21 Agosto 2010 Seguir en 
Contundente y conmovedor. El concierto que ofreció la Orquesta Juvenil de la UNT, bajo la batuta de Emir Omar Saúl, ofreció grandes dosis de emoción. No sólo porque se realizó en el marco de las celebraciones por los 25 años de la agrupación, sino también porque fue dirigido por su fundador.
De hecho, el repertorio elegido dejó al descubierto el enorme crecimiento que alcanzó esta orquesta a lo largo de un cuarto de siglo. Algo que fue retribuído por el público, que aplaudió largamente cada una de las interpretaciones.
La velada se inició con la "Danza de los negros" (Batuque), del compositor brasileño Oscar Lorenzo Fernández, que tuvo la virtud de despertar los sentidos, un poco como preparando a la platea para lo que iba a venir. Y lo que vino fue nada menos que la portentosa ópera "Tristan e Isolda", de Richard Wagner. La agrupación juvenil interpretó el "Preludio" y "Muerte de amor" con tanta solvencia que de ninguna manera puede hablarse de una orquesta integrada por músicos en formación. De hecho el programa, tan variado como complejo, demostró que la agrupación está a la altura de cualquier formación profesional. Y para apoyar la solvencia de los músicos, el director acompañó los movimientos de la batuta con contorneos de cuerpo y gestos adustos con los brazos.
In crescendo
Así como el repertorio fue creciendo en complejidad a medida que avanzaba la velada, también fue creciendo la fascinación del público. Sobre todo a partir de la interpretación de las "Suite N°1" y "Suite N° 2" de Igor Stravinsky.
El punto culminante fue la interpretación de "El amor brujo" de Manuel de Falla. Los temas "Romance del pescador", "Danza del terror", "El círculo mágico" y "Danza ritual del fuego" fueron algunos de los más aplaudidos. El final, fue descollante. Con "Las campanas del amanecer" sonando con más nitidez que nunca, la orquesta se despidió entre aplausos y ovaciones.
"Haber creado la Orquesta Juvenil fue un acto de fe de nuestra Universidad. Que haya perdurado ininterrumpidamente durante 25 años es sinónimo de un compromiso para que este organismo siga ayudando a los jóvenes músicos", señaló Gustavo Guersman, director de la agrupación.
Aunque hace 21 años años que reside en Italia, Saúl regresa a la provincia cada año para dirigir la Juvenil o la Orquesta Sinfónica de la UNT (tarea que lo espera la semana próxima). Actualmente dirige la Orquesta Académica Claudio Monteverdi (en Bolzano, Italia), aunque suele tomar la batuta como invitado en otras agrupaciones sinfónicas y operísticas de Europa y Argentina.
De hecho, en diciembre gran parte de los miembros de la Juvenil realizarán una gira por Europa bajo su dirección, para continuar celebrando los 25 años. "Me encontré con una orquesta más grande que la que fundé, y más compacta. Por eso me animé a hacer un repertorio más difícil", apuntó.
De hecho, el repertorio elegido dejó al descubierto el enorme crecimiento que alcanzó esta orquesta a lo largo de un cuarto de siglo. Algo que fue retribuído por el público, que aplaudió largamente cada una de las interpretaciones.
La velada se inició con la "Danza de los negros" (Batuque), del compositor brasileño Oscar Lorenzo Fernández, que tuvo la virtud de despertar los sentidos, un poco como preparando a la platea para lo que iba a venir. Y lo que vino fue nada menos que la portentosa ópera "Tristan e Isolda", de Richard Wagner. La agrupación juvenil interpretó el "Preludio" y "Muerte de amor" con tanta solvencia que de ninguna manera puede hablarse de una orquesta integrada por músicos en formación. De hecho el programa, tan variado como complejo, demostró que la agrupación está a la altura de cualquier formación profesional. Y para apoyar la solvencia de los músicos, el director acompañó los movimientos de la batuta con contorneos de cuerpo y gestos adustos con los brazos.
In crescendo
Así como el repertorio fue creciendo en complejidad a medida que avanzaba la velada, también fue creciendo la fascinación del público. Sobre todo a partir de la interpretación de las "Suite N°1" y "Suite N° 2" de Igor Stravinsky.
El punto culminante fue la interpretación de "El amor brujo" de Manuel de Falla. Los temas "Romance del pescador", "Danza del terror", "El círculo mágico" y "Danza ritual del fuego" fueron algunos de los más aplaudidos. El final, fue descollante. Con "Las campanas del amanecer" sonando con más nitidez que nunca, la orquesta se despidió entre aplausos y ovaciones.
"Haber creado la Orquesta Juvenil fue un acto de fe de nuestra Universidad. Que haya perdurado ininterrumpidamente durante 25 años es sinónimo de un compromiso para que este organismo siga ayudando a los jóvenes músicos", señaló Gustavo Guersman, director de la agrupación.
Aunque hace 21 años años que reside en Italia, Saúl regresa a la provincia cada año para dirigir la Juvenil o la Orquesta Sinfónica de la UNT (tarea que lo espera la semana próxima). Actualmente dirige la Orquesta Académica Claudio Monteverdi (en Bolzano, Italia), aunque suele tomar la batuta como invitado en otras agrupaciones sinfónicas y operísticas de Europa y Argentina.
De hecho, en diciembre gran parte de los miembros de la Juvenil realizarán una gira por Europa bajo su dirección, para continuar celebrando los 25 años. "Me encontré con una orquesta más grande que la que fundé, y más compacta. Por eso me animé a hacer un repertorio más difícil", apuntó.







