesto y Hacienda, que preside el kirchnerista santafesino Gustavo Marconato, que tiene un plazo de 30 para citar a la comisión y en caso de no hacerlo la oposición baraja la posibilidad de emplazarlo en la primera sesión ordinaria que corresponda. Los diputados ruralistas estiman que a más tardar en 45 días (el despacho) se tratará el tema en el recinto.
De los tres dictámenes, el de la mayoría (sector del radicalismo afín a Confederaciones Rurales Argentinas -CRA-, Coalición Cívica, Peronismo Federal, PRO y GEN, este último con disidencias parciales) establece retenciones para las exportaciones de soja del 30% y del 10% para el maíz y productos de carne vacuna y su eliminación para frutas, verduras, vinos y mosto, miel y otros productos regionales. La defendida por el Partido Socialista (PS) y Proyecto Sur mantiene las retenciones para medianos y grandes productores y las elimina para quienes produzcan menos de los siguientes topes: 600 toneladas para la soja, 1.000 para trigo, 2.400 para maíz, 1.800 para sorgo y 700 toneladas para girasol. Una tercera postura es impulsada por los radicales y ex dirigentes de la Federación Agraria Argentina, Pablo Orsolini (Chaco) y Ulises Forte (La Pampa), con críticas al dictamen de la mayoría, por entender que favorece la concentración y facilita una transferencia de fondos de los productores chicos y medianos a los grandes. Esta última iniciativa también impulsa la segmentación, aunque con escalas diferentes a la del PS y Proyecto Sur. Los topes son: soja, 600 toneladas y 33% para volúmenes superiores; trigo 900 y 20%; maíz, 1.200 y 18%; girasol, 600 y 15%o y sorgo, un tope de 600 toneladas y 18% para un peso mayor. En el proyecto de la mayoría, cuyo coautor es el diputado tucumano Juan Casañas (Coalición Cívica) se aspira en el caso de la soja a que las retenciones queden en el 10% en 2015 mientras que se indica que, en el caso del maíz y productos de carne vacuna, las retenciones sean cero en 2013.
Los cambios en el proyecto de segmentación para aplicar las retenciones y las negociaciones individuales con el gobierno fueron el núcleo de las acusaciones que en la última se cruzaron los dirigentes rurales. Sin embargo, tras la brecha que abrió el tratamiento legislativo de las retenciones, la Mesa de Enlace optó por dar señales de unidad y mostrar juntos a los cuatro presidentes el próximo 3 de setiembre en Mar del Plata, con motivo del Congreso Anual de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea).
En Tucumán, las diferencias entre los ruralistas también se puso de manifiesto, cuando el referente tucumano de la Federación Agraria, Miguel Pérez, confirmó son "muy marcadas", a la vez que reivindicó la subsistencia de distintas cargas tributarias según el volumen de explotación. "Desde hace dos años estamos trabajando con las demás entidades, pero las diferencias están muy marcadas. Los proyectos son diferentes a nivel nacional. No podemos permitir que haya retenciones cero, porque debe haber retenciones" para los grandes productores, señaló. "El malestar viene desde hace tiempo, porque nosotros defendemos intereses particulares, de los pequeños y medianos productores. Tenemos que pensar en el futuro y los grandes productores no comparten nuestros pensamientos. Las retenciones son una forma de regular la gran concentración de los mayores ingresos", remató.
En pocos días habrá mucho movimiento de ruralistas en nuestra provincia, cuando se ponga en marcha la Expo Tucumán 2010, que tradicionalmente organiza la Sociedad Rural de Tucumán, no ligada a la Sociedad Rural Argentina, sino a CRA. En este marco, tal vez se genere un contexto adecuado para que al menos los agricultores tucumanos presenten un frente común, con objetivos acordados entre todos, para confrontar con quienes se oponen a motorizar cambios en el esquema de retenciones.
Las comisiones de Agricultura y Ganadería y de Economía de la Cámara de Diputados dieron dictamen a la propuesta del núcleo duro anti "K" de la Cámara Baja para establecer un régimen decreciente de retenciones a granos y carnes. No obstante, los dictámenes (hay dos en minoría) deben pasar por la Comisión de Presupuesto y Hacienda, que preside el kirchnerista santafesino Gustavo Marconato, que tiene un plazo de 30 para citar a la comisión y en caso de no hacerlo la oposición baraja la posibilidad de emplazarlo en la primera sesión ordinaria que corresponda. Los diputados ruralistas estiman que a más tardar en 45 días (el despacho) se tratará el tema en el recinto.
De los tres dictámenes, el de la mayoría (sector del radicalismo afín a Confederaciones Rurales Argentinas -CRA-, Coalición Cívica, Peronismo Federal, PRO y GEN, este último con disidencias parciales) establece retenciones para las exportaciones de soja del 30% y del 10% para el maíz y productos de carne vacuna y su eliminación para frutas, verduras, vinos y mosto, miel y otros productos regionales. La defendida por el Partido Socialista (PS) y Proyecto Sur mantiene las retenciones para medianos y grandes productores y las elimina para quienes produzcan menos de los siguientes topes: 600 toneladas para la soja, 1.000 para trigo, 2.400 para maíz, 1.800 para sorgo y 700 toneladas para girasol. Una tercera postura es impulsada por los radicales y ex dirigentes de la Federación Agraria Argentina, Pablo Orsolini (Chaco) y Ulises Forte (La Pampa), con críticas al dictamen de la mayoría, por entender que favorece la concentración y facilita una transferencia de fondos de los productores chicos y medianos a los grandes. Esta última iniciativa también impulsa la segmentación, aunque con escalas diferentes a la del PS y Proyecto Sur. Los topes son: soja, 600 toneladas y 33% para volúmenes superiores; trigo 900 y 20%; maíz, 1.200 y 18%; girasol, 600 y 15%o y sorgo, un tope de 600 toneladas y 18% para un peso mayor. En el proyecto de la mayoría, cuyo coautor es el diputado tucumano Juan Casañas (Coalición Cívica) se aspira en el caso de la soja a que las retenciones queden en el 10% en 2015 mientras que se indica que, en el caso del maíz y productos de carne vacuna, las retenciones sean cero en 2013.
Los cambios en el proyecto de segmentación para aplicar las retenciones y las negociaciones individuales con el gobierno fueron el núcleo de las acusaciones que en la última se cruzaron los dirigentes rurales. Sin embargo, tras la brecha que abrió el tratamiento legislativo de las retenciones, la Mesa de Enlace optó por dar señales de unidad y mostrar juntos a los cuatro presidentes el próximo 3 de setiembre en Mar del Plata, con motivo del Congreso Anual de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea).
En Tucumán, las diferencias entre los ruralistas también se puso de manifiesto, cuando el referente tucumano de la Federación Agraria, Miguel Pérez, confirmó son "muy marcadas", a la vez que reivindicó la subsistencia de distintas cargas tributarias según el volumen de explotación. "Desde hace dos años estamos trabajando con las demás entidades, pero las diferencias están muy marcadas. Los proyectos son diferentes a nivel nacional. No podemos permitir que haya retenciones cero, porque debe haber retenciones" para los grandes productores, señaló. "El malestar viene desde hace tiempo, porque nosotros defendemos intereses particulares, de los pequeños y medianos productores. Tenemos que pensar en el futuro y los grandes productores no comparten nuestros pensamientos. Las retenciones son una forma de regular la gran concentración de los mayores ingresos", remató.
En pocos días habrá mucho movimiento de ruralistas en nuestra provincia, cuando se ponga en marcha la Expo Tucumán 2010, que tradicionalmente organiza la Sociedad Rural de Tucumán, no ligada a la Sociedad Rural Argentina, sino a CRA. En este marco, tal vez se genere un contexto adecuado para que al menos los agricultores tucumanos presenten un frente común, con objetivos acordados entre todos, para confrontar con quienes se oponen a motorizar cambios en el esquema de retenciones.







