El Museo del Ejército Argentino exhibe en Tucumán una pieza con mucha historia. Se trata de un arma que utilizaba indistintamente la infantería o la marina para la defensa contra los ataques aéreos.
El cañón antiaéreo Bofors 40 mm, originario de Suecia, fue el más utilizado en la Segunda Guerra Mundial, especialmente por los Aliados occidentales, y en muchos conflictos armados hasta fines del siglo XX. También prestó servicios en el Ejército y en la Fuerza Aérea Argentina. El modelo de los ejércitos de tierra se montaba sobre una plataforma móvil de cuatro ruedas que debía ser remolcada o empujada por tracción externa. Asimismo se ha montado en otro tipo de vehículos que lo proveían de autonomía de desplazamiento. Hay muchas variantes en el montaje del Bofors de 40 mm; se lo puede hacer en plataformas tanto móviles como fijas. Después de la guerra, las potencias occidentales y la Unión Soviética adoptaron el cañón automático para una variedad de roles en la guerra aérea, naval y terrestre.