Las manos a la cabeza

Análisis.

Flaco favor le hizo la senadora Beatriz Rojkés de Alperovich al todavía estéril intento del Gobierno por calmar los ánimos autoconvocados. En Casa de Gobierno esperaban que la incorporación del delegado Carim Asus a planta transitoria hiciera desaparecer la "carpa del luto" de la plaza Independencia. Esto no ocurrió. El cirujano volvió al Centro de Salud, pero la acampada no se fue del paseo. Y las palabras de la primera dama hacen pensar en que permanecerá unos días más.

No es la primera vez que Rojkés vitupera a los autoconvocados. El 17 de octubre del año pasado, en el marco del acto por el Día de la Lealtad, afirmó: "nos hacen paro jóvenes que entraron en nuestra gestión. El error fue no trabajar sólo con la gente de nuestro partido, que sabe lo que es la lealtad". En aquella ocasión, las reacciones -desde el seno del movimiento, desde sectores políticos, sociales y desde la sociedad en general- no tardaron en llegar. Es de esperar que ahora suceda lo mismo. En 25 de Mayo 90, más de uno (o al menos uno) estará llevándose las manos a la cabeza.

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