No Te Va Gustar tiene alguna fórmula secreta con la que logra sensibilizar y exaltar al mismo tiempo. Por eso nadie paró de saltar durante el recital, y varios dejaron rodar una lágrima por la mejilla por culpa de las canciones románticas... Que también hacen mover los pies.
La banda uruguaya armó en Sportivo Floresta su primer gran recital en Tucumán. El campo colmado y las tribunas con bastante público demostraron que el crecimiento en convocatoria de NTVG se vive también en la provincia. Hasta Emiliano Brancciari, el cantante incansable, más de una vez destacó que estaba sorprendido y que no esperaba tanto.
El encuentro empezó con una hora y 45 minutos de retraso porque el público no terminaba de entrar (sigue firme la costumbre de acortar la breve noche). Las cámaras fotográficas y los celulares subieron sobre las cabezas cuando del escenario empezaron a salir rayos de luz y una introducción electro-dance le dio paso a "El camino más largo", tema que le dio nombre al disco que el grupo está despidiendo.
Durante el show sonaron canciones recién salidas del horno, como "Tu defecto es el mío" (figura en el disco que saldrá a la venta en octubre) aunque no hicieron "Cero a la izquierda", que ya está difundiéndose on line y en radios. Y no faltaron las joyas del archivo.
A lo largo de su historia NTVG fue variando de sonido, pero sin alejarse del rock. A partir de ahí deambula por varios estilos y saca toda su fuerza con bases de ska al palo, como "Esta plaga", que en vivo ofreció aires jazzeros a cargo del impecable y potente trío de bronces.
El rock cruza todo, se pone crudo y guitarrero, pero también suma esos giros que le ponen sello propio a la música de NTVG. Así, hasta con milonguitas se pudo hacer pogo. También el reggae encuentra una cuota importante en la selección de temas, al igual que la balada (afortunadamente no llega a la cursilería, aunque juegue al límite).
La uruguayidad de NTVG afloró antes de que tocaran "Cielo de un solo color", una murga que llevó a un compatriota a subirse a los hombros de un amigo para hacer flamear bien alto la bandera de su pequeño país.
En la lista hay de todo -en un 95 % para arriba-, con el impulso en el suelo para hacer saltar. Las letras, también contundentes, incluyen la toma de posición política y social del grupo sobre temas de actualidad, con una mirada dura pero optimista.
Heterogéneo
Tal vez sea su amplitud, o su variación, lo que explica que NTVG siga creciendo. Chicas muy producidas que siguieron la noche en algún boliche, rockeras con zapatillas de lona que pasaron al Abasto, parejas de más de 30 (y más) que volvieron a casa, contribuyeron a la heterogeneidad de un público que tenía ganas de saltar, bailar o hacer arrumacos.
En Tucumán, en menos de tres años NTVG empezó tocando en La Zona, pasó al Nesta y ahora copó Floresta. Falta escuchar en vivo a la banda en un lugar con mejor acústica, porque es sabido que el tinglado de avenida Colón genera reverberancia y el sonido se convierte en una bola que impide percibir el audio limpio.
Al llegar a la hora y media de show la banda se despidió. Pero volvió sin que hiciera falta que se lo rogaran y tocó tres temas más en extensas versiones llenas de homenajes. Empezaron con un par de estrofas de "Al Jardín de la República", la zamba de Virgilio Carmona que nos identifica, para cerrar luego con una toma acelerada de "Te voy a llevar", nuevamente con toques electrónicos y muchos haces de luz blanca y destellante.
El bonus track: un pequeño homenaje a Los Redondos con "Todo un palo".
Cuando una hora y 50 minutos después del inicio se encendieron las luces, los nueve músicos se abrazaron en el borde del escenario y ensayaron una reverencia en la que se fundieron con el público. Prometieron volver pronto con su nuevo disco, repitieron los "gracias", extendieron las manos para saludar y se fueron. La unidad quedó sellada.








