La voz de la mayoría está siempre más cerca del bienestar general

El funcionamiento sin grandes distorsiones de los mercados competitivos sirve para regular los intercambios múltiples.

04 Mayo 2003
Las economías modernas se basan en el intercambio. Contrariamente a lo que ocurría en las economías tradicionales de subsistencia, la capacidad de consumo del sujeto económico depende de un sinnúmero de intercambios impersonales que éste realiza con otros sujetos, en un marco de ventaja mutua.
Cuando la naturaleza de los bienes y servicios intercambiados lo permite, y cuando funcionan las instituciones jurídicas y políticas que se necesitan para asegurar la equidad en las transacciones, el funcionamiento sin grandes distorsiones de los mercados competitivos sirve de mecanismo general para regular los intercambios múltiples. En condiciones ideales, permiten que todo el mundo se beneficie del incremento de la riqueza material producido en las economías modernas. Así, el mecanismo de mercado está al servicio de todos los hombres, puesto que todos dependen del intercambio para subsistir con dignidad.
Es por eso que cuando un pueblo vota, el resultado electoral no puede leerse correctamente como un resultado contrario al mercado. Conviene evitar el fetichismo que significa asignar a los mercados sentimientos y acciones humanas. Es la gente la que vota, no los mercados, y el ganador expresa siempre la voluntad del mayor número.
El resultado electoral puede muy bien aparecer para algunos como contrario a sus intereses económicos particulares, pero ese solo argumento no sirve para justificar que el candidato ganador es contrario al mercado y que el candidato perdedor, aquél que hubiera favorecido los intereses particulares del grupo en cuestión, era "pro mercado". Mucho menos cuando lo que pretende presentarse como prueba del supuesto voto de los mercados a favor de algún candidato y en contra de otro se extrae del funcionamiento concreto de mercados altamente imperfectos, como los grandes monopolios o nuestras bolsas y los mercados financieros de valores.
La opinión política de grandes empresarios que participan en mercados poco competitivos, o los vaivenes en la cotización de valores en mercados financieros influenciados por la acción de grandes especuladores, no expresa la voz de los mercados sino aquella de sus propios intereses.
Por el contrario, la voz de la mayoría está siempre más cerca del bienestar general que se espera del funcionamiento competitivo de los mercados.

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